La política migratoria en Estados Unidos, se ha caracterizado por una cacería de brujas contra los indocumentados, lejos de estar paralizada por una falta de reforma migratoria, en realidad, la política migratoria ha sido muy clara: deportaciones, persecución, explotación, violaciones de derechos humanos y asesinato, son las pesadillas americanas que le esperan a muchos migrantes.

La supuesta confrontación sobre la política migratoria, propagandizada en la mayoría de los medios, entre los candidatos presidenciales de los EEUU, es más supuesta que confortativa. Donald Trump ha sido muy claro es sus ideas al respecto: deportación de todos los inmigrantes con antecedentes penales, “El día uno, en la primera hora de mi presidencia, esa gente se va”, dijo, lo cual no ha sido diferente a lo implementado ya por el gobierno de Obama, a partir de noviembre de 2014 se enfocó en la expulsión de los migrantes con estas características. Para este fin Trump crearía una policía especial de deportación. Además Trump propone se castigue a los países que no reciban a estas personas. Por otro lado también sancionará a los funcionarios de las llamadas “Ciudades Santuarios” que no colaboren con las medidas de aprehensión y deportación de migrantes. Otra postura de Trump al respecto ha sido la de construir un muro (que “México deberá pagar”) para impedir el paso de indocumentados. Además del discurso anti latinoamericano, también Trump también plantea un ataque directo contra los musulmanes, prometiendo la expulsión de los musulmanes.

La política antimigrante de Trump es bastante clara, su xenofobia grotesca y su torpeza han distraído las miradas y enfocado los reflectores hacia él, encumbrándolo como el monstruo antimigrante, sin embargo, Hillary Clinton ha hablado poco y con poca exactitud sobre su política migratoria, lo que queda claro es que seguirá los pasos de Obama y en este sentido, pese a todos los discursos, la realidad ha sido muy cruda para los migrantes, especialmente en los últimos años.

Definitivamente las últimas manifestaciones de este sector de trabajadores, obliga al gobierno de EU a mantener cierta careta frente a la campaña electoral, pero la realidad es que desde que Obama llegó al gobierno han deportado a 2.5 millones de indocumentados, de los cuales 40% no tenían antecedentes penales y eran candidatos a la “protección que brinda el gobierno”, actualmente se encuentran en la incertidumbre 5 millones de migrantes más que no saben cómo quedará su estatus frente a los programas de protección. 


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