Colombia. La lucha magisterial logra resultados

La lucha en las calles sirve, muestra de ello es el magisterio colombiano, que tras 37 días de paro magisterial, la FECODE ( Federación Colombiana de Educadores) llega a un acuerdo con el Ministerio de Educación y con ello, los profesores levantan el paro, mismo que ha sido el más largo durante el gobierno de Santos  y que no sólo impactó por la cantidad de días, sino que ante la presión de tener a 8.5 millones de niños sin clases, ver colapsadas las principales avenidas del país y diversos enfrentamientos entre los docentes y el ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios). El presidente no tuvo otro camino que negociar, a través de la ministra de educación Yaneth Giha.

Es importante evidenciar que esta lucha, logró no sólo poner a temblar al gobierno santista, sino que tras la presión ejercida por los docentes, llegaron a acuerdos que sirven como mecanismos para fortalecer la educación, dignificar la profesión docente y que pretenden una educación de calidad. Los acuerdos principales son los siguientes:

La FECODE podrá ser parte de una reforma estructural. Se crea el Sistema General de Participaciones (SGP) para garantizar que se otorguen más recursos para la educación, esto se dará, a través de una discusión en la que participarán el Congreso de la República, alcaldes, gobernadores y otros actores del sistema educativo.

En segundo lugar, el Gobierno continuará con la nivelación salarial de los maestros, misma, que para que nos demos una idea, en 2013 un estudio relevó que los salarios de los docentes estaban, en promedio, 18% por debajo de los que devengaban otros servidores públicos con el mismo nivel de formación y antigüedad.  Aunado a esto habrá una bonificación anual para los docentes la que crecerá hasta llegar al 15% en 2020.

Con respecto al alumnado, se prevé abrir los primeros grados de jardín en el 2022 y los de prejardín dos años después. Es muy positivo que se garantice el derecho a la educación inicial desde los 3 años, tal como fue establecido en la Ley General de Educación hace 23 años. Sin embargo, la manera en que se acordó dar cumplimiento a este derecho evidencia poca comprensión pedagógica sobre el proceso de formación que requieren los niños pequeños. Garantizar los tres años de educación inicial sin reparo de estrato, género ni región es una de las mejores maneras de acrecentar la democracia, disminuir la inequidad y mejorar la calidad de la educación en Colombia. No obstante, el acuerdo entre la FECODE y el Ministerio, estableció algo especialmente grave: que los jardines estarán integrados a los “colegios oficiales del país”. Los niños entre 3 y 5 años requieren un espacio propio que les garantice seguridad, un currículo flexible acorde a su nivel de desarrollo y un trabajo en las diversas dimensiones humanas. Por lo tanto la FECODE, tendría que replantear este aspecto para que sea una mejora educativa y no termine siendo sólo un hacinamiento educativo.

Otro punto importante a destacar es con respecto a la jornada única, misma con que la FECODE no estaba de acuerdo con el modo de implementación, pues no solamente podía verse como la acumulación de clases sin un orden y sentido claro, sino que tampoco se les pagaban a  los docentes las horas extras. La ministra precisó que se harán adecuaciones a dicha jornada para que sea sostenible.

Un elemento más a destacar, es la propuesta: “Escuela como territorio de paz”, el proyecto consiste en convertir las instituciones en espacios para la formación en derechos humanos y convivencia ciudadana.

Finalmente, Giha señaló que el acuerdo al que llegaron consta de 15 puntos adicionales relacionados con la política educativa, las garantías sindicales, la salud de los docentes, las prestaciones sociales, entre otros.

Con respecto a los 37 días de paro, las secretarías de educación se encargarán de ajustar los cronogramas de actividades para recuperar las clases

En Colombia, la baja calidad educativa es uno de los elementos esenciales para entender la subsistencia de la corrupción, el engaño y la manipulación que siguen carcomiendo la vida política nacional. Por eso es tan importante impulsar una educación integral, crítica y reflexiva que permita a los niños y jóvenes pensar y crear nuevas formas de aportar para la mejora de su país.

 

¿Para qué luchar?

Las problemáticas de los docentes colombianos para nada están alejadas de las demandas del magisterio mexicano, al contrario, ambas realidades convergen. El bajo salario, las condiciones y prestaciones laborales, así como la deficiente infraestructura escolar, y las condiciones en las que los alumnos estudian (ya sean en sentido material y en sentido curricular), son impedimentos para una mejora educativa. Ambos gobiernos de estos países han priorizado atender la demanda de organismos internacionales, sin pensar y contextualizar las necesidades laborales y escolares de profesores y alumnos, respectivamente, que si fueran atendidas, responderían a una verdadera calidad educativa.

Es, en gran medida, importante resaltar la lucha del gremio magisterial colombiano que muestra que la lucha se da en las calles y que sí sirve, este ejemplo, va dirigido sobre todo a las personas que se siguen preguntando ¿Para qué marchan los maestros? ¿De qué sirven los paros? ¿Para qué luchar si las cosas son así?, la respuesta a estas preguntas y otras más, hoy las encontramos con los docentes colombianos, que claramente han mostrado que unidos vencieron. Es evidente que la FECODE no puede bajar la guardia y que en conjunto con el gremio magisterial deberán seguir presionando hasta que les sean cumplidos todos los puntos de demanda. Pero hasta hoy podemos decir que la lucha de los trabajadores, organizada y conjunta hace temblar al sistema capitalista, lo tambalea y lo tumba.

 

¡Por una educación de calidad!

¡Por salarios justos para los docentes!


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