Ineficaces, cómplices y corruptos

La incapacidad y complicidad de las autoridades con los agresores machistas dentro de la UNAM, dan muestra de que no podemos dejar nuestra seguridad en manos de la Rectoría y la policía. A más de 20 días del feminicidio de Lesvy Berlín Osorio Martínez, las autoridades han sido incapaces de detener al criminal y hacer justicia. De la misma forma que a Perelló se le protegió y solapó hasta que el movimiento feminista y estudiantil presionó para que se le retirara de todo vínculo con la UNAM.


La Rectoría de la UNAM propone 10 medidas de seguridad, sin embargo, estas son vagas e inútiles pues varias de ellas se han llevado a cabo sin una repercusión real en la seguridad de la comunidad, como los botones de seguridad que son obsoletos; las cámaras de seguridad que han demostrado que su objetivo es el control de la comunidad y no su auxilio; y el control de accesos en la FES, Escuelas Nacionales Preparatorias y Colegios de Ciencias y Humanidades.


Las cámaras actualmente instaladas se encuentran orientadas hacia zonas de concurrencia o a los checadores del personal universitario, mientras que en las zonas solitarias y otras donde se han hecho denuncias continúan sin vigilancia y sucediendo crímenes. Rechazamos el uso de cámaras para la vigilancia y el control burocrático del personal y comunidad universitaria en zonas de reunión.


¿A qué se refieren exactamente las autoridades cuando dicen “controles de seguridad”? ¿Colocación de torniquetes, pedir credencial para el acceso, etc.? Pedimos que se hable con claridad y tratándose de estas medidas nos oponemos rotundamente a los llamados “controles de seguridad”. La Universidad es de todo el pueblo trabajador de México, pues es el pueblo el que financia con gran esfuerzo esta casa de estudios a través de sus impuestos, por lo tanto debe tener acceso a ella. Esa medida además de insuficiente, aísla a la universidad del vínculo con el resto de la población y se presta como una oportunidad para controlar el tránsito entre los estudiantes, crear un ambiente intimidatorio de control y para hacer negocio con la venta de credenciales.


La agresión recién sufrida por un estudiante de la UPN Ajusco a manos de los elementos de vigilancia privados en la entrada anexa de dicho plantel refleja el verdadero objetivo de estas medidas que son en realidad contra los estudiantes y no para su bienestar. En prácticamente todas las escuelas de la UNAM hay torniquetes y eso no ha detenido a la delincuencia dentro y fuera de las instalaciones, como los asesinatos recientes de estudiantes a las afueras de CCH Naucalpan, Preparatoria 3 y FES Aragón.


La seguridad a las afueras de CU, no podemos dejarla en manos del aparato de “seguridad” del gobierno cuando la corrupción y colaboración de la policía con el crimen es tan evidente y cotidiana. No hay mejor ejemplo que las ilegales zonas de bares a los alrededores de CU o las FES donde continuamente hay crímenes. Día con día queda de manifiesto que la policía sólo sirve a los intereses de los empresarios que el gobierno protege. Y actúa veloz cuando se trata de reprimir al pueblo y sus luchas, como la entrada de la PFP en el año 2000 para romper la Huelga universitaria o la desaparición de nuestros compañeros normalistas de Ayotzinapa.


La ocupación de las entradas al campus por parte de la policía en realidad es una actitud intimidatoria para generar un ambiente de control, miedo, inhibición y amenaza a la población considerando desde antes que todos somos delincuentes, un efecto similar al que logra el ejército en las calles en su supuesta lucha contra el narcotráfico.


Más educación, menos policía


En realidad la seguridad y la lucha contra el machismo sólo puede venir de nosotr@s mediante la organización y la movilización. Exigimos mayor presupuesto para las necesidades reales de los estudiantes.


1.- Transporte Universitario digno. Servicio eficiente y suficiente del PUMABUS, que elimine la necesidad de usar taxi y que termine con el hacinamiento y el acoso en su interior.


2.- Instalaciones adecuadas. Necesitamos más luminarias, la UNAM debe encargarse de su instalación y mantenimiento con personal de base y sindicalizado y no empresas privadas.


3.- Ocupación de las plazas vacantes. Necesitamos aumentar la plantilla de trabajadores vigilantes con base, sindicalizados y con compensación especial por jornada nocturna. Sus tareas y atribuciones deben de estar definidas y controladas por un comité permanente integrado por profesores, trabajadores y estudiantes.


4.- Fuera narcomenudistas. La Universidad por años ha permitido la venta descarada de drogas, la presencia constante de narcomenudistas y la propagación masiva de consumo de alcohol con las famosas “megapedas”, todos estos elementos son caldo de cultivo para la intromisión y fortalecimiento de grupos delictivos y sus ligas con la Rectoría. Obliguemos a la UNAM a que denuncie penalmente y expulse a los narcomenudistasa de las instalaciones universitarias

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5.- Por espacios recreativos y de esparcimiento para la juventud. Expliquemos los efectos adversos de la drogadicción en la juventud y el uso que hacen las autoridades para mantenernos pasivos y controlados. Acceso libre y gratuito a todas las actividades deportivas, culturales, científicas, de divulgación de la Universidad.


6.- Exigimos que en la UNAM contemple dentro de su plan curricular la perspectiva de género. Queremos que se enseñe la importancia de la mujer en la ciencia, cultura y educación para así ir creando las condiciones para la erradicación del machismo de la Universidades. No queremos que se oculte ni un minuto más el papel de vanguardia de la mujer en la vida de la humanidad.


7.- Denuncia segura. Creación de buzones de denuncia dentro de planteles controlado por el comité permanente de la escuelas tripartito e independiente de los funcionarios de las instituciones.


Las medidas propuestas por la Rectoría de la UNAM suenan a demagogia y son la oportunidad perfecta para controlar a la comunidad. La seguridad difícilmente vendrá de fuera, de cualquier institución del gobierno de la CDMX o de las instituciones universitarias mismas que no han logrado detener la violencia de género, por el contrario, la impunidad y la corrupción han provocado que está se infiltre en los centros de estudio y ahora particularmente en la UNAM.


Únete a Libres y Combativas, la seguridad real vendrá sólo de la autoorganización de la comunidad educativa. Paremos el machismo en la UNAM con la conformación de comités de lucha y defensa de la mujer contra el machismo, promoviendo la denuncia de agresiones machistas; organizando la defensa y seguimiento público, político y legal de cualquier ataque; formación política y propagandización feminista por la equidad de género, contra el machismo y respeto a la diversidad sexual. Y conformando un movimiento amplio, democrático, combativo y anticapitalista contra el machismo dentro y fuera de la Universidad.


Ante las agresiones, organicemos la respuesta.


Ni policía, ni control político, la solución ante la inseguridad es la participación democrática de la comunidad.