¡Justicia para Valeria, ni un feminicidio más!

México es un país en el que la delincuencia ha ido en ascenso, sin embargo una de las situaciones más lamentables y cotidianas es la violencia machista, que ha cobrado la vida de cientos de mujeres, principalmente en el Estado de México, ya que tiene el primer lugar en feminicidios.

A pesar de que la vida cotidiana nos ha llevado a normalizar este contexto no lo hemos aceptado cómo parte de nuestras vidas, al contrario cada víctima nos hace indignarnos aún más, tal es el caso de Valeria que fue víctima de feminicidio con apenas 11 años de edad. 

El día 8 de junio alrededor de las 17:00hrs en Nezahualcóyotl, Estado de México, Valeria desapareció tras abordar el transporte que la acercaría a su hogar después de salir de la primaria. Al día siguiente fue encontrada sin vida y con signos de agresión sexual.

Los padres buscaron ayuda de las autoridades, sin embargo hicieron caso omiso de su desaparición, argumentando que se encontraban muy ocupados y asegurando que estaba con “el novio”, les dieron la espalda aun sabiendo la estadística de mujeres y niñas víctimas de feminicidio en el EdoMex y la situación de violencia generalizada que estamos viviendo. Fueron los padres y gente cercana quienes realizaron la búsqueda sin ningún tipo de apoyo.

Por otro lado se encontraron con la complicidad de la ruta 40, quienes aseguraron que todas las combis habían regresado, mentira, la combi dónde Valeria se subió y después fue encontrado su cuerpo, no volvió a la base, conscientes o no, actuaron como cómplices. Algunos operadores de la ruta participaron en una marcha de protesta mostrando su solidaridad con la familia, sin embargo, hay mucho enojo hacia estos trabajadores. La combi dónde Valeria fue agredida trabajaba de manera irregular, ya que no cumplía con los requisitos para circular legalmente como transporte público, además el operador tenía antecedentes penales. Actualmente la ruta está suspendida temporalmente, se ha expresado la intensión de revisar todas las unidades y regularizar el transporte público, pero una vez más la actitud de las autoridades refleja desdén y complicidad con las relaciones de corrupción detrás del transporte público, el gobierno y las autoridades encargadas del transporte en la Ciudad son los verdaderos responsables de esta tragedia, la suspensión temporal de la ruta no asegura la justicia, es una medida que sólo puede provocar la confrontación entre operadores y vecinos y así debilitar al naciente movimiento.

Los padres de Valeria tienen amenazas de muerte por parte de algunos trabajadores de la ruta. No se enojaron con el feminicida, sino con las víctimas, quizás porque están acostumbrados a que estas cosas pasen, están insensibilizados y recienten más la pérdida temporal de sus ingresos. Es claro que entre los trabajadores de la ruta puede faltar la comprensión de la gravedad de lo ocurrido, o hasta complicidad entre los operadores, y por supuesto, puede haber machismo, todo ello es muy peligroso. Si los operadores desean trabajar sin más víctimas de cualquier delito, es fundamental su auto-organización para brindar un servicio de calidad y seguro para sus usuarios, vecinos y operadores pueden hacer una mancuerna para asegurar ese servicio seguro.

 

El feminicida

José Octavio Sánchez Razo,  había laborado como albañil, también como chofer de un mototaxi, así mismo contaba con antecedentes penales por delitos sexuales y por lo menos tres mujeres más le reconocieron como su agresor sexual, pocos días después se encontró en su celda ahorcado. Con esto las autoridades quieren cerrar el caso, sin siquiera asegurarse por ejemplo, de que haya actuado solo.

Este caso es el reflejo de la realidad que vivimos las mujeres y niñas, no somos víctimas de la delincuencia en sí, somos víctimas de nuestra condición como mujer, así como de la normalización de este tipo de violencia. La muerte de Valeria debió evitarse, no era la primera vez que este hombre atacaba, pero lo dejaron libre, igual que Jorge Humberto Martínez Cortés, feminicida de por lo menos dos mujeres, fue la familia de las víctimas quienes investigaron al respecto y después llevaron el caso a las autoridades pero Humberto sigue libre.

¿Cuántas mujeres tienen que ser violadas y asesinadas para detener al agresor? Si eres la primera, no esperes justicia, si eres la tercera, quizás se detenga al agresor, pero tampoco te aseguramos que haya las pruebas suficientes para que esté detenido mucho tiempo o quizás sea buscado, pero tampoco se asegura que se le encuentre.

Si desapareces, no te buscará la justicia, porque seguramente estás con el novio, no importa que tengas 11 años, no importa que tu familia esté desesperada.

Pero nosotras no aceptamos esto, no aceptamos nuestra condición de género como factor para ser asesinadas, por eso luchamos contra la violencia machista, por todas aquellas que fueron víctimas y no volvieron a casa, por todas las que sobrevivieron y lejos de ser protegidas viven con miedo porque son amenazadas. Por todas ellas levantamos la voz.

Para los padres de Valeria, no tenemos palabras para expresar la rabia y el dolor que sentimos, pero lucharemos, sabemos que la justicia no termina con la muerte del asesino, y que ganaremos la batalla que se está dando contra las agresiones machistas. ¡Ni una menos!

 

Desde libres y combativas exigimos:

¡Castigo ejemplar desde la primera agresión!

¡Regularización real de todas las rutas de transporte público, basta de corrupción!

¡Apoyo y seguridad para la familia de Valeria!

¡No más feminicidios, no más agresiones machistas!


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