Nos oponemos rotundamente a la entrada de maquinaria  a toda construcción que no haya sido revisada exhaustivamente. Necesitamos permitir el retiro de escombros y la búsqueda de manera paciente y lenta, hasta descartar toda posibilidad de encontrar cuerpos. Estas labores no las debemos cesar y tenemos que exigir que los cuerpos de rescate organicen a toda la población civil que está dispuesta a sumarse a esta labor.

Debido a la experiencia del sismo de 1985, sabemos que aun pueden encontrarse cuerpos con y sin vida. Un ejemplo de esto fueron los niños del Hospital Juárez, que a seis días de lo ocurrido fue encontrado el primer bebé, y en los 6 días posteriores se encontraron dieciséis más, todos vivos.

Desde el Sindicato de Estudiantes hacemos un llamado a la organización social en las colonias y barrios, para resistir a la entrada de maquinaria y en contra de la demolición de edificios. Por protocolo de seguridad, el acceso de maquinaria pesada y la demolición de inmuebles, puede realizarse hasta que esté garantizada la no existencia de cuerpos. Estos días son cruciales para encontrar sobrevivientes, por eso es importante que nos opongamos rotundamente a la decisión gubernamental y de la Marina.

Como sociedad sabemos que podemos organizarnos sin la ayuda de la Marina o el Ejército. Hemos comprobado que, más que organizar, entorpecen el trabajo de las organizaciones civiles y grupos con experiencia: los Topos y otros cuerpos de rescate solidarios. Recordando también que mientras las organizaciones civiles ayudan de manera totalmente gratuita, la Marina y Ejército sí están recibiendo sueldo por su supuesto trabajo, que en principio, sólo ha entorpecido y agraviado las labores de las personas que ya se han estado organizando.

No podemos permitir que éstos mismos, la Marina y el Ejército, tomen completo control sin tomar en cuenta la voz independiente de las personas que saben que hacer en estos casos, y que tienen plena experiencia de como sacar más cuerpos, también de personas que aun no encuentran a sus familiares, y de quienes saben que sus familiares aun se encuentran debajo de los escombros. Necesitamos supervisar estas labores para asegurar que no se impongan los intereses de los políticos y las empresas que hacen negocio con nuestros muertos.

Viva la solidaridad popular

Por el rescate de todos los cuerpos