Como siempre hemos explicado los Marxistas, los intereses de la clase trabajadora y los de la burguesía son irreconciliables. Tal realidad que es patente en cualquier momento de la historia, adquiere especial significado cuando la economía atraviesaComo siempre hemos explicado los Marxistas, los intereses de la clase trabajadora y los de la burguesía son irreconciliables. Tal realidad que es patente en cualquier momento de la historia, adquiere especial significado cuando la economía atraviesa un periodo de crisis y estancamiento. Es en periodos como esos cuando la burguesía para tratar de proteger sus beneficios lanza severos ataques contra las condiciones de vida y de trabajo del proletariado. Hablamos pues de una etapa en la que la burguesía no puede remediar nada en el terreno económico sin que ello implique medidas que exijan mas sudor, lagrimas y sangre de parte de todos los trabajadores.

En general esta situación es la que se vive en nuestro país. Si bien la economía ha experimentado una ligera recuperación en los últimos meses, ello no ha significado nada para solucionar en lo más mínimo las importantes secuelas derivadas de tres años continuos de estancamiento económico. De hecho la industria manufacturera no reporta ninguna mejora en la generación de empleos a partir de la moderada recuperación económica de los recientes meses, por el contrario los representantes de este sector pronostican que esa será la misma dinámica para lo que resta del año. En otros términos, este ejemplo ilustra por sí mismo que de todos modos los beneficios para los patrones en el mejor de los casos son pírricos o simplemente se continúan deteriorando.

En esas circunstancias, para la burguesía resulta mas que urgente y preponderante aplicar nuevos y más profundos ataques. Es en este contexto en el cual Fox ya no ha tenido otro remedio y se ha visto obligado a tomar serios riesgos en la búsqueda de opciones para que la economía mejore. En este caso nos referimos a la aprobación de las modificaciones a la Ley Orgánica del IMSS realizada recientemente por los diputados y senadores panistas y priístas las cuales impiden que los fondos de las cuotas de los derecho habientes de esta institución sean empleados para cubrir las obligaciones con el Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP) que cubre a los trabajadores de esta dependencia. Con esta medida se pretende asfixiar al RJP y golpear a esta capa de trabajadores.

A pesar de que los trabajadores del IMSS aun no se han dado por derrotados y de que su lucha aun no culmina, al parecer Fox ahora se siente confiado para continuar adelante en los ataques y nuevamente está tocando los tambores de guerra contra la industria eléctrica sobre la cual nuevamente se habla de su privatización, también los toca contra la educación superior (recientemente la diputada federal panista Consuelo Camarena presentó una iniciativa de ley a este respecto) y las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado por medio de la reforma a la ley del ISSSTE; pero también amenaza de nueva cuenta con imponerle impuestos al consumo (IVA) a alimentos y medicamentos.

Y por si fuera poco durante una reunión en Morelos el pasado 18 de agosto con la fracción parlamentaria de su partido, el PAN, Fox les dio a estos el banderazo de salida en su arremetida para desaforar a López Obrador e impedir con ello que se pueda postular como candidato del PRD a las próximas elecciones presidenciales.

Las prisas son también otro factor que empuja a Fox: por un lado el tiempo de su sexenio se agota y por otro lado tiene temor de que ya entrado el periodo electoral el ambiente se torne más complicado de lo que es para sacar adelante las contrarreformas. Por diferentes lados está acorralado el presidente y ya no se puede dar el lujo de permitir que el tiempo transcurra sin que la tarea, o parte de ella, haya sido cumplida. Ello significa enormes riesgos para la burguesía, máxime ante la perspectiva de un posible gobierno de la PRD tras las elecciones del 2006.

Ello quiere decir que los trabajadores estamos frente a la ofensiva más profunda y decidida de parte del foxismo para aplicar a toda costa los ataques que le delego la burguesía y el imperialismo y por los cuales le otorgaron todo su apoyo para llegar a la presidencia.

¿De qué manera tiene que ser interpretada tal realidad por nosotros los trabajadores? En el pasado cualquier intento de Fox por imponer diferentes ataques fueron frenados por la acción de las masas en las calles, no obstante ahora en el caso del IMSS hemos visto como el presidente ha ido más lejos que nunca. Si bien el ataque contra los trabajadores de esta dependencia aun puede ser revertido es preciso señalar que en esta oportunidad los trabajadores necesitaremos acciones más contundentes que cualquier otra desarrollada en el pasado. En esta ocasión sólo de esa manera podrá ser frenado Fox y la burguesía.

Las acciones convocadas para el 31 de agosto y el paro convocado para el 1 de septiembre y las movilizaciones que se desarrollarán ese mismo día son un importante paso al frente en la lucha contra Fox, a todo ello se unen además del sindicato del IMSS otros importantes gremios como los electricistas (SME), los telefonistas (STRM) y los trabajadores de la UNAM (STUMAN). Todos ellos gremios importantes y con una enorme tradición de lucha.

Después de esa jornadas Fox se verá obligado a pensar mas seriamente las coas si es que pretende continuar con sus ataques. Pero a nuestra manera de ver si bien las acciones definidas por estos sindicatos son de por sí ya importantes, estas tienen que ser consideradas como una etapa de preparación para acciones más contundentes. Por ejemplo si en lugar de una falta colectiva como se está planeando para el 1 de septiembre, se desarrollaran acciones para dejar sin abasto de energía eléctrica un día o la mitad del mismo al DF y demás estados colindantes a los cuales les ofrece servicios la CL y FC a la par de que los telefonistas dejan sin servicio a todo el país, todo ello al mismo tiempo que Vicente Fox está dando su informe de gobierno, seguramente la jornada de protesta tendría mayores posibilidades de éxito pues ello implicaría una verdadera demostración de fuerza de la clase trabajadora y una advertencia de hasta dónde esta dispuesta a llegar en caso de que sus derechos continúen siendo pisoteados.

Por lo mientras todos los trabajadores, seamos o no parte de los sindicatos convocantes, debemos unirnos con animo a las acciones de lucha organizadas para defender al RJP de IMSS en este 1 de septiembre.

Pero es necesario que no olvidemos que en esta oportunidad el gobierno requerirá una mayor dosis de muestras de descontento para frenarlo. Por ello es importante que caminemos en dirección a una huelga general de 24 horas que involucre a mas sectores de trabajadores y que paralice al país. El ambiente para un acto de este calibre es más que favorable, en los últimos meses los trabajadores de diferentes sectores se han encargado de demostrar que esto es así con movilización tras movilización. Ello ha quedado de manifiesto por medio de los sindicalistas del IMSS, y con el reciente estallido de huelga de VW (la cual tomó por sorpresa a la dirección sindical y a la propia empresa pues creían que el ofrecimiento de aumento salarial y de prestaciones ya habían sido aceptados por los trabajadores) nuevamente se demuestra que los trabajadores estamos dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias.

Si se capitaliza correctamente este ambiente por medio de brigadas a los diferentes centros de trabajo y si se impulsan asambleas para discutir la preparación de una huelga general seguramente la respuesta será favorable para la misma. Incluso el PRD se tiene que sumar de forma más abierta y sólida a estas jornadas de lucha convocando a sus millones de seguidores en todo el país.

Un programa unificado que recoja las demandas mas sentidas de la clase trabajadora (en defensa del RJP del IMSS y de todos los trabajadores al servicio del Estado, contra la privatización del sector energético, no al IVA, en defensa de la educación publica, por una política firme que atienda los problemas del campo, en defensa de los derechos de los indígenas, contra el desafuero de López Obrador, etcétera) sin que le haga ninguna concesión a la burguesía, tendría un efecto inmediato si se emplea para llamar a todos los sectores oprimidos y explotados a luchar juntos y a organizar una verdadera huelga general.

Acciones de esa naturaleza nos las podrían soportar Fox, pues no hay que olvidar que él representa a un régimen en extremo débil y cada vez más dividido. Si bien como decíamos en un principio que hemos entrado los trabajadores en una etapa en la que tenemos que hacer algo más de lo que habitualmente habíamos hecho para frenar a Fox, también es necesario dejar en claro que nuevamente Fox puede ser derrotado. En buena medida ello depende de las diferentes acciones que hagamos para hacer que nuestra voz y nuestros deseos de luchar se hagan sentir en nuestros sindicatos.

La posibilidad de ir mas lejos en la lucha es valida para todos los sindicatos del la UNT, y por supuesto también para los de la CTM; y el CT. Esto ultimo a pesar de las declaraciones del jefe de los charros, Rodríguez Alcaine. El charrismo sindical ha dado serias muestras de que loa años dorados de control sobre el movimiento obrero son cosas del pasado. Un buen ambiente favorable para la huelga general seguramente conectará con los trabajadores de los sindicatos controlados por el PRI y no habrá poder humano que impida que estos trabajadores manifiesten su descontento. Ya veremos como en el próximo periodo en estos sindicatos se habré una franca lucha por su democratización.

Para los trabajadores el capitalismo es, en palabras de Lenin, horror sin fin. Resulta muy caro para nosotros pagar los privilegios de la burguesía y los platos rotos de las crisis capitalistas. Esto ya no puede seguir siendo así. Por ello al mismo tiempo que luchamos por impedir que se nos siga exprimiendo hasta el tuétano, también debemos ir organizándonos en torno a un programa que represente una alternativa para ponerle un fin definitivo a la larga pesadilla capitalista. Un programa que tenga como parte de sus principales consignas la nacionalización de las principales palancas de la economía para ponerlas bajo el control democrático de los trabajadores y el derrocamiento de estado burgués para ser instaurado un estado obrero y con todo ello construir una sociedad socialista, que es la única capaz de dejar en el pasado la barbarie capitalista.


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