Los hechos del 8 de abril pasado se originaron a partir de la negativa y hostigamiento contra los jóvenes que realizarían un concierto dentro del CCH Naucalpan. Éste es un aspecto de gran relevancia, pues si bien no compartimos los métodos, lo cierto es que las autoridades han jugado el papel de mártir. Sin dejar de señalar los errores ultraizquierdistas de los anarquistas, que actúan sin el menor respaldo de la comunidad, han sido sobre todo las autoridades, más duchas en el cálculo político, quienes han montado la provocación con una intensión clara: polarizar a la comunidad y dividirla en conflictos internos con la intensión de generar distracción entorno a la responsabilidad de las autoridades con los hechos más recientes en el plantel.

Al respecto es importante señalar que “El pasado jueves 19 de febrero fueron desalojados por las autoridades más de diez mil estudiantes, profesores y personal administrativo del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) plantel Naucalpan, como medida preventiva a la llegada de grupos porriles. Lo cual evitó que se llevara a cabo la asamblea convocada por estudiantes de dicho plantel, cuyo objetivo era discutir los acontecimientos del día anterior miércoles 18 de febrero, en los cuales el grupo porril FEN (Federación de Estudiantes de Naucalpan) entró al plantel con palos y piedras, amedrentando a la comunidad estudiantil. Posteriormente, más de seiscientos estudiantes, trabajadores y profesores trataron de replegar a dicho grupo, el resultado fueron varios compañeros heridos”1.

Ante ello es evidente que detrás de los acontecimientos está, sobre todo, la acción de las autoridades generando provocaciones para desarticular a la comunidad que ha sobrepasado las acciones infantiles de los anarquistas y ultraizquierdistas en general. Incluso no es descartable que las autoridades mismas sean responsables de la existencia de provocadores disfrazados de anarquistas o de activistas con la única intensión de descabezar la lucha de estudiantes y trabajadores.

La respuesta de estudiantes y profesores ha sido de nueva cuenta ejemplar, tal como fue ante el ataque porril de febrero pasado mediante la organización, haciendo frente de forma masiva a los ataques. Éste es el aspecto fundamental, pues ha sido la comunidad quien ha dado respuesta cabal a ambas problemáticas, la del porrismo y la del ultraizquierdismo. Como señala Bryan, un estudiante del CCH, “Entramos en bola, no íbamos a permitir que cerraran la escuela, luego de que han permanecido casi un mes durmiendo y viviendo en ella”2. A diferencia de las autoridades quienes en palabras del director, Benjamín Barajas Sánchez, “nos confrontaron y no íbamos a jugarle al valiente”3. Es decir mientras las autoridades se retraen en sus cubículos, es la comunidad universitaria quien realiza la defensa de la universidad de porros y de ultraizquierdistas.

¡Combatamos el porrismo y el ultraizquierdismo con una organización permanente!

1 CEDEP, Alto a la represesión de grupos porriles en CCH Naucalpan, en http://www.militante.org/index.php/14-juventud/2570-alto-a-la-represion-de-grupos-porriles-en-cch-naucalpan

2 Jiménez, Rebeca, CCH Naucalpan no es territorio anarco: estudiantes y profesores, El Universal, 9 de abril de 2015, en http://www.eluniversal.com.mx/ciudad-metropoli/2015/cch-naucalpan-no-es-territorio-anarco-alumnos-y-profesores-1091248.html

3 Ibíd.


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