La debilidad del régimen de Calderón y del PAN se hace cada día más evidente ante el descontento general por la guerra contra el narcotráfico, los altos índices de desempleo, la carestía de la vida entre otras situaciones por las cuales la clase trabajadora está saliendo a luchar; en este contexto, la contienda electoral de 2012 será una batalla de vital importancia en donde el proletariado buscará mejorar sus condiciones de vida, y la burguesía hará todo lo posible por mantenerse en el poder a través de sus partidos el PRI y el PAN.

Según declaraciones del presidente de este partido Gustavo Madero existen por lo menos diez militantes del PAN que buscan la candidatura de su partido para 2012, lo cual refleja el grado de divisiones que existen en el seno de este partido de derecha; no obstante, podemos distinguir a grandes rasgos a dos grupos: uno identificado con Vicente Fox, sector empresarial conservador y que se ha convertido en crítico de la política de alianzas con el PRD; a este grupo pertenecen el ex secretario de gobernación Fernando Gómez Mont (quien renunció tras la decisión de la dirección del PAN para impulsar las alianzas con el PRD en 2010), el ex dirigente y ex militante del PAN Manuel Espino, Santiago Creel o incluso el mismo Madero y en general todos aquellos que o bien han criticado algunos aspectos del gobierno calderonista (Espino fue expulsado por ser crítico a la política en torno al narcotráfico orientada por Calderón) o no están de acuerdo completamente con la política de alianzas ni con la propuesta de que el candidato panista pueda ser alguien externo al partido.

Por otro lado tenemos al grupo encabezado por Calderón, sector de la burguesía que ha impulsado la política del actual gobierno, en donde podemos encontrar a los miembros del actual gabinete. Ernesto Cordero y Alonso Lujambio, secretarios de Hacienda y Educación respectivamente se perfilan como los candidatos más fuertes del gabinete, y ambos han recibido muestras de apoyo de grupos del PAN pro calderonistas y pro aliancistas: a Cordero le respaldan entre otros Moreno Valle, Carlos Mouriño (padre de Juan Camilo Mouriño), el ex dirigente panista César Nava y el también electo gobernador de Baja California a través de las alianzas Marcos Covarrubias, mientras que Mariana Gómez del Campo, líder del PAN en la Asamblea Legislativa del DF y sobrina de Calderón ha reiterado su apoyo a Lujambio. Además de ellos, Javier Lozano (secretario de Trabajo) y Josefina Vázquez Mota (coordinadora de los diputados panistas) también han dejado en claro sus intenciones de buscar la candidatura panista. En este contexto se desarrolló el pasado mes de mayo una reunión en donde el Comité Ejecutivo Nacional del PAN presentó a estos candidatos, quienes arremetieron contra el anterior régimen priísta, acusando a este partido y en particular a Peña Nieto de frenar las reformas laboral y política, y también destacaron los “logros” de los gobiernos panistas.

Lo importante de estas fricciones es, por un lado, el intento desesperado de la burguesía porque el PAN recupere algo de la credibilidad perdida ante las masas en 11 años de gobierno, incluso el llamado del mismo Calderón a buscar al mejor candidato aunque no sea militante del PAN refleja tal crisis de la burguesía organizada políticamente a través de este partido por no perder la presidencia. Por otro lado los distintos grupos en disputa no son más que orientaciones distintas de un mismo objetivo, pues en última instancia, a pesar de las fricciones existentes, la burguesía como clase social tiene que llegar a acuerdos comunes para continuar explotando a la clase trabajadora y mantener el poder político ante la lucha de las masas.

Ante tal debilidad y crisis dentro de los partidos de la burguesía, la labor de los trabajadores organizados en el PRD, Morena, sindicatos y demás organizaciones de izquierda es la de no permitir que ni el PAN ni el PRI ganen la presidencia, pues representaría la continuación de una política de miseria y explotación; para ello es necesario que las direcciones de estas organizaciones adopten un programa revolucionario que a través de un frente único, de la organización en comités en cada fábrica y en cada barrio luche por la expropiación de la banca, la industria, las tierras y que estas palancas de la economía funcionen bajo la dirección de la clase trabajadora en torno a las necesidades sociales, lo cual pasa por la lucha por el poder político, que presenta como una necesidad la recuperación del PRD como una herramienta política de la clase obrera expulsando a los “chuchos” y a todos los oportunistas que se han enquistado en el partido. Compañero trabajador, únete a Militante y luchemos para impedir que la burguesía y sus partidos PRI-PAN ganen las elecciones, para luchar por mejores condiciones de vida que únicamente se pueden conseguir con la lucha por el socialismo.


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