Los resultados electorales en el Estado de México, Nayarit y Coahuila han favorecido al PRI y de inmediato la burguesía ha comenzado una campaña propagandística que habla de la supuesta fortaleza del PRI “como en los años 70 y 80”, dicen, y de su supuesta inminente victoria en las elecciones presidenciales del 2012. La explicación que nos ofrecen intelectuales y políticos deseosos de culpar a las masas es que “los mexicanos no aprenden”; “no tienen memoria”, etcétera. Con esto pretenden provocar el máximo de confusión y desmoralización entre las filas de la izquierda.

Las perspectivas que trazamos los marxista de Militante se han visto confirmadas, pues el PRI ha logrado retener la gubernatura del Estado de México (Edomex) gracias al fraude electoral y a la falta de combatividad de los dirigentes de izquierda, que no organizaron ninguna movilización ni lanzaron ninguna medida seria para detener el fraude, renunciando de esa manera en los hechos a reanimar a la enorme mayoría de la población del Edomex, sumida en la pobreza y deseosa de un cambio de gobierno.

Los resultados de las elecciones en el Edomex plantean la necesidad de discutir las tácticas de lucha de la izquierda, particularmente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y del PRD. Las bases de estas organizaciones necesitamos debatir e impulsar un giro a la izquierda en cuanto al programa y métodos de lucha de nuestro movimiento.

Era necesario combatir el fraude

Las conclusiones políticas a las que llegaron millones de trabajadores a partir de la lucha contra el fraude electoral en el 2006 se han reafirmado en la conciencia del proletariado en el transcurso de cinco tortuosos años de gobierno de Calderón. Que el Estado y sus instituciones están al servicio de una minoría de empresarios y banqueros, es una lección que no se olvida y una vez más ha estado presente en las elecciones del Edomex.

Para la base de la izquierda ha sido claro que el PRI organizaría un monumental fraude electoral para retener la gubernatura del Edomex. Que dicho partido contaría para ello con el contubernio del Instituto Electoral de Estado de México (IEMM), los monopolios televisivos, de grupos empresariales como el Grupo Atlacomulco, e incluso con el apoyo activo de la iglesia, no era una conclusión novedosa o extraordinaria, la base de la izquierda no esperaba un escenario distinto. El PRI ha operado de esta manera durante décadas ¿Por qué no lo haría en esta ocasión? El mismo Alejandro Encinas, candidato de la izquierda en el Edomex, fue bastante explícito al respecto pues a dos semanas de las elecciones declararía su desconfianza hacia las instituciones electorales: “No. Es un instituto hecho a modo (el IEEM), con una ascendencia enorme del gobernador (Peña Nieto). El hecho de no garantizar la equidad y tolerar prácticas ilegales es un mal indicio para la jornada (electoral)”.

No obstante la denuncia ha resultado totalmente insuficiente y es que las acciones legales que han adoptado los dirigentes de izquierda finalmente van a parar a manos de las mismas instituciones al servicio de los potentados. Los dirigentes de la izquierda tenían cómo responsabilidad no sólo denunciar las maniobras fraudulentas del PRI pues sobre todo debían de paralizarlas por medio de la movilización. Los trabajadores, jóvenes  y campesinos pobres eran la única fuerza capaz de evitar el fraude, y los dirigentes debían basarse en esta fuerza, no obstante no lo hicieron.

Como era de esperarse el PRI continuó con toda su maquinaria fraudulenta haciendo uso de la coerción de los sectores más apolitizados y abatidos por la pobreza extrema del estado, contando con cantidades gigantescas de recursos económicos para manipular electoralmente las enormes necesidades materiales de esta clase de sectores de la población.

Pero  el éxito del  fraude y la coerción no sólo se pueden explicar por las maniobras del PRI, el Estado y la burguesía; la idea de que el aparato del PRI es “todo poderoso” es falsa; que los sectores más atrasados de las masas tengan un peso a la hora de definir la elección, está en función de hasta dónde la izquierda puede movilizar a los sectores más avanzados, organizarlos y utilizarlos como una fuerza viva, capaz de contrarrestar la coerción.  En este sentido la tarea más importante de la izquierda era agrupar y movilizar a los sectores proletarios del Edomex, comenzando por agitar en las zonas industriales y en los bastiones históricos del PRD en el estado, organizando movilizaciones, marchas, paros en la industria, acciones que de forma concreta  minaran al PRI y demostraran la capacidad y fuerza del proletariado. Estas acciones decididas y concretas hubieran sumado a decenas de miles e incluso millones a la campaña de la izquierda, con lo que la coerción del PRI basada sobre todo en los campesinos pobres y sectores marginados de las ciudades, hubiera caído en la impotencia.

Campaña sin movilización, escenario ideal para el PRI

El escenario ideal para el PRI era por lo tanto una campaña rutinaria basada en los elementos formales de la democracia burguesa, con una pobre movilización y agitación de parte de la izquierda, donde esta se limitara a la denuncia legal y verbal, al mismo tiempo que el PRI operaba el fraude por supuesto al margen de la legalidad, pero contando con todo el aparato del Estado de su lado, en este sentido el PRI incrementó de 2010 a 2011 en un 150% la cantidad de dinero destinada a “apoyos sociales” en la entidad, además contaba con el control del 94% de los  gobiernos municipales del estado.

El PRI y los medios de comunicación burgueses se esforzaron al máximo para presionar a la izquierda en el sentido de que aceptara los resultados electorales, temían que una política decidida de la izquierda exacerbara la lucha de clases al nivel de la lucha contra el fraude en el 2006. Lamentablemente Encinas no planteo ningún método de lucha al margen de la supuesta legalidad impuesta por el IEEM, ello sin duda dio confianza al PRI para seguir operando hasta el último momento el fraude, ya que los dirigentes después de reconocer el fraude, estaban aceptando el compromiso de reconocer los resultados.

Balance del 3 de Julio

La burguesía y el PRI continuaron en todo momento en su táctica de distorsionar la realidad, desde que comenzó la campaña electoral las encuestas le daban a Eruviel una supuesta ventaja de hasta 30 puntos por encima de Encinas, otorgándole a este último una intención de voto del 20 por ciento, al igual que al panista Bravo Mena. Como hemos señalado en otros artículos, si la ventaja del PRI fuera de las magnitudes que lo presentaban ¿por qué el PRI tuvo que parar la aprobación en las cámaras legislativas de contrarreformas clave para la burguesía como la de la Ley Federal del Trabajo o de Seguridad? Para el PRI era fundamental aprobar estas reformas, ya que con ello terminaría de granjearse el apoyo del imperialismo y de sectores de la burguesía que aun mantienen un apoyo al PAN y a Calderón.  Sin embargo tuvieron que dar marcha a tras siendo ellos los primeros en reconocer de esta manera y en contra de su voluntad que las encuestas eran una falsificación de la realidad.

Los resultados electorales que ha ofrecido el IEEM con el 80% de las casillas contabilizadas dan el triunfo a la coalición encabezada por el PRI con el 62% de los votos, quedando en segundo lugar la coalición de izquierda que encabeza el PRD con 21%, y  por último el PAN con un resultado marginal del 12% de los votos. La propaganda de la burguesía se ha centrado en hacer eco del “triunfo histórico del PRI”, tratando de erigir una cortina de humo que distorsione el balance sobre el estado de ánimo real en la sociedad.

En este sentido el abstencionismo del 57% a nivel estatal sin duda empaña la “victoria histórica” del PRI. El PRI en las elecciones del 2009 también fue el partido que más posiciones de gobierno ganó, lo hizo sin embargo con una abstención en promedio del 50%, el objetivo para las elecciones en el Edomex era revertir el abstencionismo, ya que la clase dominante finalmente es consciente de que si el proletariado pierde confianza en las elecciones tenderá a  buscar otras formas de expresar sus aspiraciones, por ello era un objetivo estratégico del PRI buscar una legitimidad incrementando el número de electores, independientemente de que tratarían de asegurar su triunfo con métodos fraudulentos.

El objetivo que el PRI se fijó era reunir 3 millones de votos, al tiempo que la meta del  IEEM era lograr una participación del 50% del electorado, para ello hicieron de las elecciones mexiquenses las más caras de México y América Latina. Los resultados                -insistimos- con todo tipo de ilegalidades dieron al PRI 2 millones 800 mil votos, con apenas una participación del 43% del electorado. Esto una vez más pone de manifiesto que el PRI es incapaz de recrear una base de apoyo como antaño la tuviera, producto de una coyuntura económica mundial y nacional bastante distinta a la actual marcada por una  crisis profunda del capitalismo. El alto índice de abstencionismo desmiente la propaganda de la burguesía, el PRI es un partido con una base social muy débil, cada vez más reducida, que puede seguir expoliando con cada vez más dificultades.

Debacle del PAN

Otro dato que ratifica las tendencias políticas de las masas proletarias es la debacle del PAN el cual evidenció el profundo desprecio hacia el gobierno de Calderón, mismo que en contubernio con el PRI se ha encargado de exacerbar la pobreza, el desempleo, la carestía de la vida y todos los males que aquejan al proletariado. Si por algo ha sido despreciado el PAN es por su política, y esta es exactamente la misma que defiende el PRI. La caída del PAN fue estrepitosa, pues pasó de captar el 25% de los votos en la contienda para gobernador en el 2005 al 12% en la reciente elección.

Aunque el PRI trata de desmarcarse de la debacle del PAN, no puede ocultar que ambos partidos defienden la misma política y obedecen a los mismos intereses de clase, por eso es otra muestra del fraude la debacle por un lado del PAN y por otro lado “el triunfo histórico del PRI”, cuando ambos partidos no tienen otra cosa más que ofrecer sino ataques a la clase trabajadora.

Los resultados del PAN además ratifican que la política de alianzas del PRD con ese partido de derecha es un verdadero crimen contra los intereses del proletariado, al cual se le pone a disposición de un partido burgués en franca decadencia. Ha sido totalmente correcto luchar contra la alianza PRD-PAN, el desprecio de las masas hacia el PAN así lo ratifican.

La fuerza de la izquierda está en la movilización

El alto índice de abstencionismo también fue  una muestra de que la izquierda no logró movilizar a su base natural de apoyo integrada por millones de obreros, trabajadores, jóvenes, desempleados y campesinos pobres. La táctica de la izquierda quedó plasmada en el discurso de Encinas en el último acto organizado en el Palacio Municipal de Nezahualcóyotl, en este mitin  indicó como tarea final de las bases de la izquierda “…hay que ir a convencer a los militantes y simpatizantes del PRI y del PAN, necesitamos que ellos se sumen a los esfuerzos de esta causa transformadora”. Este planteamiento ha sido incorrecto, la izquierda más que basarse en los sectores más atrasados del proletariado, que son expoliados por los partidos de la burguesía debía plantearse cómo objetivo basarse en los sectores más críticos con el régimen y con los partidos de derechas. La izquierda no debía de competir con el PRI o el PAN por los sectores políticamente más confusos sino por los sectores más críticos con el régimen y con la política de la burguesía, la izquierda debía de plantearse la tarea de aglutinar a la juventud con una política revolucionaria, así como a los obreros de las zonas industriales que sufren día a día la política del PRI, del PAN y los empresarios, que por otro lado también son militantes de estos partidos de derechas.

La izquierda tuvo hasta el último momento de las elecciones oportunidades para luchar y revertir el fraude electoral. La tragedia que sufrieron decenas de miles de familias proletarias en Chalco, Nezahualcóyotl y en Ecatepec al quedar atrapados entre las aguas negras de los canales desbordados por las intensas lluvias, mostró de manera cruda  el verdadero significado del PRI. Este “accidente” que se desarrolló hasta el mismo día de las elecciones bien pudo ser capitalizado por la izquierda,  movilizando a sus bases de apoyo para revertir la tragedia en base a la organización de los colonos afectados, llamando a emprender acciones de solidaridad a nivel de todo el estado así como a realizar  movilizaciones para presionar al gobierno estatal y federal (en manos del PRI y PAN respectivamente) para que solucionaran las demandas de forma efectiva e inmediata. Más significativa resultaba esta oportunidad en la medida en que la tragedia ocurrió en tres de los municipios históricos de apoyo hacia el PRD, donde además se concentra alrededor del 60% de la población del Edomex, es decir resultaban claves para definir la elección.

El candidato del PRI, Eruviel Ávila,  se vio obligado a mudar su cierre de campaña de Ecatepec a Toluca ante el peligro de que en su propio cierre de campaña se expresara la inconformidad con las inundaciones y la política del gobierno priista. La izquierda lamentablemente no pasó de tímidas declaraciones, omitiendo cualquier acción concreta ante la necesidad de miles de familias proletarias. De haberse lanzado una política audaz hacia las miles de familias afectadas, este sector sin duda hubieran volcado su apoyo a la izquierda en las elecciones poniendo en serio entredicho que el PRI culminara su operativo de fraude electoral.

La izquierda dejó pasar sistemáticamente oportunidades para movilizarse en contra del fraude, ello sin duda alimentó el escepticismo hacia el proceso electoral en su conjunto. El abstencionismo también ha reflejado la necesidad de que los dirigentes de izquierda profundicen su programa y tácticas de  lucha en un sentido revolucionario.

La lucha continúa

Al terminar la jornada electoral del 3 de julio, Encinas en reconocimiento del fraude que opero el PRI para imponerse en las elecciones, señaló que iniciaría una batalla jurídica acompañada de movilizaciones “para no ser cómplices de flagrantes violaciones a la ley, que se cometieron en el proceso” diría para después señalar que "soy escéptico respecto al Instituto Electoral del Estado de México, pero acudiremos indudablemente a defender nuestros derechos a otras instituciones públicas, que esperemos cumplan con su responsabilidad". Estas declaraciones son una vez más prueba de que ni los propios dirigentes de la izquierda confían en la legalidad burguesa, no obstante al igual que otras veces que esto ha quedado explicitada, ante ello tampoco ofrecen una alternativa clara de movilización dejándose esta en la ambigüedad. Andrés Manuel por otro lado, al momento de escribir este artículo, tampoco se ha pronunciado sobre las acciones a seguir en relación con el fraude en el Edomex,  aunque sí ha anunciado una nueva gira nacional que comenzará en Tabasco. En este momento la base de la izquierda necesita una explicación y  orientación de parte de sus dirigentes al respecto de que acciones emprender contra el fraude del electoral en el Edomex.

No obstante que los resultados de este 3 de julio le dan el triunfo al PRI en el Edomex, la reacción de los dirigentes y de los trabajadores de la ciudad y el campo no puede ser la de aceptar pasivamente el fraude electoral. Debemos movilizarnos y actuar de forma decidida impulsando acciones que puedan revertir el fraude. Encinas y AMLO tienen que ser consecuentes con esta necesidad y deben ser los primeros en convocar a la movilización e incluso a paralizar al Edomex por medio de una huelga de 24 horas en esta entidad y convocando a toda los militantes y simpatizantes de base del PRD y de Morena a nivel nacional a unirse a estas acciones organizado mítines y plantones como repudio al fraude en todas las principales ciudades del país. Una medida clave para la lucha será convocar al movimiento obrero mexiquense a unirse al movimiento llamándolo a la acción explicando el gris panorama para los trabajadores bajo un nuevo gobierno del PRI, pero también retomando como demandas el derecho a un salario digno y a un trabajo estable, así como la lucha por la democracia sindical, entre otras. La movilización callejera y la huelga, junto con los comités de acción contra el fraude electoral en cada fábrica, centro de estudios; en cada barrio obrero, en cada ejido y comunidad, es el camino a seguir para derrotar el fraude electoral y no el de las instituciones y la legalidad burguesa, las cuales han demostrado de manera reitera estar al servicio del PRI, del PAN, de Calderón y de la mafia del poder.

Por un programa de lucha socialista para Morena y el PRD

Los resultados electorales deben  llevar a un profundo debate democrático y camaraderil sobre los métodos de lucha y el programa que Morena y el PRD deben adoptar. Si bien AMLO ha insistido en que el método de lucha más óptimo para la izquierda es la vía electoral, ha quedado demostrado que ese camino por sí misma no puede dar el triunfo a la izquierda. La izquierda puede y tiene todas las condiciones favorables para ganar las elecciones siempre y cuando se base en la movilización de la clase trabajadora, con el objetivo de transformar de forma radical y en un sentido revolucionario al conjunto de la sociedad. Las elecciones en el Edomex son una nueva fuente de lecciones, de cara a la táctica de lucha y el programa que debe defender AMLO y demás dirigentes.

La inmovilidad de la izquierda y la  imposición de Eruviel Ávila en el Edomex han envalentonado al PRI, el cual ya ha advertido que el siguiente paso será retomar las contrarreformas que suspendiera en su momento y que atentan contra los derechos laborales y democráticos de los trabajadores. La burguesía urge al PRI a mostrar su verdadero rostro atacando frontalmente a la clase trabajadora, pretende llegar al 2012 infringiendo derrota tras derrota a la clase trabajadora. Por ello es más urgente que nunca que AMLO, Encinas y demás dirigentes cambien rápidamente de táctica, asumiendo la movilización de la clase trabajadora cómo el principal punto de apoyo de cara a las elecciones presidenciales del próximo año. La imposición del PRI en el Edomex no puede quedar impune, debe de combatirse activamente, reorientando la táctica de la izquierda, dando una perspectiva diferente a los millones de trabajadores que votaron por la izquierda, pero también a todos esos sectores que se abstuvieron y que no obstante están deseosos de un cambio en la política del país. Los militantes de base de Morena y el PRD tenemos que organizarnos para dotar a estas organizaciones de un contenido revolucionario y socialista, para combatir consecuentemente la política reaccionaria del PRI y del PAN, aglutinando así a millones de jóvenes, trabajadores y campesinos decesos de luchar por una alternativa distinta al capitalismo.

¡No aceptamos la imposición del PRI, la lucha contra el fraude debe continuar!

¡Morena y el PRD deben adoptar un programa y una táctica revolucionaria para derrotar al PRI y al PAN!


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