Matamoros, la batalla y organización continúan

El movimiento huelguístico en Matamoros es de tal envergadura que superó a uno de los aparatos más gansteriles del sindicalismo propatronal del país. Desbordó y obligó a la CTM a hacer los aplazamientos legales de las huelgas, también desconociendo toda autoridad sindical de esta central, confrontando a los dirigentes, expulsándolos de sus asambleas y plantones, organizándose en torno a su abogada independiente, pero de izquierda, Susana Prieto Terrazas, para dar una lucha genuina en las calles en defensa y conquista de sus derechos e intereses.

Miles de miembros de los sindicatos oficiales, y también del así llamado sindicalismo independiente, comienzan a mostrar su hartazgo, repulsión y su deseo de romper con estos aparatos ante el comportamiento de sus dirigentes no sólo porque colaboran con los patrones e incluso reprimiendo a los sectores más combativos y de izquierda, también haciendo grandes negocios y dándose la gran vida con las cuotas sindicales provenientes de los trabajadores en vez de jugar su papel de organización y lucha.

Para que el movimiento progrese y siga dando pasos al frente necesitamos rescatar o/y conformar sindicatos independientes, combativos, de clase y democráticos. Las patronales han cedido ante la gran fuerza demostrada, pero no están vencidos y en cuanto vean la oportunidad querrán dar una lección a los trabajadores por haberse atrevido a ser un ejemplo para los millones de obreros del país de que sólo mediante la lucha organizada uno puede ganar y vencer. Querrán recuperase de este golpe, nosotros tenemos que avanzar, ser más, más organizados, identificar el enemigo real y dotar a nuestro sindicato de un programa revolucionario y clasista.

Detrás de la fachada imponente e intimidante del empresariado y del gobernador reina el pánico de que esto se extienda como pólvora en todo el país, porque de hecho así está siendo. Hagamos valer nuestra fuerza numérica y con esta gran victoria a nuestras espaldas atraigamos a capas de trabajadores que aún no participan, atraigamos a otros sectores y hagamos más amplia esta batalla. Aprovechemos la crisis del Régimen, del priismo y sus tradicionales organismos de control acentuada por la derrota del pasado 1 de julio para borrarlos definitivamente de la historia, continuemos liquidando esta mafia y retomemos nuestras organizaciones bajo nuestro control democrático. No estamos asistiendo al fracaso de la lucha, todo lo contrario, sino al fracaso del reformismo, la negociación, la capitulación y la falta de confianza en la clase obrera por parte de los dirigentes sindicales.

En consecuencia, los trabajadores y su dirección del Movimiento 20/32 han planteado la conformación de un sindicato independiente y combativo. Este es un paso totalmente necesario hacia adelante para organizarnos de forma permanente con el objetivo de recuperar las señas de identidad que hicieron los sindicatos una herramienta poderosa en la lucha de la clase obrera contra los patrones y con la que conquistamos derechos laborales, sociales y políticos que hoy están amenazados o simplemente han sido arrebatados.

Entendemos que el origen de los graves problemas que padece la clase obrera es el propio sistema capitalista. Por tanto, los trabajadores no debemos limitarnos a luchar contra sus efectos, debemos luchar también contra la causa. Necesitamos un sindicalismo anticapitalista y que enmarque su acción en el combate contra este sistema opresor y esclavizante, que luche por una sociedad distinta. De lo contrario, un modelo sindical que se limita a actuar como regulador del conflicto entre obreros y patrones, conduce a la desmovilización, a la pérdida de derechos y a actuaciones tan indignas como las que vemos hoy en día en el SNTE, Petroleros o IMSS.

Estamos asistiendo al largo y difícil camino del amanecer de la revolución obrera, esto apenas comienza.