La liberación de la Mujer requiere que decidamos y controlemos nuestro cuerpo sin presiones, que seamos respetadas y nunca tengamos que usarlo para sobrevivir.

¡Las mujeres no somos objetos!

Desde Libres y combativas exigimos detener el uso de los cuerpos de las mujeres para vender cualquier cosa y todo.

El sexismo diario se alimenta de la mercantilización del cuerpo de la mujer, que se usa para aumentar las ganancias de la minoría gobernante. El capitalismo hace que el cuerpo femenino sea uno de sus principales activos comerciales. Además, al estandarizar los cuerpos de las mujeres a través de la publicidad, el cine, la moda, etc., el capitalismo ha abierto nuevos mercados ultra-rentables como la cirugía estética, los cosméticos, las nuevas dietas y el porno.

Todo esto impone una imagen falsa de cómo debe verse el cuerpo de una mujer y empuja a las chicas a odiar sus cuerpos, lo que en muchos casos lleva a las mujeres- quienes representan el 90% de los casos-, principalmente en un rango no mayor a los 17 años a caer en trastornos alimenticios que pueden llegar a la muerte, datos proporcionados por el Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género (Ceameg) señalan que en México, se registran 20 mil casos de trastornos alimenticios al año (en 20 años ha aumentado en un 300%) y sólo 1 de cada diez recibe tratamiento, por falta de recursos, estos trastornos tienen una muy alta tasa de mortalidad, quienes mueren son las mujeres de menor poder adquisitivo.

¡Contra la cultura de acoso, violación y culpabilización de las víctimas!

En la calle, en Internet, en los lugares de trabajo y en cualquier otro espacio público, podemos ver que el acoso está muy presente. Un ejemplo de ello lo tenemos en la Ciudad de México donde el 65% de las usuarias del transporte público son víctimas de violencia de género. Encuestas señalan que 40% ha cambiado su vestimenta para evitarse problemas y al 25% se les han tomado fotos o videos sin permiso.

Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) indican que durante el primer semestre de 2017 se denunciaron en el país 16,631 delitos sexuales, de los cuales 6,444 fueron casos de violación; se presentaron 92.4 denuncias por delitos sexuales cada día, lo que representa un caso cada 16 minutos en promedio. Si sólo miramos la violación, el reporte promedio es de 35.8 casos por día, un promedio de una denuncia cada 40 minutos y a ello le sumamos que generalmente se estima que 9 de cada 10 víctimas no se denuncian.

En los casos raros en los que se puede demostrar quién es el autor de una violación, a menudo también se observa un ofensiva de los responsables culpando a la mujer por su comportamiento, vestimenta o cualquier otra degradación a nuestra libertad de ser quienes somos, convierten esto en las causas del acoso o la violación, con el respaldo a veces velado y muchas otras abierto de los medios de comunicación e instituciones del estado encargadas de la supuesta procuración de Justicia, al mismo tiempo estos consorcios se enriquecen con la cosificación de nuestros cuerpos. El machismo tiene un origen económico y material, aunque luego exista todo un armazón moral e ideológico para justificarlo.

Aunado a esto, los múltiples ataques de los gobiernos sobre salarios, beneficios y el sector social evitan que muchas víctimas de la violencia encuentren una escapatoria. Por ello, exigimos servicios de apoyo a las víctimas así como la suspensión de la política de culpabilizar a las víctimas en caso de agresión.

¡Exigimos la posibilidad de una elección real sobre nuestro cuerpo!

De la idea de usar nuestros cuerpos para hacer negocio se deriva la prostitución, la pornografía, la publicidad sexista e incluso la maternidad subrogada, en esta última se cree que a cambio de dinero se tiene el derecho a decidir nuestra maternidad. Queremos que se respete nuestro derecho a decidir todo lo que nos afecta, estamos totalmente en contra de someter nuestro cuerpo a cambios indeseados, obligadas por la necesidad que es aprovechada por el poder adquisitivo de otro.

Mejorar los programas de planificación familiar, derecho al aborto y derecho a tener hijos con una vida digna libre de pobreza.

En México hay más de 1 millón de abortos al año, la mayoría clandestinos, si la tasa es tan elevada es porque más de la mitad del total de los embarazos no son planeados, ello indica lo limitados que son los programas de planificación familiar, por ello luchamos por mejorarlos para garantizar que TODAS las mujeres, y en particular las adolescentes y jóvenes, puedan tener un fácil acceso a la información y a toda la gama de opciones de métodos anticonceptivos de calidad y en forma gratuita.

Luchamos porque se extienda el derecho al aborto que fue ganado hace diez años en la Ciudad de México como una Ley, aunque reconocemos que éste podría llegar a ser secundario si logramos instaurar la cultura total de prevención; mientras tanto a la par exigimos que sea accesible para todas las mujeres que lo soliciten. Rechazamos todas las campañas ideológicas de organizaciones e instituciones reaccionarias, así como los recortes que afectan el acceso a este derecho, basta ver algunas cifras de lo letal que es esta prohibición: cada año, 47,000 mujeres mueren en el mundo como resultado de un aborto ilegal.

Otra realidad que vivimos, es la dificultad creciente para nosotras las mujeres de la clase trabajadora para poder tener hijos, puesto que estamos bajo la gran inestabilidad que supone los altos costos de la vivienda, los bajos salarios y el trabajo precario. La lucha por un derecho real a elegir sobre nuestro cuerpo también significa luchar por una sociedad donde, junto con los derechos reproductivos completos, se garantice para todas: viviendas, un salario digno y guarderías gratuitas seguras.

Por realizar acciones para responder a cada nuevo ataque sobre nuestro derecho como mujeres a decidir por nosotras mismas pero, también a la implementación de campañas vecinales en lugares de trabajo y en escuelas para denunciar el sexismo y el machismo cotidiano y la violencia que resulta de él. La violencia de género no es un fenómeno aislado en la sociedad, está relacionado con el funcionamiento del sistema capitalista, que utiliza el sexismo para aumentar las ganancias y dividir a los trabajadores y sus luchas.

¡Contra la violencia gíneco-obstétrica!

Parte de las dificultades de la maternidad en México, están relacionadas con sus primeras etapas, el embarazo y el parto. Un alto porcentaje de mortalidad materna es completamente evitable, sin embargo, en países como México este tipo de violencia cobra la vida de alrededor de 1,078 mujeres al año, además de lesionar a miles más y de afectar psicológicamente a otras tantas. Mujeres que paren en los pasillos, en las sillas o en los baños de los hospitales porque nos les asignan cama o, en patrullas o en estaciones del metro, porque se les niega completamente el servicio.

Además de agresiones por parte del personal médico, a través de burlas, gritos, regaños y prácticas no consentidas como esterilizaciones y colocación de DIUs, frases como “Puje bien, ¿o es que no sabe pujar?” o “me imagino que cuando lo estaba haciendo, no gritaba tanto”, son algunos ejemplos de lo que tiene que soportar una mujer en un estado tan vulnerable como lo es el embarazo o la labor de parto y las condiciones deshumanizantes en las que se prestan los servicios de salud pública.

Esta violencia que sufre la mujer embarazada, está auspiciada por el machismo institucional y social. Apenas en el 2014 se ha integrado legislativamente sancionar la violencia obstétrica pero, como en el resto de los casos de leyes contra la violencia hacia la mujer, ésta tampoco ha resuelto la problemática.

Las compañeras y compañeros LGTBI+ también sufren la discriminación y la opresión de una forma más grave que el resto de los jóvenes y los trabajadores. Lo sufren únicamente porque su condición u orientación sexual no encaja con la ideología dominante, clasista, machista, católica, apostólica y romana que entiende como buena. Ellos y ellas soportan la exclusión económica y social, la discriminación laboral, la vulnerabilidad ante enfermedades como el VIH, la violencia, la estigmatización social e incluso la persecución en su vida cotidiana, de manera más acusada.

Internacionalmente, todavía 72 países —un tercio de ellos miembros de las Naciones Unidas— criminalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, llegando incluso a aplicar la pena de muerte como ocurre en Irán, Arabia Saudita, Yemen o Sudán. Tan sólo nueve países en todo el mundo recogen en sus constituciones la no discriminación por razones de orientación sexual, y únicamente tres prohíben las “terapias de reconversión”, los tratamientos para “curar la homosexualidad”.

La derecha ha mostrado su hipocresía y su moral también en esta cuestión. Cuando la sensibilización social ha dejado clara la injusta situación de opresión e indefensión en la que se encuentra la comunidad LGTBI+, estos representantes del capitalismo se han apurado a salir en televisiones y periódicos como abanderados de la lucha por la igualdad. Obama, Merkel, Cameron, Hollande y Rajoy lloraban lágrimas de cocodrilo tras la matanza homófoba de Orlando (EEUU).

El origen de la lucha del colectivo LGTBI+ también se oculta y se intenta descafeinar lo más posible por el peligroso ejemplo que ofrecieron quienes comenzaron esta batalla y que, fueron los sectores más golpeados y humildes. Desde Libres y Combativas combatimos la estrategia del capital y de la derecha por asimilar el movimiento LGTBI+, descafeinándolo de su contenido de clase, hasta convertirlo en un negocio lucrativo e inofensivo para el sistema. Por eso impulsamos la lucha LGTBI+ con un carácter reivindicativo, revolucionario y anticapitalista.

 

¡Nuestro cuerpo, nuestra decisión! desde Libres y combativas, defendemos:

• El derecho de la mujer a elegir si tener o no hijos y cuando, sin riesgo a caer en la precariedad.

• Derecho al aborto libre, legal, gratuito y seguro.

• Servicios de planificación reproductiva gratuitos y de calidad, acceso a la educación sexual integral así como a todos los controles de natalidad y anticonceptivos existentes.

• Las mujeres no somos objetos. Detener la comercialización del cuerpo

• Por el derecho de las mujeres a vestirse como lo deseen sin ser hostigadas.

• Derecho al divorcio gratuito y sin trabas burocráticas.

• ¡Fin de todos los negocios multimillonarios que trafican con nuestro cuerpo!

• Contra la prostitución, el tráfico de mujeres y los vientres de alquiler. ¡Nuestro cuerpo no está a la venta!

• Abajo el canon de belleza que nos imponen las grandes multinacionales del textil, la cosmética, la alimenticia y la cirugía estética.

• Basta de represión y criminalización a las mujeres que defienden su derecho a decidir.

• Educación y disfrute pleno de nuestra sexualidad.

• Por una vida libre de toda forma de Violencia Sexual.

• Servicios gíneco-obstétricos responsables, humanos, gratuitos y de calidad.