A casi dos meses del rechazo del senado a la legalización del aborto en Argentina, las mujeres del mundo volvimos a salir el pasado 28 de septiembre, donde llenamos las calles gritando en una sola voz ¡Aborto legal, libre, seguro y gratuito! 

En el” Día de lucha por el Derecho al aborto en América Latina y el Caribe” vimos en  varias geografías salir a  las mujeres  que luchamos por defender nuestros derechos sexuales y reproductivos. La marea verde demostró el crecimiento tan acelerado que ha tenido la ola feminista, que trascendió todas las fronteras y se ha convertido en un movimiento de hermandad movido por la urgencia de decidir por nuestros cuerpos como una demanda mundial.

En la Ciudad de México, pasadas las 16:00 horas, salimos del monumento a la madre; estudiantes, trabajadoras, madres de familia, sindicatos y diferentes organizaciones sociales exigiendo en unidad y en una sola voz la legalización del aborto en todo el país.

La cara hipócrita de la iglesia y el estado

El 28 de septiembre dejamos claras nuestras exigencias: condiciones para el aborto seguro, con calidad de atención y cambios legales que otorguen plenos derechos en cada uno de los países de América Latina y el Caribe. 

Este grito a los cuatro vientos ha tomado gran fuerza y ha denunciado en todo el mundo la violencia ejercida por los gobiernos que niegan el aborto seguro. Los mismos gobiernos que permiten la violencia física y emocional cuando las víctimas intentan encontrar servicios de salud para tener una vida sexual y reproductiva informada. Las zonas marginadas, sobre todo, son víctimas del gobierno y del clero, que a través de la precariedad y de los medios sobrevaloran a la familia desde una moral hipócrita del cuidado de los miembros, cuando la realidad es que la  estructura de la familia es utilizada como un método de control donde las mujeres toman la responsabilidad que le corresponderían al Estado teniendo a su cuidado el otro, los otros. Esta dupla (capitalismo-clero) hipócrita dice que defiende la vida al propagar estos grupos pro-vida, cuando no resuelve el tema principal de las olas de violencia que dejan numerosas cifras no sólo en feminicidios sino también en abortos clandestinos que terminan en muerte. Y por si fuera poco, privilegia a la clase burguesa y estratos acomodados pues sólo las mujeres pertenecientes a esos estratos podrían pagar el traslado a la CDMX o clínicas privadas.

Estas contradicciones ridículas sólo dejan claro que el estado y la iglesia mediante leyes tramposas y discursos católicos tienen injerencia en nuestros cuerpos poniendo el aborto como un asesinato y no como resultado de la falta de educación sexual en los libros de texto, de la falta de anticonceptivos y esquemas de planificación familiar en todos los hospitales, de falta de hospitales gratuitos en todo el país que practiquen abortos seguros.

Tanto en México como en Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela, el aborto es desigual, pues solamente es legal bajo causales. Existe la legalidad en Uruguay, Puerto Rico y Cuba.  Mientras que en países como El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua o República Dominicana abortar está plenamente prohibido.

Nuestra lucha por un aborto seguro, libre y gratuito  ha avanzado,  el 28 de septiembre nos  hicimos ver, nos hicimos escuchar, en una necesidad no sólo de decisión de nuestros cuerpos, sino la defensa de nuestras vidas.

No permitiremos que el fanatismo religioso o la sujeción del estado nos sigan arrancando más vidas. El sistema patriarcal y capitalista debe de caer, hoy el tema de discusión es el aborto, pero la ola feminista tiene una lista de demandas articuladas contra el sistema y que no compete sólo a América Latina sino al mundo. La juventud ha impulsado el movimiento, la lucha avanzará con nuestras hermanas, hijas, nietas, de todas las geografías ¿y saben qué? … no daremos ni un paso atrás.

¡Ni muertas ni presas… aborto legal, seguro, libre y gratuito!