El gobierno irlandés quiere encarcelar a los luchadores de Jobstown

Tras esta tremenda victoria, el gobierno y las élites irlandesas claman venganza y quieren dar una lección a este movimiento reprimiendo abiertamente a dirigentes y activistas, amenazados a día de hoy incluso con la prisión permanente, máxima pena prevista a este respecto. Se pretende imputar a 17 activistas y dirigentes por “detención ilegal”, incluidos Paul Murphy —diputado en el parlamento irlandés por la Anti Austerity Alliance (AAA) y miembro del Socialist Party (SP)— y dos concejales del ayuntamiento de Dublín, también de la AAA y del SP.

Se les acusa por haber retenido durante dos horas el coche de la entonces viceprimera ministra Joan Burton, del Partido Laborista, en una acción en el barrio obrero de Jobstown. Una completa barbaridad propia de un estado totalitario. Se trata de un auténtico montaje para intentar desacreditar al movimiento, así como para tratar de atemorizar a jóvenes y trabajadores con el fin de paralizar la movilización social contra las políticas de ajuste y recortes.

El pasado 20 de octubre, un menor de edad participante en esta protesta fue el primero en ser juzgado, siendo considerado culpable de “detención ilegal”. A partir del 24 de abril, comenzará el juicio contra los otros 17 compañeros, incluyendo el diputado Paul Murphy y otros dirigentes, que se enfrentan a largas condenas de cárcel y a su inhabilitación como cargos públicos. Una forma de desalojarles antidemocráticamente de las instituciones para las que fueron elegidos, e impedir que sigan utilizándolas al servicio de la mayoría de la población y en defensa de los derechos de jóvenes y trabajadores.

Tanto la sentencia que ya se ha dictado, como una posible condena a estos compañeros, supone un precedente muy grave, cualquier huelga o cualquier manifestación pacífica, a los ojos de la ley irlandesa, serán considerados como acciones de “detención ilegal” y perseguidas penalmente. Y la única y verdadera razón para procesar a todos estos compañeros es por el “delito” de luchar y vencer las políticas de austeridad.

Los juicios políticos de Jobstown tratan de impedir que los jóvenes y los trabajadores confiemos en nuestras propias fuerzas, en nuestros métodos de lucha mediante la manifestación y la protesta pacífica, enviando el mensaje de que la protesta es un acto criminal y que los activistas somos unos delincuentes. Por eso el viejo dicho “un ataque a uno es un ataque a todos”. Los activistas de Jobstown no son culpables, lo son los partidos procapitalistas que destruyen las condiciones de vida de las masas con sus políticas.

Campaña de solidaridad internacional

Para responder a esta agresión se ha puesto en marcha una campaña de solidaridad internacional con los compañeros de Jobstown. Desde estas páginas llamamos a los trabajadores y a la juventud, a los sindicalistas y luchadores de los movimientos sociales a manifestar su solidaridad con los perseguidos y con el compañero que ya ha sido condenado, exigiendo:

• Retirada inmediata de todos los cargos a los 17 compañeros que serán juzgados a partir del 24 de abril.

• Anulación de la condena al joven juzgado por protestar pacíficamente.

Envía mensajes de apoyo, firmados individualmente o como organización, a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o accede a bit.ly/2mNhSPc   


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