La campaña de las primarias presidenciales de Bernie Sanders en 2016 ha tenido un impacto profundo y continuado sobre los trabajadores y la juventud en EEUU. Millones de norteamericanos, desde las grandes ciudades a suburbios o zonas rurales, se sintieron inspirados por algo que la mayoría no había visto nunca antes: una política de la clase trabajadora.


El llamamiento de Sanders a la “revolución política contra la clase millonaria” estuvo acompañado de reivindicaciones combativas como la sanidad de un solo pagador, educación gratuita, un salario mínimo de 15$ la hora y grandes impuestos a Wall Street.


Desde las elecciones, Sanders ha continuado teniendo una enorme influencia en la discusión política norteamericana, al describirse como “socialista democrático” se ha convertido en el crítico de izquierdas más destacado contra la administración Trump.


Oposición a Trump


En lugar de demonizar a los votantes de la clase trabajadora, como han hecho muchos líderes Demócratas en su búsqueda de chivos expiatorios para la humillante derrota electoral de Clinton, Sanders ha trabajado desde el principio para socavar el apoyo a Trump sobre una base de clase. Ha pasado a la ofensiva contra el gabinete millonario de Trump, los planes sanitarios republicanos, los planes del presidente de reducir impuestos a los ricos y los brutales ataques a los servicios sociales y la educación. Sanders ha tratado los temas concretos que afectan a la vida cotidiana de los trabajadores, mientras que subraya el fracaso hipócrita del presidente que pretende representar a los “hombres y mujeres olvidados”. Quizás lo más efectivo han sido los mítines de Sanders por todo el país no sólo para oponerse al Trumpcare, sino para continuar incrementando el apoyo al Medicare para todos.


Contrasta profundamente con los líderes Demócratas que desde las elecciones han continuado retrocediendo frente a las políticas progresistas, con una posición del partido firme contra la sanidad de un solo contribuyente, con Tim Kaine y otros destacados Demócratas alineados junto a Big Pharma contra la ley farmacéutica de Bernie, con Clinton alabando el bombardeo de Trump a Siria y más recientemente Nancy Pelosy apoyando que el derecho al aborto no debería ser una “prueba de fuego” para los candidatos Demócratas. A pesar del contenedor en llamas que representa la política de Trump, es de destacar que a pesar del creciente apoyo a las ideas del ala de izquierdas como el Medicare para Todos, el apoyo al Partido Republicano se ha mantenido, mientras que las tasas de aprobación del Partido Demócrata han caído casi continuamente desde noviembre.


Las encuestas ahora dicen que Sanders sería uno de los políticos más populares en EEUU, con una tasa de aprobación de un impresionante 60% en un momento en que los políticos de los dos partidos principales son observados en general con recelo.


¿Transformar el Partido Demócrata?


Pero aunque Sanders hace muchas cosas correctas, todavía no ha transformado el enorme entusiasmo generado por su campaña presidencial histórica en una organización de masas capaz de luchar eficazmente por la política que defiende. A pesar de lanzar el pequeño grupo Our Revolution, Bernie en su mayor parte tiene un ejército de un solo hombre.


Sanders repetidamente ha afirmado que ´”ahora mismo” está trabajando para “transformar” el Partido Demócrata en lugar de construir un nuevo partido, mientras al mismo tiempo insiste en que él “no es un Demócrata”. Estas declaraciones contradictorias recientemente las reafirmó Sanders durante su “tour de la unidad” con el nuevo presidente del Comité Nacional Demócrata Tom Perez.


Como muestra de las contradicciones fundamentales que contiene la posición actual de Sanders, el tour de la “unidad” Demócrata de la noche a la mañana se convirtió en el “tour de la desunión”, en lugar de exponer las profundas diferencias que hay dentro del partido. Los seguidores de Bernie abuchearon a Perez en una ciudad tras otra, cuando Perez defendía la posición del partido de una sanidad con fines de lucro, la campaña de donativos de las empresas y al programa del partido. Mientras tanto, los leales al Partido Demócrata furiosamente piden la expulsión de Bernie del partido, aunque formalmente no es miembro de él.
Por supuesto, es verdad que la principal energía de la izquierda hasta el momento se ha dedicado a los intentos de “recuperar” el Partido Demócrata y utilizarlo para luchar contra Trump. Y ciertamente es un acontecimiento enormemente importante que estos intentos serios por tener fuerzas de base se están produciendo a una escala no vista en décadas. Esto refleja la politización y la radicalización de millones de personas, aunque partiendo de un nivel bajo.


¿Qué sería necesario ahora mismo para transformar a los Demócratas en un “partido del pueblo”? Como mínimo significaría acabar con todos los donativos empresariales, un programa consistente a favor de los trabajadores, una plataforma obligatoria y unas estructuras genuinamente democráticas capaces de hacer que los representantes elegidos rindan cuentas. Los Demócratas empresariales no aceptarían esto y se irían.


Pero a pesar de la profunda crisis del partido, es mucho más probable que la dirección neoliberal Demócrata y el aparato prevalezcan y serán las fuerzas de la izquierda las que tendrán que irse y lanzar un nuevo partido de masas.


Mientras Sanders en general habla sobre la necesidad vital de “transformar” el Partido Demócrata, es muy cuidadoso a lo hora de insistir en lo difícil que será, dejando la puerta abierta a la construcción de un nuevo partido que los reemplace. Pero mientras Sanders claramente no ha llegado a esta conclusión, lo más necesario ahora en la lucha contra la política empresarial neoliberal y el populismo de derechas de Trump es una organización militante amplia, con bases y democrática, capaz de luchar y ganar las medidas defendidas por Sanders en la campaña y que darían vida real a su “revolución política”.


El asombroso crecimiento de los Socialistas Democráticos de América (DSA), de 6.000 a 20.000 militantes en sólo un año, además del rápido crecimiento de Socialist Alternative, demuestra el enorme potencial que existe en la actualidad para construir una izquierda socialista. Una organización política más amplia con la dirección y autoridad de Sanders tendría un potencial mucho mayor para un rápido desarrollo, con cientos de miles de personas que inspirados harían el esfuerzo de continuar la lucha.


Pero para tomar completamente forma, esta organización de masas necesitaría un esfuerzo organizativo sostenido junto con una campaña audaz y arriesgada. Tomemos un ejemplo, la lucha por el Medicare para Todos podría ir de la mano con la construcción de tal fuerza.


Sanders ciertamente ha tenido éxito en su defensa del sistema de un solo pagador, pero en la actualidad principalmente utiliza como contrapeso retórico el Trumpcare, diciendo por ejemplo: “Hoy defendemos el Affordable Care Act, mañana lucharemos por el Medicare para Todos”. En su lugar, una organización de masas podría organizar dinámicamente sobre este tema y crecer entre sus propias filas celebrando mítines sobre la sanidad en todo el país, que concrete un día de acción de masas para defender el Medicare para Todos.
Incluso si la principal orientación de la organización fuera hacia el Partido Demócrata, esta fuerza en realidad serviría para perfilar un nuevo partido de masas cuando, casi con certeza, la lucha por la “transformación” del Partido Demócrata fracase.


Proyecto Bernie


En febrero el que perteneció al equipo de campaña de Sanders Kick Brana lanzó: “Proyecto Bernie para un Partido del Pueblo”, una campaña de petición similar en muchos sentidos a la que organizó Socialist Alternative en los últimos meses de primarias en 2016, que recogió 125.000 firmas. La petición de Brana ya cuenta con 36.000, significativo dado que todo el foco ahora se centra en Trump y los republicanos.


En abril Cornel West se unió a Brana en Democracy Now, consiguiendo que el llamamiento Proyecto Bernie tuviera una audiencia de izquierdas más amplia. Brana y West utilizaron la ocasión para conjuntamente invitar a Sanders al ayuntamiento a discutir el lanzamiento del nuevo partido.

Desgraciadamente, Sanders hasta ahora ha pasado de la invitación.


Socialist Alternative cree que Sanders debería asistir al ayuntamiento, incluso si no está preparado para el “plan”. Puede utilizar el acto para mantener un debate honesto y abierto sobre la salida, para plantear sus planes a sus seguidores. Al mismo tiempo, puede hacer un balance de si están funcionando los esfuerzos de “transformación”, mientras que se tiene una discusión seria sobre tácticas y estrategias.


Creemos que un nuevo partido de masas de izquierda, independiente del dinero y poder empresarial, objetivamente es lo que hace falta para derrotar decididamente a la derecha, a la clase millonaria y conseguir logros transformadores. Como hemos explicado antes, Sanders el año pasado perdió una oportunidad histórica e hizo campaña por Clinton, en lugar de presentarse como independiente y lanzar un nuevo partido. La ventana todavía no está cerrada, pero la historia no ofrece un número ilimitado de oportunidades para desafiar a las fuerzas pro-empresariales, anti-obreras que dominan nuestra sociedad bajo el capitalismo. Debemos aprovecharles cuando se presentan y hacer lo mejor con ellas.


Además de una nueva organización de masas, la mejor manera de avanzar en esta lucha es hacer una campaña electoral fuerte, independiente, de izquierdas y socialista en todo el país, y hemos invitado al DSA para que se una a nosotros. En Minneapolis, la candidata de Socialist Alternative, Ginger Jentzen, se presenta al ayuntamiento luchando por el salario mínimo de 15$ y un audaz programa de vivienda. En Seattle estamos apoyando a la candidata del Partido del Pueblo Nikkita Oliver, y nos hemos unido al DSA para apoyar la campaña del socialista democrático Jon Grant.


Un nuevo partido de izquierda de masas requerirá un esfuerzo organizativo ingente, elegir el tiempo correcto y la implicación de fuerzas más amplias. Pero ocurrirá. El capitalismo global y sus partidos pro-empresariales en EEUU están fracasando estrepitosamente en satisfacer las necesidades reales de la clase trabajadora, no ofrecen una salida a un futuro de desigualdad masiva, inestabilidad y crisis. Se puede y se debe construir un nuevo partido, incluso si en última instancia tiene que ser sin Bernie Sanders.