¿Qué pasó con Orihuela?

Autoridades universitarias no responden.

El pasado lunes 12 de junio, el cuerpo sin vida del estudiante Víctor Orihuela (odontología) fue encontrado en las inmediaciones de Ciudad Universitaria de la UNAM, en la Facultad de Filosofía y Letras (a unos pocos pasos de la Biblioteca Central). El caso no tardó en ser sonado en las redes, así como entre sus amigos y conocidos, pues era alguien bastante apreciado tanto en la facultad como en la preparatoria de la cual egresó, Prepa 6.

Las versiones se contrastan unas con las otras: algunos medios hablan de un posible suicidio (versión la cuál es fuertemente rechazada por sus familiares y amigos, pues todos expresaron que Víctor no se encontraba en una situación difícil hasta donde sabían y no lo veían con tendencias suicidas). Algunos medios salieron a sostener desde un principio que el estudiante de odontología había ido a la FFyL en estado de alteración a golpear la puerta y gritar, a eso de las 10 de la noche. Esto último también se duda entre sus familiares y amigos, ya que hasta el momento no ha salido a la luz ninguna prueba.

El caso de Orihuela se suma a otros dos episodios de muerte dentro del campus en los últimos tres meses (el cuerpo del ayudante de química encontrado en la cantera y el caso de Lesby, la chica ahorcada cerca de los frontones) y al trabajador de la Facultad de Química encontrado el semestre pasado, lo cual nos deja en clara evidencia un problema de seguridad en la Universidad. Sostenemos una postura en la cual opinamos que algo más fuerte está ocurriendo dentro de las inmediaciones de la Universidad, sea lo que sea y cuales sean sus fines, terminamos siendo los mismos los que pagamos las consecuencias: estudiantes hijos de la clase obrera y trabajadores, mismos sujetos que siempre somos golpeados por las crisis violentas que acarrea el capitalismo. Drogas, asaltos, violencia, feminicidios, depresión ante un futuro ausente y suicidios, nosotros siempre llevamos la peor parte.

Este viernes 16 de julio, los familiares, amigos y conocidos de Víctor no pudimos aguantar la impotencia y nos volcamos al campus central de la Universidad para pedir justicia, para demandar seguridad en cada una de las facultades y, sobre todo, para siempre tener viva la memoria del compañero Víctor Orihuela.

La respuesta de las autoridades, juiciosa, inconsistente e interesada no deja más que malestar por todos estos casos y por nuestro compañero ¿Por qué la Universidad no muestra las grabaciones de lo que realmente ocurrió la noche del 12 de julio? ¿Por qué la Universidad no ha dado la cara y reconocido que tiene un grave problema? Éstas y muchas otras son las preguntas que día a día cientos de universitarios nos hacemos, esperando a que Rectoría salga a dar la cara y de explicación a todo, esperando a que Graue se haga responsable ante la evidencia que no puede llevar la seguridad interna de nuestra casa de estudios.

Sin embargo no esperaremos a convertir las escuelas en panteones. Si Rectoría y ella gobierno no pueden la tarea está en nuestras mano, estudiantes, trabajadores y académicos podemos llevar adelante una propuesta de seguridad real que alivie estos problemas y que no sea utilizada por las autoridades como un pretextos para reprimir, tercerizar servicios y cerrar las puertas a la juventud.

¡Víctor vive!

¿Qué pasó con Orihuela?

¡Por educación y vida digna para la juventud!