Driscoll’s afirma que ha apoyado a las comunidades de los trabajadores agrícolas de San Quintín en Baja California, Guadalajara y Ciudad Guzmán, en Jalisco y Tupatarao en Michoacán, con programas para promover hábitos alimenticios saludables, programas de salud, apoyo a las escuelas, con útiles escolares. También dice que ha apoyado a los bancos locales de alimentos mediante la donación de fondos, destaca el tiempo que sus empleados dedican voluntariamente, dice que verifica que sus proveedores emplean a sus trabajadores con estricto apego a las leyes nacionales que corresponden, y que Driscoll’s es una empresa socialmente responsable.

Pero, ¿cuál es la responsabilidad de las empresas con la sociedad en el capitalismo? si lo que les interesa se arregla en acuerdos empresariales y tratados de libre comercio entre los gobiernos en beneficio de la competitividad y la productividad, es decir, de las ganancias de los empresarios, a costa del trabajador, creando con ellos la miseria, base de los males sociales.

Durante el conflicto de 2015 entre los ranchos productores y los trabajadores agrícolas de San Quintín, Driscoll’s “mostró su preocupación” por las condiciones de esclavitud de los trabajadores de los campos de Baja California, tanto así que difunde los acuerdos en su sitio oficial de internet (BerryMex Welcomes Agreements Reached in San Quintin Valley ), además declara que está en contra del trabajo infantil, del trabajo forzado, acoso sexual y del trabajo que no cumple con condiciones laborales de acuerdo a la ley, pero la hipocresía de los buenos deseos de los empresarios capitalistas queda en papel y en los discursos, porque en los hechos los jornaleros aún no tenemos condiciones laborales dignas y los apoyos que presumen dar son sólo migajas.

Driscoll’s es de las principales empresas distribuidoras de fresas, zarzamoras y moras a tiendas como Walmart y sus filiales, otra de las empresas que ha creado su fama por anteponer su negocio a salarios dignos y los derechos de sus trabajadores, un ejemplo es el conflicto en mayo  pasado en estados como Guerrero, Oaxaca, Michoacán, San Luis Potosí, entre otros, por el reparto de utilidades a sus trabajadores que iban desde $1.00 a $400.00.

Son este tipo de empresas las que juegan con la fluctuación y la “libre competencia” para manejar los precios de los productos a su conveniencia y así seguir acumulando la riqueza que generamos los trabajadores, por ejemplo, una caja de moras puede costar 50 dólares en mercados de EU, mientras que a los jornaleros se nos paga 16 pesos por caja piscada. Este es uno de los motivos por el que en abril de 2015 se inició un boicot contra Driscoll’s, Berrymex y Agrícola Industrial del Noroeste Rancho Los Pinos. Esta campaña de boicot la vamos a reforzar porque ni las empresas ni el gobierno han cumplido las demandas de los jornales de San Quintín y agremiados al Sindicato Independiente Nacional de Jornaleros Agrícolas (SINJA); a dos años de iniciado el conflicto, el salario promedio no supera los $180.00 diarios y los derechos laborales básicos no terminan de aplicarse.

Cuando se nos tacha de revoltosos y de radicales por nuestros métodos de lucha, como lo es un boicot contra una empresa transnacional, al mismo tiempo se resalta la preocupación, primero por las pérdidas monetarias, y después por los empleos que se perderían si causáramos la banca rota de Driscoll’s. Pero la realidad es que tenemos más que ganar que lo que podemos perder. Cuando el contemporáneo modelo de esclavitud empieza con la jornada laboral desde que nos levantamos; a las 3 o 4 de la mañana, regresando a las 7 de la noche a nuestras casas para continuar con labores domésticas en el caso de las mujeres, y recuperar la energía del cuerpo con 5 o 6 horas de sueño para reproducir al siguiente día la jornada laboral y las ganancias de los ranchos, ¿nos preocupa de verdad que este tipo de empleos no desaparezcan?

Estamos convencidos de que Driscoll’s no son hermanos de la caridad, aunque así alardeen en su página de internet, nos han hecho perder el miedo a dar una lucha decidida por recuperar lo que nos corresponde, el boicot es la herramienta que nos obligan a tomar para obligarlos a respetar nuestros derechos como personas y como trabajadores.

Drsicoll’s y Walmart no son las únicas empresas que promueven trabajos precarios, la tendencia es generalizada con la colusión de los gobiernos que aprueban reformas en favor de estas, por ello seguimos haciendo el llamado a los trabajadores del campo y de la ciudad para luchar unidos y organizados. 

Seguimos exigiendo salario mínimo de $300.00 diarios y acceso a servicios de salud como temas inmediatos, así como el cumplimiento de la ley federal del trabajo, por lo menos.

Súmate a la jornada de Boicot de este 16 de agosto de 2017, no compres alimentos de esta transnacional hipócrita y explotadora, ¡Salarios justos, ya!

Apoya! #BoycottDriscollsContinúa

Compañero trabajador del campo, ¡únete al SINDJA!

Compañero trabajador de la ciudad ¡organízate en Izquierda Revolucionaria!

Contactos: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., C. 616 121 1185