El pasado 20 de octubre Marichuy junto con una parte del Concejo Indígena de Gobierno inició su gira en Guadalupe Tepeyac, Chiapas, lugar en donde hace 22 años el zapatismo iniciaría una ofensiva organizativa con la Convención Nacional Democrática.

Esta propuesta organizativa venida desde los pueblos originarios levanta mucho entusiasmo y expectativa entre nuestro pueblo, particularmente entre la juventud, que lleva años movilizándose contra este gobierno de asesinos y ricos. La crisis del régimen, de los partidos de izquierda y de las direcciones de los sindicatos tercos en salvar al sistema, que les da sus beneficios, y pactar con la derecha, abre un gran espacio para el avance de las formaciones a la izquierda, Marichuy en este sentido, se presenta como una dirección combativa, de base, honesta, libre de toda la podredumbre partidista tradicional y anticapitalista.

Todo el descontento social que hemos vivido a lo largo del sexenio de Peña - que incluso viene de más atrás – como resultado de la gran ofensiva del capitalismo sobre los pueblos y la clase trabajadora debido a la crisis, es lo que ha impulsado el resurgimiento público de la lucha de los pueblos indígenas a través de su vocera.  

Marichuy ha conectado con una capa importante del movimiento organizado porque abiertamente se ha reivindicado anticapitalista y ha levantado las demandas más sentidas de las comunidades. Desde Izquierda Revolucionaria simpatizamos y apoyamos las reflexiones hechas por nuestros compañeros del CIG y del CNI, nos reconocemos en su opresión, nos solidarizamos con su lucha y asumimos como nuestras sus reivindicaciones. Nuestra aportación también está en dar nuestra opinión sobre con que métodos, programa y medios podemos desarrollar esta gran batalla, creemos que no basta con reflexiones que luego no tienen ninguna consecuencia práctica. La única manera de ligarse real y concretamente a las capas amplias de oprimidos y pueblos, es defendiendo y levantando un programa concreto.

Por ello es imprescindible trabajar firmemente por la confluencia de toda la izquierda que lucha sobre la base de las reivindicaciones que las movilizaciones de estos años tanto de la juventud como de los trabajadores del campo y de la ciudad han puesto encima de la mesa: nacionalización de los sectores estratégicos de la economía, oposición y lucha contra los recortes en sectores públicos, que defienda la educación pública, eliminación de la Reforma Educativa, una vivienda digna, no créditos sino reconstrucciones bajo hospicio del Estado, vuelta al trabajo de todos los despedidos, eliminación de la ley de pensiones que solo beneficia a los bancos, reducción de la jornada laborar para erradicar el desempleo, etcétera. 

¿Cómo vamos a construir algo nuevo, algo diferente si no tomamos bajo nuestro control los recursos económicos, las fábricas, la tierras? Para lograr esto necesitamos movilizarnos contundentemente, pero no sólo para el registro por Internet, sino en las calles, en las escuelas, en las fábricas y empresas. Para enfrentarnos a la crisis capitalista no es suficiente reflexionar o utilizar un lenguaje radical o anticapitalista, es necesario que éste se sustente en un programa político igualmente radical que dé respuestas a las necesidades sociales. Y que este programa sea la expresión de una estrategia más amplia, basada en la movilización, para conquistar la mayoría no sólo en las urnas, sino también en las calles.

Los capitalistas, su Estado y las direcciones reformistas de los sindicatos y de la izquierda harán todo lo posible por mantener la división, inmovilidad y desorganización de los oprimidos, por ello la izquierda anticapitalista y de combate debemos de concretizar la adopción de un programa que una nuestras luchas y que nos de fuerza y cohesión para luchar en la calle contra la derecha y capitalismo.