Hoy lunes tres de septiembre de 2018, hemos recibido un nuevo ataque hacia la organización juvenil. Mientras nos manifestábamos pacíficamente en la Rectoría de la UNAM, grupos porriles desataron su brutal violencia contra los manifestantes, el saldo es de al menos tres jóvenes heridos de gravedad, uno de ellos con la cara destrozada, otro de los compañeros sufrió daño con fractura y un joven con herida de navaja en el riñón.

Una oreja ha quedado tendida en la plaza de nuestra querida y “democrática” universidad, como símbolo de la intolerancia, de la violencia que padecemos millones de jóvenes cada día, incluso desde nuestras escuelas, y los acontecimientos de hoy, lo han reafirmado.

Irónicamente la manifestación que se desarrollaba denunciaba esta violencia sin fin, denunciábamos los miles de jóvenes víctimas de la imparable guerra contra el narcotráfico, denunciábamos los innumerables casos de desaparecidos, muchos de ellos a manos de las mismas fuerzas policiacas, denunciábamos también el reciente feminicidio de la compañera Miranda de 18 años de edad estudiante de CCH-Oriente que fue encontrada calcinada en el Estado de México.

La respuesta de las autoridades, en vez de salir y dar la cara, de abrir un dialogo público y recibirnos a los manifestantes, ha sido enviar a grupos porriles, que son conocidos por sus vínculos con el actual Director General de CCHs: Benjamín Barajas Sánchez.

Dos horas después del ataque, ha salido un comunicado del mencionado director afirmando hipócritamente que serán tomadas medidas contra los agresores, sin embargo, han tenido muchos años para tomar dicha medidas, los grupos porriles son grupos de choque auspiciados desde siempre por las autoridades de la universidad y grupos priístas y perredistas al interior de la misma. 

No podemos confiar en la palabra del señor Benjamín Barajas, conocemos su trayectoria y no permitiremos que este tipo de funcionarios sigan en la administración de la Universidad.

Los porros fueron replegados con la fuerza y la resistencia de la manifestación, ello nos demuestra el camino que debemos seguir. 

 

  • Organicemos grupos de autodefensa para echar de una vez por todas a los grupos porriles de la Universidad en cada una de sus escuelas, así como a los altos funcionarios corruptos que han financiado a estos grupos violentos.

  • Queremos la entrega inmediata del material audiovisual de las cámaras de rectoría, para presentarlas como pruebas contra los responsables.

 

  • Queremos a todos los porros matriculados fuera de la UNAM y que reciban castigo por su responsabilidad.Indemnización y atención médica pagada para todas la victimas a cargo de la UNAM.


¡No más porros en la UNAM!

¡Renuncia inmediata de Benjamín Barajas!

 

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