La huelga estallada en la automotriz Audi, en Puebla, y que, después de casi un mes alcanzó un acuerdo ventajoso con la patronal, marca un nuevo hito en el lento pero seguro proceso de luchas industriales que recorre el país y de reorganización del sindicalismo en el nuevo contexto.

Un nuevo hito

El acuerdo final, de 10.2%, que alcanza globalmente el objetivo de “aumento de 2 dígitos”, supone una victoria sonora para la huelga, sobre todo como triunfo político, pues demuestra que un sindicato que esté dispuesto a resistir puede vencer la cerrazón de la patronal.

En los últimos años, diferentes movimientos han luchado por un aumento salarial significativo, pero salvo excepciones en la minería o el caso del movimiento 20/32 de 2019 en Matamoros, no han sido logrados aumentos significativos.

Al mismo tiempo en el mismo periodo algunas huelgas importantes se han cerrado con alcances muy limitados cuando no han sido levantadas con la traición de sus dirigentes, como la de telefonistas, con las pérdidas de derechos que eso supone.

Conexión internacional

También la huelga supone una extensión de los conflictos en la industria automotriz en EEUU, particularmente las huelgas del año pasado en Ford, GM y Stellantis.

La industria automotriz a escala global está en un periodo difícil, pero en el que, sin excepción alguna, en todos los países y en todas las empresas, la patronal, es decir, dueños, inversionistas y los directivos han aumentado sus ganancias mientras que los trabajadores han sufrido recortes en salarios y prestaciones o aumentos salariales que son un retroceso real por la inflación, aumento de carga y ritmos de trabajo o de horas.

Es por eso que la victoria en Audi queda en el horizonte de las luchas actuales como una marca importante y un nuevo punto de partida. Su importancia no es sólo nacional, lo es también para trabajadores de la industria del automóvil en todo el planeta.

Un ejemplo para otros trabajadores

El resultado global de la huelga es positivo. Frente al miedo, las dudas, el desconocimiento, la inexperiencia y las amenazas patronales y del charrismo sindical, queda claro, transparente, que la lucha es el único camino. Una verdadera antorcha en la oscuridad de la superexplotación que reina, en general, en todo el sector industrial del país.

En un escenario en que la burguesía nacional e internacional se frota las manos y predice años de bonanza económica en México, ayudada por la política económica de los gobiernos actuales (y futuros) las obreras y obreros han levantado voces y puños reclamando su parte, un salario decoroso y una vida digna, no pedimos más… por el momento.

Al mismo tiempo, hay elementos que permiten intuir que se hubiese podido conseguir más y quizá esto es lo que está detrás de las votaciones del 10 de febrero, en dónde el rechazo a la propuesta de 7% de aumento fue contundente, 83%, y visiblemente más alto que la aprobación del acuerdo final, con 10.2% de aumento global, que logró el 66% de apoyo.

Quizá la base trabajadora sentía que se podía más, que el sacrificio hecho podía lograr un aumento más contundente, para que valiera la pena lo hecho, al menos el 15.5% que era la propuesta ya rebajada del propio sindicato.

Todo esto no desdice lo más arriba escrito, nuestra solidaridad, ahora, como durante la huelga, está con la plantilla y creemos firmemente en lo positivo del resultado.

Incluso la huelga triunfó sin el apoyo concreto y firme de la UNT, central sindical a la cual pertenece el SITAUDI. Sin más que desplegados y mantas de apoyo - igual que pasó con la huelga del Monte de Piedad- la UNT no fue nada alentadora, por no decir un obstáculo, en esta batalla ¿Qué hubiera pasado si la UNT hubiera llamado a todos sus afiliados a no sólo marchar sino parar en solidaridad con el SITAUDI? La lucha se hubiera extendido como pólvora. Pero, claro, a Hernández Juárez no le interesa en lo más mínimo alentar un ambiente de lucha porque se le va la vida en ello, porque demuestra que sí se puede arrebatar a la patronal más del insignificante 3% que cada año nos arrojan. Para este líder sindical, totalmente adaptado al sistema, es muy peligroso este tipo de luchas porque demuestran su papel de freno de la lucha sindical.

Preparar las siguientes batallas

Como bien sabemos, la lucha no para con el acuerdo de alza salarial. La última explosión en la planta lo demostró inequívocamente. Las violaciones al CCT, el incumplimiento de acuerdos, las bajezas cotidianas de los directivos hacia la plantilla, las decisiones arbitrarias que nos afectan son una batalla de resistencia que hay que ganar todos los días. Dado el estado actual de la economía global, la guerra comercial, etc., más tarde o más temprano se necesitará que los trabajadores nos movilicemos otra vez.

En esta huelga, el SITAUDI se ha demostrado como una herramienta útil a las necesidades de las y los trabajadores, hay que velar porque siga así. Y al mismo tiempo se mostró las limitaciones a la hora de la acción, limitantes que hay que subsanar si queremos volver a vencer en el futuro, por ejemplo, preparar un fondo de resistencia para sostener económicamente las necesidades de los trabajadores y de las propias acciones.

Extender la información más allá de lo que la prensa quiere vomitar sobre los trabajadores. Contrarrestar la matriz de opinión que los medios de comunicación al servicio de la burguesía machacan todos los días contra la lucha obrera es de primera importancia. Necesitamos una forma de comunicarnos con nuestras hermanas y hermanos de clase, con otras fábricas, otras industrias, con nuestros vecinos de las colonias populares y de los pueblos. Hacerles llegar la verdad para ganar su simpatía y apoyo activo.

Generar acuerdos de acción conjunta con otros sectores, primeramente, con la VW, con quienes se comparte el mismo patrón. Más allá de trabajadores que a título individual fueron a solidarizarse con la huelga, necesitamos empujar, ensanchar la lucha hasta hacerla insoportable para las patronales, que no tengan más remedio que ceder a nuestras demandas. Y para eso es la solidaridad activa, no de nombre, no sólo mandar mantas, sino movilizarse, acercarse a los sectores en lucha, como el magisterio democrático de la Ciudad de México que también llamó a paro esos días.

Salir a movilizarse, a Puebla, a la Ciudad de México o a otras ciudades del país, ahí donde haya industrias. Explicar y convencer, llamar a la solidaridad y a la acción conjunta, llevar el ejemplo, ayudar a generar condiciones para un sindicalismo combativo y nuevas luchas en otros lugares.

AUDI y la patronal automotriz no se quedarán con los brazos cruzados, aprovecharán todas las oportunidades para volver a provocar, quitar lo ganado. Por eso, ni un ápice de confianza, sólo la lucha nos dará garantías, sigamos propagando el ejemplo de Audi y luchando por un sindicalismo combativo y democrático en todo el país.


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