La violencia de género se ha visualizado en la Ciudad de México (CDMX) por las múltiples denuncias en Facebook por intentos de secuestro en diferentes estaciones del metro, esto convocó a una de las manifestaciones más grandes en la ciudad contra la violencia de género. Relatos de miedo que movieron la empatía de muchas mujeres considerándose como víctimas potenciales por el hecho de ser mujeres, es así como ese miedo se colectivizó no para un ambiente de histeria, sino para avanzar en el movimiento feminista.

La colectividad es donde muchas mamás de víctimas de feminicidios, víctimas de violaciones o víctimas de violencia de género en general hemos encontrado refugio para consolar el coraje de sobrevivir a la barbarie de una sociedad cada vez más degenerada. Después de sobrevivir a la violencia machista también hay que soportar la burocracia de la justicia patriarcal. A pesar de que los gobiernos progresistas de la CDMX han recibido recomendaciones de diversas organizaciones sobre activar la alerta de violencia de género y medidas para prevenir y erradicar dicha violencia, las cuales se habían negado en atender, además de que dicen tener Fiscalías especializadas con perspectiva de género el nuevo gobierno tiene un gran reto para tener realmente una cuarta transformación en este tema.

Por la denuncia de agresión por violación, desde Libres y Combativas iniciamos una campaña para seguir visualizando la gravedad de ser mujer en México y la deficiencia del sistema de seguridad y de justicia en la CDMX, durante el mitin realizado el 30 de enero en la Alcaldía Iztapalapa hemos demandado: mejoramiento de iluminación en todas las calles, mayor control y regulación sobre el transporte colectivo, tomar con perspectiva de género las denuncias de violencia que hacemos para evitar procesos burocráticos que consumen tiempo valioso para obtener evidencias del delito, atención psicológica oportuna, atención, seguimiento y asesoría de los casos con personal suficiente, tomar medidas de prevención de violencia de género.

Este ha sido el inicio de la campaña contra las expresiones más salvajes de violencia contra las mujeres en Iztapalapa, como una de las zonas de riesgo para las mujeres, trabajadoras, estudiantes hijas de trabajadoras, que estamos temerosas de salir y regresar a nuestras casas, por lo que vamos a seguir transformando ese miedo en organización.

Organicemos la autodefensa feminista, si has sido víctima de violencia doméstica, física, sexual, económica, política, ¡no te calles! Has la denuncia, no dejaremos de combatir la violencia exigiendo que las instituciones hagan su trabajo, combatiendo el machismo dentro de ellas, pero realmente en donde ganaremos la batalla, será en las calles.

¡Las calles son nuestras! Nuestra vida y nuestra dignidad nos pertenecen, por eso gritamos ¡basta de violencia! ¡Ni una más!

¡Únete, organicémonos y luchemos desde Libres y Combativas! Hacia el 8 de marzo y la transformación feminista y social.