2023 está batiendo récords en datos de violencia machista. No somos exageradas ni unas histéricas. Solo decimos la verdad. Cuando todavía quedaban cuatro meses para finalizar el año, la cifra de mujeres asesinadas ya igualó a la alcanzada en todo 2022. Las violaciones han aumentado un 53,2% y todos los días aparecen nuevas noticias en los medios de comunicación que ponen los pelos de punta. Agresiones sexuales contra niñas y chicas muy jóvenes, uso de la sumisión química, denuncias archivadas y maltratadores en la calle… Nosotras ponemos las muertas y aquí no pasa nada. Es insoportable.

Mientras, la extrema derecha potencia su discurso negacionista y reaccionario contra las mujeres y el colectivo LGTBI, atacan y recortan nuestros derechos allí donde gobiernan y convocan a su legión de machirulos para dejar claro que quieren mano dura contra el movimiento feminista. El problema que tiene la caverna españolista de Vox y el PP es que las mujeres trabajadoras y jóvenes no nos dejamos aplastar tan fácilmente.

La justicia patriarcal y la derecha franquista en guerra contra las mujeres

Puede parecer contradictorio que en pleno 2023, tras años en que la conciencia feminista ha avanzado de forma muy considerable, la extrema derecha y el aparato del Estado continúen reivindicando la opresión de la mujer y la negación de la violencia machista como su principal bandera. Lo hemos visto recientemente con el caso de Rubiales y su séquito de babosos fascistas. Pero esto no es más que el reflejo inevitable de la polarización política que recorre el mundo, de la descomposición del capitalismo y de un ADN franquista que supura por todos los poros de unas formaciones que llevan el machismo tatuado en la piel.

Para los Rubiales, Abascales o Florentinos Pérez, para los empresarios acosadores y banqueros engominados, terratenientes que siguen creyéndose los dueños de las mujeres migrantes, para quienes mandan en las altas esferas de las instituciones de este sistema, lo que las mujeres hemos hecho en estos últimos años es imperdonable. Que uno de los sectores más golpeados de la sociedad se ponga a la cabeza con una determinación mayúscula, que declare la guerra al modelo de familia tradicional, al rol que el capitalismo asigna a las mujeres, a décadas de moral podrida de la Iglesia Católica y que hayamos colocado la lucha colectiva como único camino para conseguir nuestra libertad… es algo que les provoca escalofríos.

No lo pueden soportar, por eso nos han declarado la guerra. Bien, aquí les esperamos.

Este 25N, las feministas revolucionarias contra el genocidio en Gaza

A nadie se le escapa que las manifestaciones de este 25 de noviembre, día internacional contra la violencia machista, se celebrarán en un contexto atroz. El genocidio sionista contra el pueblo palestino, que ya suma casi 9.000 muertos, de entre ellos 3.500 niñas y niños, nos está conmocionando e indignando a más no poder. No hay palabras para describir el dolor y rabia que sentimos ante el asesinato de miles de inocentes por el Estado fanático y fascista de Israel, y ante el apoyo que EEUU y los Gobiernos europeos le están brindando al asesino de Netanyahu.

Los imperialistas y capitalistas están volviendo a demostrar que sus intereses económicos, militares y geoestratégicos están por encima de la vida de millones de personas. Lo que no se esperaban estos ladrones con corbata que copan las altas esferas de las instituciones internacionales, a quienes solo les importan sus negocios, es el movimiento de solidaridad que se ha levantado en todo el mundo, movilizaciones de masas que están poniendo a estos gobernantes hipócritas contras las cuerdas.

Aquí no hay neutralidad posible. O se condena el genocidio en Gaza o se es cómplice de la masacre sionista. El feminismo internacionalista, anticapitalista y revolucionario, el de las mujeres trabajadoras que defendemos desde Libres y Combativas, levantaremos la bandera morada y palestina este 25N y convertiremos esta jornada en un día de solidaridad con el pueblo palestino, con sus mujeres, hombres, niñas y niños.

El capitalismo es guerra, es destrucción, es violencia machista y cultura de la violación. Queremos acabar para siempre con este sistema enfermo, queremos justicia. Y no vamos a parar hasta conseguirla. Transformemos nuestro dolor en rabia, pelea y organización consciente. ¡Participa con Libres y Combativas en las manifestaciones del 25N!


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