Editorial de El Militante Nº7

Durante los próximos meses dos aspectos centrarán la atención de todos los revolucionarios. El primero es, obviamente, la reforma constitucional. Vinculado de manera inexorable a esa batalla, tenemos la construcción del PSUV y en especial la celebración en Octubre de su Congreso Fundacional.

En otros espacios de este periódico analizamos el contenido de la reforma de la Constitución, pero una cosa es clara: la propuesta del Presidente Chávez significa un nuevo paso adelante para la revolución y así está siendo visto por las bases revolucionarias. Los imperialistas y la burguesía venezolana así lo entienden, y están aterrorizados con los efectos políticos y sociales que puede tener en Venezuela y en todo el continente. Esa es la explicación de la histérica y cínica campaña de calumnias, manipulaciones y ataques que han lanzado a nivel nacional e internacional.

Los marxistas de la CMR, agrupados entorno al periódico "El Militante, Vocero Marxista del PSUV" participamos en primera línea en esta nueva batalla entre la revolución y la contrarrevolución y llamamos a todos los revolucionarios a organizarnos en cada batallón del PSUV, en cada cuadra, barrio, centro de trabajo y estudios para ,primero, ganar la batalla electoral del referéndum de diciembre y ,tan importante como esto, para luchar contra los planes que inevitablemente organizarán los capitalistas y la burocracia para intentar sabotear cualquier nuevo avance revolucionario.

La reforma constitucional y la lucha entre revolución y contrarrevolución

El que se aprueben propuestas como los Consejos Obreros, estudiantiles y comunales y la reducción de jornada, o que las formas colectivas de propiedad -o la posibilidad de expropiar a los capitalistas-, queden recogidas en la Constitución no garantiza por si mismo (como ocurre con cualquier ley) su cumplimiento. Es una tarea nuestra: de la clase obrera y los demás explotados, llevar a la práctica estas propuestas y desarrollarlas en un sentido socialista.

Como todo lo demás (políticas sociales, inamovilidad, solvencia laboral, control de cambios y precios...) los capitalistas intentarán -como ya lo vienen haciendo- sabotear cualquier medida revolucionaria. Utilizan su propiedad de los bancos, muchas de las principales empresas del país y la tierra, así como su creciente influencia y vínculos con la burocracia estatal, para sabotear todos los objetivos que las masas y el Presidente Chávez nos hemos marcado: vivienda, empleo, derechos de los trabajadores, desarrollo endógeno, soberanía productiva y alimentaria. Suben los precios (la inflación prevista roza ya el 17%), organizan el desabastecimiento y especulación, evaden capitales mediante el mercado negro, aprovechan el crecimiento económico (resultado del incremento del ingreso petrolero y de las políticas sociales de redistribución y gaston social del gobierno) ,así como las ayudas que reciben de éste, para hacer beneficios a corto plazo mientras siguen negándose a invertir en nuevas máquinas y plantas productivas, no construyen las viviendas e infraestructuras que el pueblo necesita y al precio que necesita… ¿Cómo podría ser de otra manera? Los capitalistas sólo buscan el máximo beneficio. Así funciona el capitalismo en todo el mundo. Un sistema que incluso en los países más avanzados resulta incapaz de garantizar condiciones de vida dignas a la mayoría de la población.

La economía capitalista mundial en crisis

La crisis inmobiliaria ha puesto a Estados Unidos al borde de una recesión. Las economías de EE.UU y China se encaminan hacia una crisis de sobreproducción que, antes o después, tendrá efectos dramáticos sobre todo el mundo, incluida Venezuela (uno de los principales suministradores de petróleo de ambas potencias capitalistas). Los capitalistas venezolanos y de todo el mundo, lejos de invertir, intentarán mantener y aumentar sus beneficios incrementando aún más la explotación de los trabajadores y campesinos, así como la expoliación de los países coloniales y semi-coloniales. Esto significa que todos los planes presentados por el presidente Chávez para industrializar y modernizar el país y resolver problemas endémicos como la pobreza, dependencia, etc. chocarán inevitablemente con el mantenimiento de la economía de mercado.

Lo más importante de la reforma constitucional es que anima la movilización obrera y popular y da un nuevo impulso a la lucha contra el capitalismo, el burocratismo y los demás males que sufrimos. Durante los próximos meses, debemos construir el PSUV con un programa, unos métodos y una estructura organizativa que garanticen que se convierte en la herramienta que necesitamos los trabajadores para erradicar la explotación capitalista en Venezuela. Esto significa estatizar los bancos, las grandes empresas y la tierra bajo control obrero. Las principales palancas económicas deben estar en manos del estado y el estado en manos de los trabajadores. Sólo así será posible construir una economía socialista planificada democráticamente. Debemos sustituir el viejo estado capitalista por uno revolucionario basado en la unificación local, regional y nacional de los Consejos Obreros, estudiantiles y comunales. Contra los intentos de secuestrar o burocratizar los órganos del poder obrero y popular, debemos defender la elegibilidad y revocabilidad de todos los voceros y delegados por asambleas de trabajadores, campesinos, etc., que cada cargo público esté obligado a rendir cuentas periódicamente ante quienes le han elegido y que su salario no supere el de un trabajador cualificado. Debemos luchar por este programa dentro del PSUV.

Construir el PSUV con un programa genuinamente socialista

La lucha entre reformistas y revolucionarios va a decidir el destino del naciente Partido socialista. Las declaraciones de Ameliach, apoyadas por no pocos parlamentarios, en el sentido de engavetar el PSUV y recuperar el MVR refleja que un sector de dirigentes teme la participación de las bases. Las contradicciones entre la derecha e izquierda del movimiento bolivariano se agudizarán en el próximo período. Si no se han expresado de forma más abierta hasta ahora en la dirigencia es a causa de la enorme autoridad de Chávez, pero a medida que avance la revolución el choque entre reforma y revolución dentro del PSUV y de todo el movimiento revolucionario será mayor.

Los dirigentes y activistas obreros y populares que no entiendan que hoy en Venezuela el camino para que la clase obrera pueda ponerse al frente de la revolución y construir el socialismo pasa inevitablemente por la batalla para ratificar la reforma constitucional y construir el PSUV con un programa socialista se quedarán al margen de los acontecimientos. La principal tarea de los trabajadores revolucionarios de las distintas corrientes de la UNT y del movimiento de empresas ocupadas organizado en el FRETECO, de los campesinos agrupados en el Frente Ezequiel Zamora (FNCEZ), de los jóvenes revolucionarios, es encabezar la lucha por aprobar la reforma constitucional y desarrollarla en un sentido revolucionario, impulsando los batallones del PSUV, los Consejos Obreros, comunales y estudiantiles y organizando la toma y puesta en funcionamiento bajo control obrero de todas las empresas que los capitalistas cierren o lleven al borde del cierre para sabotear la economía.


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