Nos han repetido hasta el cansancio que el machismo es algo cultural, y que [email protected] como [email protected] [email protected], docentes y profesionales de la educación, debemos de enfocarnos a la interpretación de dicha cultura, en vez de transformarla, pero eso tiene lógica solamente dentro de una academia que está al servicio del capital y que no se quiere ensuciar las manos y cuestionar los prejuicios machistas, xenófobos y racistas que hay dentro de la misma institución.

Dentro de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), ha habido un sinfín de denuncias por hostigamiento, acoso y hasta abuso sexual hacia mujeres y hombres dentro de las instalaciones, que desde 2018, como Libres y Combativas hemos visibilizado y presionado para que las autoridades hagan su trabajo, claro, sin respuesta. El mensaje que mandan es que esas agresiones no son graves, que se nos puede violentar sin que haya consecuencias por ello, ocasionando a las víctimas, en muchos casos, depresión, aislamiento y deserción escolar. Eso es el machismo institucional.

Ni una banca más vacía

Las denuncias que hemos visibilizado en los tendederos, (la otra pedagogía, explanada principal y ex corredor del tianguis cultural) son casos verídicos, que le hemos dado seguimiento junto con el comité de trabajo del Protocolo para la Prevención, Atención y Sanción de la Violencia de Género y Sexual, que la nueva administración se ha comprometido a destinar buena parte del presupuesto de la universidad a crear un Centro de Atención para Violencia de Género y la implementación de dicho protocolo. Nosotras no creemos en actos de buena fe, sino en hechos y por lo mismo nos solidarizamos y respaldamos a la compañera Nayade Arizmendi, que ha sido reprimida, pegando un documento con su nombre completo por toda la universidad, en donde se le amenaza, por un grupo de académico del área 5, con proceder legalmente por haber compartido públicamente información de estas acciones.

Protestar no es un delito

En una institución que pretende educar para transformar y liberar, es incongruente criminalizar y reprimir la protesta social, que busca erradicar la violencia contra las mujeres y el conjunto de las jóvenes y trabajadoras y que en cambio mantiene en sus puestos de trabajo a los agresores. Invitamos a la comunidad estudiantil, académica y administrativa a que se sensibilicen, empaticen y se sumen a la lucha, porque una posición neutra significa omisión y complicidad de la violencia machista.

¡Ningún agresor, machista o racista puede educar!

FUERA CARLOS BAÑOS LEMOINE DE LA UPN. Felicitamos la lucha que llevaron las compañeras en la UAM-X para sacar a este agresor de las aulas. No sólo no bastaron 9 años de impunidad en la UAM-X, sino que las autoridades de la UPN-A siguen sin reconocer el peligro de tener a este tipo de sujetos formando a las futuras generaciones que se dedicarán a la educación, con mensajes de odio hacia las mujeres que se organizan para combatir la violencia machista que ellos mismos ejercen. Es ese mensaje de total impunidad, el que permite que se reproduzca la violencia al grado criminal que tenemos hoy con 10 feminicidios diarios.

Exigimos la expulsión inmediata del cuerpo docente de estos elementos, que utilizan su tribuna para esparcir su xenofobia, machismo y oprimirnos por el hecho de ser mujeres, migrantes, negras, indígenas, LGBT+, etc. Es necesario que existan sanciones ejemplares y que las autoridades dejen de defender a los culpables del machismo en las aulas que utilizan su posición de poder en el ámbito educativo para machacarnos. Basta ya de discursos diplomáticos, campañas vacías de “equidad de género”, “cero tolerancia al acoso” y negación de los casos, ya que recordemos que son las escuelas públicas, las que tienen la obligación moral de responderle al pueblo, (quienes pagamos sus salarios), y proponer alternativas para erradicar la violencia feminicida.

Queremos ser libres para estudiar y así el mundo poder transformar

Es cada vez más urgente una asignatura de educación sexual inclusiva y feminismo para conseguir que las aulas sean un espacio totalmente libre de machismo, homofobia, transfobia y racismo, para que [email protected] podamos ser lo que somos, sin miedo.  Y es por eso que este tipo de situaciones lamentables nos reafirman una vez más en la necesidad de continuar la lucha contra el machismo en las aulas en las calles y construir un movimiento feminista combativo, anticapitalista y revolucionario para acabar con esta lacra social.

Las hijas e hijos de las y los trabajadores, [email protected], [email protected], indí[email protected], que estudiamos en la UPN merecemos una educación libre de violencia machista, racista, clasista y homofóbica, y exigimos una escuela en donde ejerzamos la libertad de expresión, con contenidos críticos que nos sirvan de herramienta para lograr una sociedad más justa.

#EducarParaNoAcosar

¡No más cultura de la violación!

¡Por nuestras escuelas libres de machismo, racismo y homofobia!


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