La violencia contra la mujer es una problemática que muchas niñas, jóvenes y mujeres hemos sufrido en nuestras vidas, esto reforzado por un sistema patriarcal y capitalista en el que vivimos condenadas. 

Este 25 de noviembre se conmemora el día internacional en contra de la violencia hacia las mujeres, y es una oportunidad de movilizarnos en las calles a nivel nacional para denunciar de manera fuerte y clara la opresión que vivimos día a día millones de mujeres, respaldada por el sistema capitalista y patriarcal que nos mercantiliza, nos cosifica, nos reprime y nos ataca. 

Después de dos años de pandemia, la situación no ha mejorado sino empeorado, en México 2 de cada 3 mujeres han vivido al menos una vez, algún tipo de violencia desde los 15 años de edad. Durante la cuarentena se registraron 375 presuntas víctimas de feminicidio y 1233 mujeres víctimas de homicidio doloso, un total de 1608, aumentando un 6% a comparación de 2019, acorde a los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) entre enero y mayo durante el 2020 a inicios de la pandemia. Tan sólo en agosto de este 2022 hubo 107 feminicidios, una de las cifras más altas de este año. 

La crisis de la pandemia, además de sanitaria, fue una crisis económica, en donde millones de personas perdieron su trabajo, y 7 de cada 10 despidos fueron de mujeres. Según datos del Gobierno de México, el 66% de las mujeres ha llegado a sufrir violencia machista, ya sea física, emocional, económica y sexual. Los datos dejan muy en claro las condiciones en las que estamos las mujeres, principalmente los sectores más vulnerables: las mujeres indígenas, mujeres que habitan en comunidades rurales, las que viven en condiciones de pobreza, niñas, adultas mayores, personas con discapacidad, las migrantes y las mujeres de la clase trabajadora.

A las autoridades no les importa la vida de las mujeres y prefieren mantener en la total impunidad a sus agresores, mientras tanto, la trata y la prostitución continúan en nuestros días y las mujeres somos utilizadas como mercancía. Millones de mujeres mexicanas estamos hartas de vivir en un país donde nuestras vidas están en riesgo, y donde sufrimos una violencia sistemática que también es una violencia de clase fortalecida por el capitalismo. El machismo exacerbado es un síntoma de este sistema en descomposición y tenemos que ser conscientes de que el problema es de fondo.

La lucha continúa

La lucha feminista y la movilización social han demostrado la fortaleza del movimiento, de que en colectivo y de forma organizada se pueden conseguir grandes avances. Pese a la violencia que hemos y seguimos sufriendo, a través de la movilización hemos conseguido avances: como la Ley Olimpia, la Ley Ingrid, las huelgas de Matamoros por el salario mínimo enlazada con las demandas de guarderías, las jornaleras del valle de San Quintín, la despenalización del aborto en varios estados de la República (Ciudad de México, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Coahuila, Baja California, Colima, Sinaloa, Guerrero y Baja California Sur) a través de exigir y gritar que queremos que se respeten nuestros derechos sexuales y reproductivos y laborales. Sabemos y estamos conscientes de que siguen habiendo problemáticas de violencia machista y que esta opresión se sigue perpetuando, pero estos ejemplos demuestran la fuerza del no quedarnos calladas y de que en lucha podemos generar grandes cambios.

¡Por un feminismo revolucionario y socialista!

Para lograr el éxito en la lucha contra la opresión de las mujeres requerimos luchar junto a todos los oprimidos y todas las formas de violencia capitalista. En este sentido, es necesario ampliar nuestra lucha para realizar acciones amplias no limitadas a las mujeres, en las que confluyan otras luchas de los oprimidos, y aclaremos que no nos contentaremos sólo con ser escuchadas ni con que castiguen sólo a chivos expiatorios, sino que queremos un cambio estructural. Luchamos en contra de la opresión para eliminarla de raíz porque somos oprimidas por nuestro género y sobre todo por nuestra clase. 

Desde Libres y Combativas convocamos a todas y a todos a marchar este 25 de noviembre, a unirnos a la lucha en contra de la violencia machista de manera combativa. Sólo unidos tendremos la fuerza para transformar nuestra sociedad por una más equitativa y digna, donde se respeten nuestros derechos, tengamos condiciones justas y donde no exista ni la violencia machista hacia las mujeres y la comunidad LGTBI, ni la opresión contra la clase trabajadora, donde nadie sufra la explotación y la injusticia. 

¡Sigamos fortaleciendo la lucha revolucionaria y organizada!

Citando a Rosa Luxemburgo: “La actual lucha de masas a favor de los derechos políticos de las mujeres es solo una expresión y una parte de la lucha del proletariado por su liberación. En esto radica su fuerza y su futuro…”

¡Únete a Libres y Combativas! ¡Salgamos a movilizarnos todas y todos en contra del machismo!


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