Militante: Como trabajadora ¿Cómo viviste en tu centro de trabajo y vida cotidiana estos tres años de lucha por obtener justicia?

Fue muy complicado, son pocas las víctimas quienes hablamos de este tipo de agresiones, a mis familiares se los comenté en una reunión para evitar repetir la historia, porque sé que les importa mi bienestar, aunque no son ajenos a prejuicios y no saben muchas veces cómo ayudar a pesar de que conocen mi participación en la lucha social.

Por otro lado, en los centros de trabajo poco se habla de esto, sólo lo hablé con mi amigo J para que pudiera cubrir mis responsabilidades de una semana. Con el gerente lo comente hasta que me preguntó qué había pasado, él sólo sabía que había sido un robo, me ofreció el apoyo de Apotex, pero desde lo laboral no se cuenta con un protocolo para dar el apoyo necesario. Recursos humanos me ofrecieron un número para apoyo sicológico por teléfono y disposición de tiempo para seguimiento a la investigación y terapias, pero la carga de trabajo nunca disminuyó, el estrés aumentó junto con la frustración por la violencia institucional y demás afectaciones sicológicas por el estrés postraumático, hubo períodos de crisis emocionales que no sabía cómo controlarlos, todo eso me llevó a aislarme de algunas relaciones personales, por no saber cómo pedir ayuda o no querer hacer daño a otrxs.

Militante: ¿Qué es lo que más resaltarías de la campaña #NoEstásSola?

La estructura de la sociedad capitalista es un monstruo de mil cabezas, la cara de la violencia machista que muestra en México es terrible, enfrentarla me daba mucho miedo por las historias que escuchábamos hace tiempo. Sobreviví a la agresión pensando que si salía viva de ahí no estaría sola para enfrentar lo que venía: una lucha por acceso a la justicia y seguir cambiando el mundo, porque lo personal es político en una sociedad que usa este tipo de violencias para someternos, la campaña fue y es nuestra mejor herramienta no sólo para resistir sino para asestar derrotas a este sistema.

No imaginaba el alcance de la lucha, en cada etapa de la campaña nos íbamos dando cuenta de nuestra capacidad, porque sabíamos que luchar es el único camino y que no somos agenxs al conjunto de luchas de nuestra clase. Vivir eso me mantuvo en la realidad, fuera de los límites de crisis emocionales que también son parte de una individualidad en la que el sistema nos enjaula y no le interesa sacarnos de ahí.

Militante ¿Crees que la campaña ha sido un ejemplo para otras luchas y otros casos?

Todos los días aprendemos algo, no hay recetas acabadas para dar la batalla, el movimiento en su conjunto lo ha demostrado con los años, cada vez salimos por una demanda nueva, confirmando que sólo con organización y lucha obtenemos acceso a la justicia y, por lo tanto, sólo así podemos arrebatar desde lo mínimo como una sentencia ejemplar hasta nuestros derechos por conquistar para una vida digna libre de explotación.

Nos encontramos con organizaciones, con más víctimas y les hemos compartido nuestra experiencia, sí somos ejemplo y seguimos aprendiendo también.

Militante ¿Cómo lograron arrebatar esta sentencia?

Con organización, lucha, perseverancia y armadas con las ideas del feminismo socialista, confiando en que cada acción era acompañada de la colectividad, de la solidaridad de nuestra clase. Con mítines, repartiendo volantes, declaraciones hacía varias instituciones respaldadas con campañas de firmas y fotos para hacernos visibles a la sociedad, solicitando siempre el apoyo de hombres y mujeres, de la juventud, de las y los trabajadores no solo en México sino también en varias partes del mundo, principalmente de compañerxs de nuestra Internacional Izquierda Revolucionaria, Libres y Combativas y Sindicato de Estudiantes.

Afortunadamente, la participación en el movimiento nos ayudó a poder contactar con el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio que nos brindó la asesoría legal durante el proceso de juicio y así fortalecer toda la campaña política por acceso a la justicia, no me alcanzará la vida para agradecerles.

Militante: El papel de la justicia capitalista y patriarcal y sus instituciones es criminal ¿Qué papel está jugando la justicia patriarcal para obstaculizar la justicia y preservar la opresión?

El sistema de justicia clasista y machista en México es un perpetuador de la violencia machista, porque con los altos niveles de impunidad el mensaje que se da a los agresores es que pueden hacer con nuestras vidas y cuerpo lo que quieran. La violencia de género es escalable y se va dando en la medida en la que queremos ser libres, salir de estereotipos de género, no ser propiedad de nadie en una relación, practicar nuestro derecho a una sexualidad libre, ser tratadas con respeto, ejercer una profesión, decidir sobre nuestros cuerpos, no ser acosadas, abusadas, violadas, si en cada una de estas agresiones no hay una respuesta y un alto, sobre todo de manera colectiva y organizada, lamentablemente se llega al último nivel que es el feminicidio.

Muchas veces las víctimas no somos conscientes del nivel de violencia en el que nos encontramos, no porque seamos culpables, sino porque la inercia de la cultura patriarcal y machista nos mantiene en la rutina de soportar y normalizar, porque desde las demás instituciones donde se debería de prevenir la violencia no se está haciendo nada, ni se hará nada, siempre y cuando nosotras a través de la movilización les obliguemos. 

Militante ¿Cómo te sentiste con esta sentencia y crees que con ella haz obtenida justicia?

Hemos aportado desde nuestra trinchera al movimiento y a la lucha por acceso a la justicia, hemos dado el mensaje de que no permitiremos agresiones sin respuesta. Es solo un agresor menos en la calle, la batalla valió la pena.

Aportamos una investigación que nos llevó a dar con el agresor aun teniendo información limitada, obtuvimos una sentencia con verdad, a diferencia de otros procesos que nos hemos encontrado donde hay evidencias y culpables fabricados y, por ejemplo, las víctimas no terminan de saber qué pasó con su familiar.

Fue un alivio terminar con este ciclo y la violencia institucional, no nos íbamos a quedar cruzadas de brazos con sus leyes inoperantes y machistas, pero esto no es suficiente, el miedo siempre está presente lamentablemente, por eso no tendremos justicia total hasta que no haya una transformación socialista donde las mujeres vivamos realmente una vida libre de violencia.

Militante ¿Qué has concluido de estos tres años?

Que para las mujeres de la clase trabajadora no hay otro camino nada más que la lucha organizada para enfrentarnos al sistema capitalista y sus violencias. Que pertenezco a una organización que me ha fortalecido y se ha fortalecido tanto políticamente, en el frente feminista como organizativamente, sola no hubiera podido con esta gran batalla. Me di cuenta que somos capaces de hacer cosas que ni imaginaba, por tanto, me da confianza que de sí podemos transformar esta sociedad.


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