¿Qué es el Plan Colombia?

Es un plan para acaparar los recursos de América Latina, la biodiversidad de la Amazonía, el agua, el petróleo y otros recursos de interés económico.

¿Cómo?

Mediante la guerra, es el brazo armado de los tratados económicos como el ALCA, su accionar es acallar las resistencias...

Su punta de lanza es fortalecer un régimen fascista en Colombia, para así poder tener a ese régimen como el garante de los intereses de Estados Unidos y las multinacionales en el continente.

Pero ha tenido una fuerte resistencia en el pueblo colombiano y la tiene en la unidad de los pueblos bolivarianos.

Porque el Plan Colombia no es sólo para Colombia, esa es una trampa de Estados Unidos, el Plan Colombia es un plan regional.

Este librito da ejemplos del terrorismo de Estado que aplica la dictadura colombiana quien es el testaferro de los Estados Unidos en la región, habla de la estrategia paramilitar que la CIA proyecta para donde le haga falta, y llama a la unidad latinoamericana como única salida.

El Plan Colombia

Este Plan es presentado como un plan para la paz contra el narcotráfico, cuando en realidad es un plan de guerra y un plan que no ataca al narcotráfico, por el contrario, lo protege, como lo veremos más adelante.

El Plan Colombia es el pretexto con el cual los Estados Unidos justifican su intervención en Colombia y la región que les interesa.

La lucha antinarcóticos es un pretexto para acabar las resistencias a su política hegemónica.

De hecho el Plan Colombia se planeó en unión con otro plan: el Plan Puebla-Panamá. En realidad son dos planes para un mismo objetivo, la conquista económica de América Latina.

El Plan Puebla-Panamá, contempla esencialmente un Plan de construcción de poliductos para viabilizar el ALCA, viene a aplicarse en América Central, territorio que ya fue víctima de la CIA en las décadas anteriores. En los países centroamericanos, la CIA quebró militarmente las resistencias a su política hegemónica utilizando intensivamente para ello el paramilitarismo, que como lo veremos es la nueva fórmula más audaz de represión, porque contiene en sí un engaño, que le permite a las dictaduras salvaguardar imagen.

El Plan Puebla-Panamá contempla la construcción de poliductos, entre ellos un oleoducto. Es capital para entender el megaproyecto económico-militar de la CIA, visualizar la conexión planeada entre el oleoducto que va de Panamá a Puebla y el oleoducto “Caño Limón-Coveñas”, que va de Caño Limón en la riquísima zona petrolera de la cuenca del Orinoco(en el Arauca colombiano, limítrofe con la parte venezolana de la misma riquísima cuenca) a Coveñas al norte de Colombia, limítrofe con Panamá.

De Coveñas a Panamá se planea la unión de los oleoductos y de Puebla a Texas se planea también un ducto de unión.

Así la maquinaria de expoliación de nuestros recursos deviene la más grande jamás establecida. Los megaproyectos de extracción y ductos actúan como una succionadora que alimenta directamente a Texas.

En todo el recorrido de los ductos la viabilización fue, es, y será militar, sin escatimar masacres, asesinatos selectivos, amedrentamientos, y todo lo que constituye un genocidio.
La parte centroamericana ya fue adecuada a los intereses de las multinacionales, en la parte del oleoducto Caño Limón-Coveñas hoy en día las masacres son intensivas en todo el recorrido del oleoducto.

Esas masacres son practicadas por la estrategia paramilitar del régimen colombiano, directamente financiadas por los Estados Unidos. Eso es a tal punto evidente que la propia embajadora de EU en Colombia (Ann Patterson) declaraba descaradamente acerca de un nuevo presupuesto votado por el congreso estadounidense (98 millones de Usd ), que era para proteger los intereses de la Occidental Petroleum en Colombia!

Ese presupuesto le fue asignado a la brigada XVIII del ejército colombiano, que es abiertamente señalada por ONG´s de derechos humanos como una de las brigadas mas asesinas del ejército, y como un amplio reservorio paramilitar.

La brigada se encuentra en Arauca, en el punto de partida del oleoducto “Caño Limón-Coveñas”, donde también se encuentran ya centenares de marines estadounidenses, que junto con agentes de la CIA y del Mossad Israelí forman a los paramilitares y militares en técnicas de tortura, neutralización y desplazamiento de poblaciones...

En “agradecimiento” al “asesoramiento” el régimen colombiano firmó un tratado con los Estados Unidos que salva a los marines estadounidenses de ser juzgados por el TPI (Tribunal Penal Internacional), por todos los crímenes de guerra que cometan en Colombia!

Génesis del Plan Colombia

El Plan Colombia fue presentado por primera vez ante el congreso estadounidense por los senadores Dewine, Grassley y Coverdell. Esta fue la primera presentación oficial del Plan Colombia, pero su texto original, en inglés, fue elaborado mucho antes, y es un plan de la CIA presentado públicamente como de autoría propia de Colombia, cuando se sabe que el plan ni se consultó con el parlamento colombiano ni tampoco a sus Comisiones de Asuntos Exteriores. Por lo que se trata, ya en su génesis, de un plan ideado por Estados Unidos sin participación de las fuerzas sociales colombianas y al servicio de uno de los actores del conflicto colombiano, el que defiende los intereses de los Estados Unidos: el gobierno colombiano.

La génesis del Plan Colombia es importante, evidencia aún más el carácter belicista y manipulador del plan.

El Plan Colombia fue cínicamente denominado “Plan para la paz”, pero basta con mirarlo mas allá de su título para ver lo que es en realidad. En un inicio el costo total del Plan es de 7.500 millones de dólares, pero este costo aumentó. De este total Colombia aporta 4.500 millones de dólares, Estados Unidos aporta 3.500, la Unión Europea aporta 1.000 y diferentes organismos financieros aportan 900 millones de dólares...
De esa suma astronómica, el 93,4 % se destina para la guerra, en armamentos, y tan sólo el 6,6 % para la “paz”.

Por supuesto para viabilizar el Plan Colombia se requirió de una vasta manipulación comunicacional, una vez más.

Para vender el Plan Colombia como un plan de paz y antinarcóticos, no hubo reparos en publicarlo en varias versiones, según el público al cuál se dirigía.

Además, para justificar el ataque contra las guerrillas, se creó e impulsó vía una estrategia de manipulación comunicacional: el término de “narcoguerrillas”. Cuando se sabe que la guerrilla está presente sobretodo en zonas petroleras y bananeras... ¡Pero nunca se les tildó a los guerrilleros de “petroguerrilleros” o “bananoguerrilleros”! La guerrilla colombiana tiene muchos años de existencia y los pretextos esgrimidos por el régimen han sido múltiples; como se les acabó el pretexto de que eran financiadas con el “oro de Moscú”, tuvieron que inventar el pretexto de “narcoguerrillas”. Eso obedece a una estrategia propagandística diseñada nada menos que por la CIA: se recuerda que el inventor del término “narcoguerrilla” fue Lewis Tamps, siniestramente conocido como uno de los redactores de los Documentos Santa Fé, los documentos de los Estados Unidos relativos a sus políticas terroristas de guerra sucia contra toda América Latina.

La gran mentira

El hecho de que el Plan Colombia se presente como un Plan de lucha antinarcóticos no puede ser tomado sino como una cruel farsa cuando se sabe, por ejemplo, que el coronel James Hiett, quien era el encargado de supervisar las operaciones antidrogas del Comando Sur en Colombia, en 1999, traficó con cocaína de Colombia a Estados Unidos, y fue solamente detenido por cinco meses y liberado sin ninguna sanción en Estados Unidos.
El Plan Colombia no ataca ni a los capitales del narco-tráfico en transacciones bancarias, ni a las claves cuestiones aduaneras.

Hay que saber que de 100 USD que mueve el negocio del narcotráfico, sólo 4 USD se quedan en Colombia y los 96 USD restantes van a Europa y a Estados Unidos. De los 4 USD que se quedan en Colombia, sólo el 0,64 % va al campesino cultivador de coca, el resto se queda mayoritariamente en corrupción aduanera y permisos estatales a aeronaves o navíos de import-export.

Además, el Plan no contempla nada en materia de sustitución de cultivos. Y esos 4 mil millones que pone el pueblo colombiano los sacan de liquidar las cesantías, aniquilar los servicios y empresas públicas de salud y educación.

El Plan no toca a los principales puertos de embarque de la pasta base, que son Turbo y Necoclí, será porque estos dos puertos, al norte del país, están en manos de los paramilitares, es decir, del propio Estado colombiano.
El Plan no toca las grandes empresas de químicos transnacionales que trafican la acetona y otros componentes químicos como el permanganato de potasio, que son la base para la producción de drogas.
Hay que saber que sin permanganato de potasio no hay cocaína, y que el permanganato de potasio lo producen empresas multinacionales de capitales estadounidenses, holandeses, suizos, etc...

El caso del permanganato de potasio es ejemplar. Hoy en día, uno de los principales asesores del presidente colombiano actual, Uribe Vélez, es un tal Moreno Villa quien era dueño de la empresa GMP, empresa que era la principal importadora de permanganato de potasio de toda Colombia….

Y que fue investigada por la DEA quien tuvo que abrir investigación por una imprudencia de un pequeño funcionario de la aduana Estadounidense que, al ver toneladas de permanganato esperando en Estados Unidos su embarque para Colombia, exigió una declaración legal de mercancías, que por supuesto no existía…
Las consecuencias para Moreno Villa fueron menores, ni siquiera una multa, sin duda porque el que le daba los permisos de ingreso del permanganato a Colombia era el entonces gobernador de la región, un tal Uribe Vélez, que ya entonces se proyectaba como un plan mas de los Estados Unidos para Colombia y la región.

Hay una cosa segura en ese Plan: no es un plan antinarcóticos.
Su acción es militar, concentrada en las zonas de guerrilla y en las zonas de alto interés económico.

Catástrofe ecológica y humanitaria

El plan Colombia es pues una de las peores calamidades para Colombia y también para América Latina. El plan Colombia dejará a la Amazonía diezmada. Uno de los Agentes de fumigación es el Fusarium Oxysparum, que ya ha sido denunciado como un arma biológica por varios científicos, incluidos norteamericanos. Otro de los agentes de fumigación utilizados es un glisofato producido por Monsanto (que era la misma empresa que devastó a Vietnam). Así, el Plan Colombia va a arrasar con los ecosistemas de la Orinoquía y de la Amazonía, causando daños sin precedentes.

El Plan Colombia busca, al desprecio de toda vida humana, de todo ecosistema, aniquilar a la mas antigua guerrilla del continente, para así poder llevar a cabo todo tipo de tratados económicos.

El Plan Colombia le abre paso al ALCA. Por esto es responsabilidad del continente entero no dejar que eso pase.

La nueva estrategia represiva de la CIA para América Latina: el paramilitarismo como estrategia represiva que permite salvaguardar imagen.

La estrategia paramilitar es estudiada como mas adaptada a la época en que vivimos porque permite borrar evidencias y porque permite la desresponsabilidad de un Estado en masacres.
Esa estrategia paramilitar es el gran fortalecido por el Plan Colombia.

Esa estrategia dejó 200 mil muertos en Guatemala, 75 mil en El Salvador y mas de 50 mil en Nicaragua, hoy en día la misma estrategia está siendo implementada en Colombia y es el Plan a seguir para combatir impunemente todas las resistencias latinoamericanas.

El paramilitarismo ya ha causado en Colombia miles de muertos, de masacres, ya son hoy (2003) 3,5 millones de desplazados internos, 1284 personas desplazadas a diario. La desaparición forzada es otro de los crímenes de lesa humanidad enseñados por la CIA en vista de neutralizar personas y disuadir a los sobrevivientes de que reclamen sus derechos: En el 2003 el Estado colombiano a través de sus paramilitares desaparece a una persona cada cuatro horas (1974 desaparecidos en el año 2002, incremento de desapariciones en el 2003).

Hoy en día las dictaduras sin careta, al estilo Pinochet, ya no son viables. El accionar de la manipulación de conciencias a través de los medios de difusión se impulsa en artificios como el paramilitarismo, construyendo virtualmente a los grupos paramilitares como grupos autónomos y desvinculándolos de su realidad objetiva: ser la herramienta camuflada de la represión estatal.
La estrategia paramilitar es a la vez represiva y propagandística porque le permite a las fuerzas militares oficiales preservar una imagen limpia, mientras los paramilitares efectúan las masacres.

El paramilitarismo es una estrategia de la guerra contra el enemigo interno, que consta y es ampliamente desarrollada en los manuales de contra insurrección de la Escuela de las Américas: Se trata de masacrar a la población de las más atroces maneras, con el fin de crear una parálisis social en cuanto a la reivindicación de los derechos, se trata de cometer crímenes contra la población civil, con el fin de que esta no le brinde su apoyo a la parte de la población que se ha organizado y armado con el fin de defender los derechos.

El paramilitarismo es presentado por el Estado como si fueran “grupos incontrolables, al margen de la ley”, este cinismo es cruel para todas aquellas personas que han sido víctimas de masacres contra su familia perpetradas por el ejército y sus soldados paramilitares, y que denuncian los hechos al peligro de sus vidas, quedando estas denuncias en el mas absoluto silencio por parte de la fiscalía y los medios de comunicación desinformativos que son otros dos pilares de la estrategia de terrorismo de Estado.

El proyecto paramilitar como tal, consta en los documentos de Santa Fe, documentos que exponen la política de los Estados Unidos hacia América Latina.

Ante tales estrategias de la CIA, y la constatación histórica de que los países son arrinconados de uno en uno, en el marco de un gran megaproyecto de conquista económica continental, la única resistencia real es la unidad de los países. La unidad en conciencia de que nuestros pleitos fronterizos le han siempre servido a la CIA y a nuestras oligarquías, para distraernos de las cuestiones esenciales. La unidad en solidaridad con los pueblos hermanos que sufran el epicentro del ataque del monstruo en un momento dado. Porque ya hemos dejado solos a nuestros hermanos en demasiadas ocasiones, sin sentirlos, y sin ver que después nos toca a nosotros.

El Plan Colombia es regional, por lo tanto la resistencia debe ser regional.

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