¡Hay que construir la izquierda revolucionaria!

La elección de gobernadores, alcaldes, diputados y concejales del 21N se da en un contexto que sigue marcado por el profundo retroceso en las condiciones de vida del pueblo.

De 2014 a 2021 el PIB venezolano cayó un 70%. La inflación alcanza un 5.500% según el FMI, 2663% según datos oficiales del BCV. Este colapso se ve agravado por la crisis capitalista mundial, la pandemia, las criminales sanciones del imperialismo estadounidense y las políticas capitalistas del gobierno, que están liquidando todas las conquistas alcanzadas por el movimiento obrero y popular durante los gobiernos de Chávez. 

Colapso económico y descontento masivo con el gobierno...y la oposición

Según diferentes investigaciones, desde 2014 se han destruido 4,4 millones de empleos y la economía informal creció un 20%, superando la mitad de la población activa. Solo entre 2014 y 2017, las rentas salariales pasaron de representar el 36% del PIB al 18% mientras los ingresos empresariales subieron del 31% al 50%. Desde entonces la situación ha empeorado: el salario real ha caído un 99% y la explotación laboral aumentó un 247%. 

Tras la nueva reconversión monetaria – eliminación de seis ceros y aplicación de la llamada moneda digital – los precios de los productos de primera necesidad siguen disparados, dejando el salario como un ingreso simbólico. Incluso los bonos otorgados por el Estado han dejado de llegar con la fluidez de otros momentos. A todo ello se suma el colapso estrepitoso de los servicios públicos: fallas eléctricas, mal suministro de agua potable, elevados costos del gas doméstico, largas colas para obtener gasolina y el transporte subterráneo presentando constante explosiones eléctricas. 

Esta situación ha generado un malestar y frustración que no solo afectan al gobierno sino también a la oposición. Según una encuesta de Datincorp el 83% de la población confía “nada” o “muy poco” en los líderes políticos, con un rechazo del 63% a Nicolás Maduro...¡y del 76,8% al títere golpista de EEUU Juan Guaidó! Este escepticismo se reflejó en la baja participación en las primarias del PSUV y ha vuelto a hacerlo en el simulacro electoral del 10 de Octubre, con la mitad de votantes que las legislativas del 6 de diciembre de 2020, cuando ya hubo abstención récord.

La derecha, dividida

Aunque la oposición recuperó la tarjeta de la MUD en la negociación con el gobierno en México, no ha conseguido unirse y acudirá al 21N más dividida que nunca: 65.000 candidatos para 3.082 cargos a elegir.

Los partidos burgueses tradicionales participarán como MUD. Otros sectores que han ido marcando distancias con la estrategia golpista, participando en procesos electorales anteriores y desarrollando intereses propios, impulsan la Alianza Democrática. Dirigentes excluidos de las listas -o que ven posibilidades de beneficiarse del descontento con gobierno y oposición presentándose como “independientes”- lideran numerosas candidaturas locales y 23 ex diputados, considerados afines a Guaidó, declaraban recientemente “inconstitucionales” las elecciones y “un fraude” participar.

Todas estas divisiones son resultado de la desmovilización, escepticismo y frustración que ha generado entre sus bases el fracaso de la estrategia golpista diseñada por el imperialismo estadounidense, que han llevado adelante durante los dos últimos años.

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Los partidos burgueses tradicionales participarán como MUD. Otros sectores que han ido marcando distancias con la estrategia golpista, impulsan la Alianza Democrática.

La extradición de Álex Saab

La extradición a EEUU del empresario colombo-venezolano Álex Saab, que ha sacudido el tablero político durante la campaña y ha sido respondida por el gobierno con la suspensión de la negociación en México, se inscribe dentro de la estrategia estadounidense de estrechar el cerco contra Venezuela.

EEUU considera a Saab clave para desmantelar la red de empresas turcas, iraníes, rusas y de otros países que permite al gobierno venezolano esquivar parcialmente sus sanciones y mantener exportaciones y pagos a China. Pocos días después, coincidiendo con la visita del secretario de estado estadounidense a Bogotá, el presidente colombiano Iván Duque declaraba que mientras sea presidente no permitirá la restauración de relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela que estaba debatiendo el senado colombiano.

En un contexto de decadencia del imperialismo estadounidense frente a la pujanza del imperialismo chino, Washington no tiene otra opción que recrudecer su ofensiva contra uno de los principales aliados de China en el continente, como es el gobierno de Maduro.

Por su parte, éste ha respondido convirtiendo a un empresario implicado en todo tipo de negocios oscuros como Saab en mártir anti-imperialista, convocando movilizaciones en su apoyo. La bajísima participación ha vuelto a evidenciar su tremenda pérdida de base social. Millones de personas que siempre respondieron a los llamados a la movilización anti-imperialista de Chávez ven esta caricatura de anti-imperialismo como una maniobra burocrática.

Las divisiones opositoras conceden un margen de maniobra a Maduro y más probabilidades al PSUV de obtener la victoria el 21N. Ahora bien, el descontento es enorme y no está excluido que pueda expresarse en unas elecciones municipales y regionales como estas dando alguna sorpresa. En cualquier caso, la pérdida de apoyo que viene sufriendo el PSUV continuará.

La extrema necesidad del pueblo está siendo utilizada por muchos candidatos para impulsar sus campañas con promesas clientelares como facilitar bolsas de alimentos, ropa, vacunaciones, miserables créditos para “emprendimientos”, etc. Un espectáculo de pan y circo que se une a maniobras antidemocráticas del CNE.

Este organismo ha impuesto unas tarjetas electorales que dificultan votar por opciones críticas y excluido de manera escandalosa a candidatos que podían recoger el descontento por la izquierda, como el ex ministro de Chávez Eduardo Samán en Caracas y otros tres candidatos de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), integrada por fuerzas políticas de izquierda que combatimos a la derecha y el imperialismo y rechazamos las políticas capitalistas del gobierno.

¡Votar APR! ¡Reconstruir el movimiento obrero y popular con un auténtico programa socialista!

Por el momento, el mismo colapso económico que alimenta el malestar social genera dispersión, desmoralización y lucha diaria por sobrevivir. A eso se suman el temor a la extensión y agudización de la pandemia y la represión gubernamental. A las maniobras antidemocráticas ya comentadas se une la criminalización de la protesta social con el encarcelamiento de diferentes dirigentes sindicales y luchadores sociales, agresiones, amenazas, censura mediática...

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La  APR no debe limitarse a ser una estructura meramente electoral sino desarrollarse como un frente único de lucha.

Todos estos factores dificultan objetivamente el desarrollo de la movilización obrera y popular y la construcción de una izquierda revolucionaria de masas. Al mismo tiempo, miles de activistas están buscando una alternativa para cambiar las cosas. El surgimiento de la APR expresó este proceso y representa un paso adelante que debemos seguir fortaleciendo.

Desde Izquierda Revolucionaria llamamos a votar por los candidatos de la APR el 21 N y hacer de ella una herramienta de lucha para impulsar la organización y movilización desde abajo de los trabajadores y el pueblo.

La APR no debe limitarse a ser una estructura meramente electoral sino desarrollarse como un frente único de lucha, impulsando comités y asambleas de jóvenes, trabajadores, campesinos en los centros de trabajo y estudio y las comunidades, que tomen todas las decisiones, donde todos los dirigentes y candidatos sean elegidos y revocables por las bases y estén sometidos a su control. Inseparable de este plan de lucha, debe dotarse de un programa verdaderamente socialista que plantee la confiscación de la banca, las grandes empresas y la tierra, arrancándolas de manos de los capitalistas y burócratas y poniéndolas bajo gestión directa de los trabajadores y el pueblo.

Este programa y plan de acción movilizaría a miles de activistas que ya están buscando un camino revolucionario y permitiría ganar también a sectores que hasta ahora no ven una alternativa con fuerza suficiente para cambiar las cosas y se abstienen o siguen votando al PSUV contra la derecha.

¡Únete a Izquierda Revolucionaria para luchar por estas ideas en tu comunidad, centro de trabajo o estudios, en la APR, los sindicatos y el movimiento obrero y popular!


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