Carta blanca al sionismo para continuar con la matanza

La Corte Penal Internacional de Justicia ha comunicado su decisión sobre la demanda interpuesta por Sudáfrica y las medidas cautelares que solicitaba contra el genocidio perpetrado por el Estado de Israel. Y una vez más la decepción es mayúscula. El tribunal no ve que haya genocidio, ni exige un alto el fuego, ni condena al Gobierno de Netanyahu.

Otra vez un organismo patrocinado por el imperialismo occidental cierra los ojos ante el asesinato de miles de niños, mujeres y hombres inocentes en Gaza y echa al lodo la palabra “justicia”. Que el relator de la ONU para los territorios ocupados afirme que Gaza se ha convertido en inhabitable, o que el 80% de la población esté al borde de la hambruna, que las infraestructuras sanitarias hayan sido destruidas completamente, y que esté horror sea producto de una intervención militar asesina, es visto por el alto Tribunal como el derecho legítimo de Israel a defenderse.

Las reacciones a esta decisión han sido llamativas. Por un lado, un exultante Netanyahu celebraba la resolución y se jactaba una vez más de que no hay ningún genocidio y que la Corte Penal respalda su “derecho a la defensa” para continuar “su guerra justa” contra el terrorismo. Por supuesto, miles de palestinos en Gaza y Cisjordania han reaccionado con rabia e indignación ante esta nueva puñalada por la espalda, como millones en todo el mundo.

Y aquí, en el Estado español, los componentes del Gobierno, y especialmente los ministros y ministras de Sumar, de Izquierda Unida y del PCE, se lanzan a embellecer la resolución del tribunal para intentar engañar a la opinión pública. Hablan de “decisión valiente” y de un paso adelante. Y lo hacen así porque es la mejor manera también de encubrir su política cómplice y colaboracionista con el imperialismo norteamericano y europeo que son los auténticos patrocinadores del sionismo desde hace décadas.

Las triquiñuelas tramposas de la Corte Penal son vergonzosas. Después de más de 100 días de destrucción de Gaza, afirma que  seguirá examinando si puede haber crímenes de guerra y genocidio, ¡cómo si no fuera evidente!, ¡cómo si los sionistas lo ocultaran!, ¡cómo si no lo estuviéramos viendo en vivo y en directo a través de las televisiones y las redes sociales!

Y para mofa de los asesinados, de los refugiados expulsados de sus casas y de los que han perdido todo, plantea que Israel debe tomar medidas para proteger a los palestinos y permitir la entrada de ayuda humanitaria.

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Para mofa de los asesinados y de los que han perdido todo, la Corte Penal plantea que Israel debe tomar medidas para proteger a los palestinos y permitir la entrada de ayuda humanitaria.

Para rematar, da el plazo de un mes al Gobierno sionista para informar sobre cómo van las cosas y le pide ¡que conserve las pruebas de los crímenes! Sinceramente, estamos ante la Corte Internacional de la Injusticia riéndose a la cara de un pueblo martirizado. Es de un cinismo despreciable e inhumano.

Así que los que están cometiendo este genocidio, y que lo seguirán cometiendo durante el mes de plazo que les ha dado el Tribunal, deben tomar medidas para no cometerlo y custodiar las pruebas incriminatorias que demuestran que lo cometieron. ¿Nos imaginamos que se hubiera pedido esto a Hitler, Goebbels o Heydrich, mientras planificaban la solución final? Grotesco pero cierto.

Este Tribunal ha vuelto a mostrar  quienes son sus amos y en qué consiste la justicia humanitaria internacional. Y si actúa con esta complacencia con Israel es porque jamás actuaron cuando EEUU, con Clinton, Bush u Obama, arrasaba Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia o Siria, o cuando lo han hecho Gran Bretaña y las potencias europeas.

Eso sí, cuando los “criminales” son enemigos de sus amos occidentales, como ocurrió con Milosevic, o ahora con Putin, el Tribunal actúa con celeridad y ve crímenes de guerra por todas partes. Un doble rasero que obvia a EEUU, que no dudó en utilizar armas atómicas borrando dos ciudades japonesas del mapa, y cuyas intervenciones imperialistas, y las de sus aliados europeos, han causado millones de muertos, heridos y desplazados.

La completa farsa de la llamada justicia internacional no puede ponerse más en evidencia.

Al tiempo que se conocía esta resolución, la ONU ha despedido a varios de sus trabajadores palestinos por su supuesta implicación en los ataques de Hamas, según información suministrada por Israel. Inmediatamente EEUU ha  suspendido su financiación de la UNWRA, la agencia de refugiados de la ONU, en un momento de máxima necesidad en que dos millones de palestinos se enfrentan al hambre y a un apocalipsis humanitario.

La experiencia está siendo muy dura pero deja una lección muy clara. El pueblo palestino solo cuenta con un aliado fiable y que ha dado muestras de su apoyo y solidaridad consecuente: la clase obrera y la juventud del mundo, que se ha movilizado por millones contra el genocidio sionista y por la libertad de Palestina.


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