El pasado 30 de julio se cumplió un año de haber estallado las huelgas en los municipios de Cananea, Sombrerete y Taxco en los respectivos estados de Coahuila, Zacatecas y Guerrero.

Conforme han pasado los días de huelga la lucha no parece tener fin, por un lado la patronal y el gobierno federal han sido incapaces de levantar las huelgas, incluso con la ayuda del ejército, y por otro lado, la dirección del sindicato minero tampoco ha podido dirigir la lucha hacia la victoria. Superficialmente parecería que la correlación de fuerzas entre los trabajadores y el gobierno es similar de tal manera que la lucha se encuentra empantanada, no obstante, la realidad es otra.

Todo el potencial de lucha del sindicato minero se encuentra atado a las limitaciones de la legalidad burguesa que ha impuesto la dirección. Esta contradicción entre la fuerza y las limitaciones que se han impuesto al movimiento es lo que ha generado esta aparente inmovilidad. Y decimos aparente porque la burguesía ha intentado por toda clase de medios, (económicos, represivos, jurídicos, ideológicos, etc.) acabar con las huelgas, lo único que se lo ha impedido es la determinación de los trabajadores.

A pesar de la capacidad de resistencia de los trabajadores, ésta no puede ser indeterminada, el papel de los dirigentes para ofrecer una alternativa a la clase trabajadora es fundamental para continuar las luchas, a finales del mes de Agosto ya ha habido un síntoma de debilidad por parte del movimiento que podría generalizarse si la dirección no cambia el curso de la lucha.

Un grupo de aproximadamente 500 esquiroles tomó el edificio sindical de la sección 147 ubicada en Coahuila, apenas unas horas antes de que en este edificio se realizara el XI Foro Minero, que en términos de importancia le antecede al congreso del sindicato, a este evento asistirían dirigentes de todas las secciones, diputados del PRD y PT, así como la dirección del sindicato minero.

El hecho a resaltar es que este ataque estuvo encabezado por un ex dirigente sindical que hace unos meses se encontraba dentro del sector que lucha por la autonomía sindical y ahora este burócrata se ha pasado a las filas del gobierno federal. El ataque culminó con la apropiación del sindicato por parte de los esquiroles y la cancelación del foro minero. Una vez que fue tomado el edificio la policía estatal consolidó la toma impidiendo la reorganización de los sindicalistas que defienden al sindicato de la intromisión estatal.

La sección 147 agrupa a uno de los sectores más importantes del sindicato minero, en ella se encuentran los trabajadores de la empresa Altos Hornos de México (AHMSA), por lo que este acto de traición hacia el sindicato y los intereses de los trabajadores es significativo, y al menos hasta la edición del presente artículo el edificio sigue en manos de los esquiroles.

La conclusión que debemos de obtener de estas acciones es que mientras la dirección siga atando la fuerza de la clase obrera la burguesía no cesará en utilizar toda clase de medios legales e ilegales para hacerse del control del sindicato y con ello acabar con todas las conquistas laborales. Hasta ahora este ha sido uno de los golpes más duros pero no definitivos que ha recibido el sindicato, paradójicamente este ataque lo han conseguido realizar por obra de la burocracia sindical. Este hecho demuestra que un sector de los dirigentes está dispuesto a mantener sus privilegios a costa de los intereses de los trabajadores, traicionando al sindicato si es necesario.

Para evitar este fenómeno de traiciones desde dentro del aparato sindical, los trabajadores de base debemos de pugnar por la independencia sindical junto con democracia interna, sólo garantizando una genuina participación de los obreros de base en la dirección del sindicato se podrá llevar esta lucha a la victoria.

Edén Alcíbar Cruz
Septiembre 2008
 


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