¿Quién fue Rosa Luxemburgo?


Nace el 5 de marzo de 1871 en Zamosc, una pequeña ciudad polaca dominada en aquel entonces por el zarismo ruso, tiempo después su familia se trasladó a Varsovia, donde se inició en política. A los 15 años comenzó a militar en “Proletariado”, una organización revolucionaria fundada en 1882 que realizaba una crítica clasista del capitalismo y defendía el internacionalismo.


1889 huye de Polonia y llega a Zúrich, contacta con los círculos políticos de exiliados, conoce al revolucionario lituano Leo Jogiches, mismo que se convierte en su camarada y compañero durante muchos años.


Noviembre de 1892, se funda el Partido Socialista Polaco (PSP) y a él se adhieren todas las fracciones que se asumían como socialistas. Sin embargo, el partido tenía ideas nacionalistas y oportunistas. Luxemburgo y Jogiches querían dar una batalla ideológica para poder crear un genuino partido marxista de los trabajadores polacos, así que junto con Julian Marchlewski, en 1893, iniciaron la publicación del periódico La Causa Obrera, bajo la dirección de Rosa. La línea editorial de su primer número defendía la lucha contra el capitalismo y la solidaridad con los trabajadores rusos frente al zarismo, oposición a la política de colaboración de clases y defensa del internacionalismo proletario.


Las diferencias con el PSP fueron insoportables por lo que formaron un nuevo partido, el SDKP (Social-Democracia del Reino de Polonia). Una organización un poco aislada, pero que con la unificación con los socialdemócratas lituanos se fortaleció, creando la Socialdemocracia del Reino de Polonia y Lituania (SDKPiL), con presencia en las principales ciudades industriales de Polonia hacia 1900.


Rosa contra el reformismo


Mayo de 1898, Rosa se va a Alemania, país que contaba con la mayor organización socialdemócrata, el SPD; en Berlín, entra en contacto con los dirigentes más importantes, entre ellos Clara Zetkin, pronto se ganó un gran respeto y participó de lleno en las principales polémicas y debates que se dieron en el partido.
Una de sus más grandes aportaciones fue la eterna lucha contra el reformismo y oportunismo, de ahí nació su libro: Reforma o revolución. “… la lucha por las reformas sociales es el medio, mientras que la lucha por la revolución social es el fin”.


En mayo de 1907 en el V Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, expuso claramente sus ideas en contra de los reformistas rechazando la opinión de que los trabajadores rusos debían subordinarse a la burguesía liberal, realizar la revolución burguesa y esperar de forma indefinida para realizar la revolución proletaria, ideas que defendían los mencheviques. Su acercamiento con Lenin fue cada vez mayor, y sus ideas estaban más distanciadas de la dirección del SPD, ahí escribió Huelga de masas, partido y sindicatos, una obra que criticaba las posturas reformistas de la cúpula del partido y a los acomodados y conservadores dirigentes sindicales. En 1910 la dirección del partido, se opuso a la orientación marxista de Rosa y le impidió escribir en la prensa del partido.


El 14 de agosto de 1914 los diputados del SPD votaron los créditos de guerra en el Reichstag. Entregaron como carne de cañón a la clase trabajadora para la guerra imperialista. Sólo una minoría de socialdemócratas se mantuvo fiel al marxismo y al internacionalismo: Lenin y Trotsky, los marxistas irlandeses con James Connolly a la cabeza, Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y sus camaradas alemanes, y unos pocos revolucionarios más. La oposición de Rosa a la guerra y su participación en actos y mítines le llevó a pasar por la cárcel en varias ocasiones.


1918 fue el inicio de un movimiento revolucionario incendiario. La clase trabajadora en cuestión de días llevó a cabo las tareas de la revolución democrática, proclamó la república y abrió el camino para la transformación socialista de Alemania. La burguesía utilizó la dirección del SPD para sabotear la revolución desde dentro. El 15 de enero asesinan a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht los comandos de los Freikorps enviados por el socialdemócrata ministro del interior Noske, este acto selló la derrota de la revolución. Durante meses masacraron a miles de comunistas y liquidaron definitivamente los consejos. El 10 de marzo asesinaron, también, a Leo Jogiches, que en sus últimos meses de vida mantuvo la organización del KPD y puso a salvo el legado de Rosa Luxemburgo.


Rosa Luxemburgo fue una las dirigentes revolucionarias más importantes de la historia del movimiento socialista, una internacionalista militante, teórica, marxista y luchadora incansable que fue asesinada por dedicar toda su vida al combate consciente por la transformación socialista de la sociedad. Dejó un gran legado de grandes aportaciones teóricas y prácticas al marxismo y a la lucha de clases, pero que ha sido conscientemente ocultada, tergiversada y calumniada por el reformismo y el estalinismo. Es importante retomar el legado de su vida y obra, conocer sus importantes aciertos y también sus errores, es una tarea fundamental para nuevas generaciones que se propongan construir organizaciones revolucionarias a nivel mundial.


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