Mientras incrementan los casos de Covid-19 en nuestro país, llegando a 405 contagiados y cinco decesos en el momento de escribir este artículo, la bancada del PAN aprovecha para proponer un paquete económico totalmente reaccionario. Con este plan se beneficia totalmente a la minoría privilegiada de siempre que ha provocado la crisis en la que nos encontramos. Pero los empresarios no son los únicos protagonistas de la catástrofe, también lo son estos mismos partidos de la derecha especialmente el PRI y el PAN, los que hoy se lamentan amargamente y lloran lágrimas de cocodrilo frente a la crisis que se avecina, mientras lamen las botas del empresariado.

Los gobiernos de derecha con los responsables de la crisis del sistema de salud

En México como en el resto de países, el abandono del sistema de salud y las políticas privatizadoras, pasarán una factura muy alta en estos momentos de crisis. La privatización del sistema de salud se agudizó a partir del sexenio de Carlos Salinas de Gortari durante el cual se creó el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) que implicaba un paquete de reformas privatizadoras del sector. En el sexenio de Zedillo, se aprobó la primera reforma a la ley del Seguro Social con la separación del sistema de pensiones y su privatización con las llamadas AFORES, quitando con ello el principal canal de financiamiento del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Más tarde, con los gobiernos panistas, durante el mandato de Fox, se crea el Seguro Popular, un invento populista que se disfrazaba de seguro universal y gratuito, pero en realidad sólo cubría el cuadro básico y segmentaba el presupuesto otorgado a la salud, facilitando su desvió y las prácticas corruptas. El Gobierno de Calderón implementó la Nueva Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en la misma lógica que la reforma al IMSS.

Todas estas reformas durante los últimos años fueron profundizadas en el gobierno de Peña Nieto quien convirtió las cotizaciones del seguro social de salarios mínimos a UMAS, rebajándolas en los hechos. Todo esto ha llevaron al sistema de salud mexicano a la asfixia económica y al final de la lista de la OCDE en 2016, en cuanto a calidad del servicio. El sistema de salud mexicano hoy tiene una capacidad mínima de respuesta no sólo hacia las contingencias, sino al servicio cotidiano de salud.

Durante estos gobiernos se ha destinado en el mejor de los casos un 3% del PIB a la salud, en cambio han proliferados los servicios concesionados del IMSS, las Asociaciones Público-Privadas en el sector salud, los consultorios privados en farmacias y grandes hospitales, así como seguros, todos negocios privados que se hacen de ganancias a costa de nuestra salud.

Las familias trabajadoras sabemos muy bien los problemas de sector, los plazos entre una cita y otra son larguísimos, para citas de especialidades hay que esperar al menos dos meses y es muy difícil encontrar lugar para una cita en medicina familiar, los médicos y el resto del personal aún sin pandemia no se dan abasto, podemos imaginar lo que este desmantelamiento de la salud pública significará cuando que estemos en el pico más alto de los contagios y todo se lo debemos a la derecha que ahora tiene el descaro de vociferar apelando a la “Unidad por México”.

Plan de contingencia para salvar a los capitalistas

Pese al retrogrado papel que el PAN ha jugado en la bancarrota de la salud en México, este martes 24 de marzo su grupo parlamentario en el senado, sale sin empacho frente las cámaras, a plantear un paquete económico que no es más que un plan de rescate a las empresas.

Entre otros puntos y frases falsas de solidaridad con las familias mexicanas, plantearon inyectar recursos a las empresas desde las micro hasta las grandes, deducirles impuestos a sus inversiones durante la crisis, facilitar trámites para su establecimiento en el país, diferir tres meses de declaraciones fiscales, devolución del IVA y suspensión del pago de ISR, inversión de 500 mil millones de pesos en obra pública y la más grave de todas, llaman a suspender la aportaciones al IMSS y al Infonavit ¡En medio de la crisis sanitaria! estos impresentables llaman a ahorcar los recursos al Estado, un total escándalo. Eso sí, plantean “apoyar a los que generan empleos” al mismo tiempo que le cargan los seguros de desempleo que estos empresarios provocaran al Estado y con él al gasto público que pagamos la mayoría de las familias trabajadoras con nuestros impuestos, porque para nosotros no hay exención.

En palabras de la misma Xóchitl Gálvez, “ella tiene más de 100 empleados y no podrá pagar a todos”. Esta es la esencia de la política de la derecha, estos funcionarios son parte de una clase social a la que pretenden salvaguardar a costa de la mayoría de la población.

Esta es la verdadera razón por la que el golpeteo al gobierno federal es tan constantemente por parte de estos empresarios con curul. Son los mismos que se retorcieron con la cancelación del NAICM, la cancelación de la continuidad de la Constellation Brands en Mexicali, etc. pero los primeros en oponerse al tope salarial de los altos funcionarios y los que han boicoteado una por una las medidas más progresistas del gobierno de AMLO. En realidad, su problema no es con él, sino con todas aquellas medidas que les hagan perder un mínimo de sus privilegios, solo buscan el momento de regresar al poder para aplicar todas las medidas de recortes y privatizaciones pendientes.

Ante la ofensiva de la derecha, urge un programa revolucionario

Es por ello que la derecha no es que se oponga a AMLO, se opone a los millones de trabajadores que votaron por él y están empujando para que se lleve a cabo medidas que realmente beneficien al pueblo. La derecha es muy consciente de que eso se contrapone totalmente a sus intereses, aunque hablen de unidad, es claro que no viviremos igual la crisis, y ellos no son iguales a nosotros, no somos aliados. Si López Obrador quiere responder al pueblo que lo eligió es fundamental que tome medidas realmente de izquierda y rompa de una vez por todas con la derecha fuera y dentro del partido y con los empresarios.

Es urgente tomar medidas realmente radicales para contrarrestar la crisis y no ceder ni un ápice a la derecha ni al chantaje de los empresarios, AMLO no puede seguir apelando a la moral, mientras hay una abierta ofensiva contra el pueblo trabajador, necesitamos un plan revolucionario y socialista para enfrentar la crisis de sanidad y mejorar nuestras condiciones de vida, es momento de organizarnos y exigir:

  • Ningún despido injustificado, asegurar todos los empleos, pagados en su totalidad y con descanso durante la contingencia sanitaria. Los llamados y apelaciones a la consciencia de los empresarios no bastan, las empresas que despidan personal deben ser sancionadas duramente y expropiadas si intentan chantajear y así debe ser decretado.
  • Nada de subsidios a las grandes empresas, ni condonaciones, ni ninguna ventaja fiscal, al contrario, llevar a cabo de verdad lo que AMLO ha planteado en el discurso y exigir hoy más que nunca que se paguen los adeudos y los impuestos que corresponden, así como un impuesto extra del 20% por todos los años de impuestos no pagados y robos al fisco.
  • Cualquier boicot de empresas o funcionarios de la derecha sobre la atención a la pandemia debe ser castigado con dureza, ningún fuero federal para los altos funcionarios.
  • Aplicación ya del tope salarial para todos los altos funcionarios y austeridad para los senadores y diputados.

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