El jueves pasado, 25 de agosto del 2014, miles de jóvenes nos movilizamos contra lo que se anuncia como uno de los peores ataques a la calidad de la educación superior púbica en nuestro país: la reforma al Reglamento Interno del Instituto Politécnico Nacional.

Apenas unas horas antes, después de las 5 de la tarde del miércoles 24 de agosto, se confirmaban los rumores: el Consejo General Consultivo del IPN había aprobado la reforma al Reglamento Interno sin impulsar una verdadera consulta que expresara el sentir de la comunidad. La actitud de las autoridades estaba dictada no sólo por la soberbia, al considerar que no existiría ninguna respuesta considerable ante este ataque, sino particularmente por la intensión de ponerse en la tónica de los ataques del gobierno federal contra la clase trabajadora y la juventud.

La respuesta ha sido no solo inmensa, sino magnifica. Por el modo en el que lo han aprobado y que por supuesto aun era desconocido, e incluso los mecanismos de su aplicación, las autoridades confiaban absolutamente en que no habría ninguna respuesta. Lo que evidencia claramente su soberbia y desprecio por los estudiantes, al considerar a la comunidad del Poli como una masa acrítica que sería incapaz de analizar y responder ante el ataque. Pues este entraría al día siguiente de su aprobación, con la clara intensión de desanimar cualquier clase de respuesta bajo el argumento leguleyo de su ya entrada en vigor. Pero la maña burocrática de las autoridades, ha sido superada de forma tajante por la movilización de los jóvenes que no solo eran politécnicos sino que de forma dispersa incluía a universitarios e incluso a profesores y trabajadores. Las declaraciones sobre la postergación, han puesto en evidencia la debilidad de la propuesta de reforma al Reglamento Interno.

Las declaraciones de Yoloxochitl Bustamente, para MVS, son claras de la pedantería de las autoridades. “Si la comunidad dice no estar de acuerdo, posterguemos la implementación del plan de estudios hasta en un año1”. En primer lugar si le interesara la opinión de la comunidad, la hubieran consultado antes de lanzar el ataque sin clarificar siquiera lo que trataban tras bambalinas. En segundo lugar, el menosprecio por la capacidad de análisis permea la visión de las autoridad quienes creen que los jóvenes politécnicos nos bastaremos con una postergación del ataque como si tal medida solucionara el problema de fondo: la intentona por precarizar nuestras condiciones de estudio y laborales para arrebatarnos un futuro digno de ser vivido.

La lucha que ha estallado, es ejemplar por la capacidad de comprensión que tenemos los jóvenes que pese a los ataques y la creciente pauperización a la que somos sometidos por supuesto que no somos una masa a la que se puede engañar fácilmente, como algunos pretensiosos tratan de presentarnos. Incluso la apreciación de miles de jóvenes sobre las declaraciones de Yoloxóchitl sobre la postergación, como forma de desinflar la movilización, es muy clara: no nos engañaran sus artimañitas. Por ello en lugar de que la lucha de miles de jóvenes perdiera fuerza, ahora se mantiene a la alza. El ejemplo de decenas de asambleas, movilizaciones, bloqueos, paros en diversas escuelas del politécnico es claro. Incluso la creciente solidaridad y apoyo de otros centenares de jóvenes de la UNAM, la UAM, la UACM y las universidades estatales muestra que pese a la propaganda de la burguesía los jóvenes no somos tontos indiferentes ajenos a la realidad de miseria en la que pretende empujarnos.

La lucha debe continuar, haciendo un llamado claro a la unidad en la acción de otras escuelas fuera del IPN convocando a asambleas donde se discutan los pasos a dar. Además convocar a asambleas generales, como la del IPN, para organizar mejor la lucha y plantear acciones masivas unificadas que dejen claro que este no es un ataque al Politécnico, sino un ataque a la educación pública superior en nuestro país. Aunado a ello un llamado claro a los trabajadores y a los sindicatos, pues somos sus hijos quienes vamos a las universidades públicas del país, donde se les convoque abiertamente a apoyar económica y políticamente la lucha con la impresión de carteles y volantes. Así como declaraciones donde se exponga la gravedad del ataque que se ha pretendido implementar y la importancia de que los trabajadores salgan con sus hijos a defender la educación pública. Ese es el camino a seguir, ya hemos ganado el primer round pero aun no ha concluido la pelea.

¡Unidos y organizados, venceremos!

¡Yolo, Peña, entiendan la educación pública NO está en venta!

1 Proceso, IPN da marcha atrás: se revisara plan de estudios y se pospone un año su entrada en vigor , 26 de septiembre del 2014. En http://www.proceso.com.mx/?p=383096

 


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