El contexto para la juventud

Veracruz ocupa el lugar 30 de las 32 entidades del país en la generación de empleo, de 2012 a 2016 se han perdido más de 100 mil puestos de trabajo. La población del estado es de ocho millones, de los cuales 58 % de los habitantes viven en situación de pobreza, y 1 millón 370 mil lo hacen en situación de pobreza extrema. Casi 5 millones y medio de personas carecen de acceso a la seguridad social; 3 millones 199 mil habitantes no cuentan con servicios básicos en sus viviendas1. El promedio de escolaridad en la entidad es de 8.2 años, es decir, el nivel de secundaria incompleta, solo por encima de otras entidades como Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Michoacán.

La inseguridad, narcotráfico y violencia que azotan a la entidad se suman a este contexto. Casos como el de los cinco jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca en enero pasado o el de la periodista Anabel Flores, asesinada en febrero, son cotidianos. Veracruz es ubicada por la Procuraduría General de la República (PGR) con el primer lugar a nivel nacional en desapariciones forzadas: 183 casos que atiende esta dependencia federal, según se reporta. A nivel estatal, de las 950 denuncias por desapariciones que tiene registradas la Fiscalía General del Estado (FGE), 700 corresponden a jóvenes de entre 15 y 29 años2. Para 2014 ya se registraban más de 100 casos de desapariciones de mujeres en la entidad desde 2010; y ascienden ya a 18 los periodistas asesinados, el primer lugar en estos casos a nivel nacional. Veracruz se ha convertido en una entidad donde encontrar fosas con decenas o hasta cientos de cadáveres se vuelve cotidiano. Este escenario en buena medida se explica por la fusión de los grupos de narcotráfico con el gobierno estatal presidido por Javier Duarte.

La crisis del gobierno de Duarte

Con una deuda pública histórica para la entidad, de más de 50 mil mdp, Duarte se encamina al final de su mandato. En 2009, un año antes de iniciar su gubernatura, Duarte heredó una deuda de 9 mil 261 mdp; ello significa que quintuplicó los compromisos crediticios de la entidad. El gobierno estatal debe al menos 3 mil 500 mdp a distintas empresas privadas en Veracruz, según reporta la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación de esa entidad. Además adeuda a dependencias e instituciones de gobierno como la Universidad de Veracruz (UV). Todo esto ha sacado a flote el inmenso desvío de recursos de Duarte y su gabinete. Producto de la presión social, la PGR abrió una investigación para conocer el destino de por lo menos 11 mil mdp del presupuesto estatal.

Esta crisis ha provocado tensiones políticas entre Duarte y el PRI, cuyos dirigentes han dado la espalda al gobernador, al menos mediaticamente. Y es que de todo este enriquecimiento también se han beneficiado importantes figuras priístas en la entidad y fuera de ella. Lo cierto es que si las movilizaciones se radicalizan y adquieren mayor amplitud, poniendo en peligro los intereses generales del sistema, podrían hacer que Duarte pague por todos, el Congreso de la Unión ya “analiza” una propuesta de juicio político contra el gobernador. El aspirante priísta a la gubernatura, Héctor Yunes, ha tenido que desvincularse públicamente de Duarte y anunció que será investigada su administración, en caso de resultar electo. Los panistas de manera histérica e hipócrita y oportunista, exigen también que se aclaren las cuentas por parte de Duarte, situación de la que se han hecho eco los perredistas.

Pero toda esta palabrería y farsa del gobierno federal y de los partidos políticos, no hace más que evidenciar el temor que tienen a que la clase trabajadora y los jóvenes los identifiquen como cómplices de la crisis económica, política y social por la que atraviesa Veracruz. Y es que en estos seis años Duarte no ha actuado solo, sino en contubernio con todos ellos, con Peña Nieto (de quien Duarte se ha declarado gran amigo), con los empresarios y banqueros que han saqueado al país y con el narcotráfico mismo. No será del PRI o del PAN, de los dirigentes del PRD ni de la PGR o de los empresarios de quienes emane la solución de los problemas, pues todos ellos son la encarnación del problema mismo, el sistema capitalista.

La situación de la UV

Para el presupuesto de este año, la UV tuvo una reducción de 172 mdp con respecto al presupuesto de 2015, lo que ubicó sus recursos en 2 mil 293 mdp. Esto significa, que el monto reclamado por la UV equivale a casi todo un presupuesto anual para esta Universidad. En otras palabras, la UV ha funcionado estos tres meses de 2016 con recursos del año pasado. Esta reducción ha afectado gravemente la infraestructura y a los trabajadores. Según la Secretaría de Finanzas de la UV, la falta de recursos ha obligado a contraer un adeudo de más de 85 mdp con los sindicatos de trabajadores de la Universidad y 95 mdp con prestadores de servicios varios; quedándese además con 80 mdp pendientes de aportaciones a la seguridad social, y con obras de mantenimiento pendientes en los campus universitarios por más de 350 mdp.

A finales del año pasado, la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, dio a conocer un comunicado en reclamo a esta reducción presupuestal, y en febrero pasado, promovió dos demandas penales en contra del gobierno de Duarte por el pago de 2 mil 76 mdp faltantes. El gobierno de Duarte respondió cínicamente que es la UV la que tiene compromisos financieros pendientes con el gobierno estatal y federal. Esta situación ha indignado a miles de estudiantes de la UV, quienes reclaman que el 5 % del presupuesto estatal se destine a la Universidad, superior al 3 % que formalmente recibe.

Si bien la manifestación del 10 de marzo, la más importante hasta ahora, fue convocada por el Consejo Universitario, encabezado por la rectora, es fundamental reconocer que ha sido el descontento masivo el que ha obligado a la burocracia a maniobrar, tratando de colocarse al frente de un movimiento masivo que ya los ha desbordado y que ahora tratan de dirigir y reencausar para sus propios fines. Las manifestaciones del 25 de febrero en diferentes ciudades, donde participaron estudiantes, trabajadores y académicos de la Universidad dejaron claro que el descontento era masivo y que el margen de maniobra de las autoridades era muy limitado.

Extender la lucha en defensa de la educación pública y en contra de los recortes

Existen condiciones muy favorables para extender la lucha y así incrementar la presión para que se revierta el recorte al presupuesto de la UV y además sea castigada la administración de Duarte por todos sus crímenes. Los trabajadores del Sistema de Aguas de la entidad también están en movilización en contra de la privatización del vital líquido, trabajadores y académicos del Colegio de Bachilleres de Veracruz se han movilizado por mejores condiciones de empleo. A ellos se suman los profesores y pensionados de la CNTE que han estado en pie de lucha junto con el magisterio democrático en otras partes del país en contra de la reforma educativa, el impago de pensiones y ahora la propuesta de reforma a la Ley de Pensiones del Estado, que pretende eliminar la calidad del gobierno del estado como patrón solidario en el pago de las mismas. Además, los trabajadores petroleros que están padeciendo ya los recortes presupuestales a Pemex, en ciudades como Coatzacoalcos donde son 52 los despidos anunciados para este semestre, ante lo cual, la sección 30 del sindicato petrolero ha convocado a movilizaciones. Junto con ellos, están también los cientos de familias y organizaciones sociales que reclaman justicia para los desaparecidos y asesinados en la entidad.

Esta es una gran oportunidad para que los estudiantes de la UV hagan un llamado a estos sectores en lucha, por la salida de Duarte y en contra de los recortes al gasto social. Los efectos de las movilizaciones han hecho que el gobierno pague 40 mdp de su deuda con la UV, además de que hay rumores sobre la salida de Duarte a partir de que pida licencia. La lucha no será sencilla, estamos hablando de un gobierno coludido con el narcotráfico y respaldado por los empresarios y banqueros que buscan obtener más ganancias en esta entidad a costa de la explotación de la clase trabajadora y la reducción del gasto público. No bastará una marcha, sino la máxima unidad de todo el movimiento para hacerlo avanzar. La conformación de comités de trabajadores y estudiantes para la organización y difusión de las acciones será muy importante para continuar la lucha. Un llamado a la CNTE, que también lucha en defensa de la educación pública, es de vital importancia para extender el movimiento de la UV a nivel nacional. El movimiento de la UV ha tenido una simpatía tremenda por parte de los trabajadores en Veracruz, hay que concretar ese apoyo continuando con la lucha y la movilización en las calles.

¡La UV no está sola, todos a movilizarnos en defensa de la educación pública!

¡No más recortes!

¡Fuera Duarte, y castigo por todos sus crímenes!

1 Datos del Consejo Nacional para la Evaluación de la Pobreza (CONEVAL)

2 Revista Proceso.


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