Síntomas de descomposición social

Lenin decía que el capitalismo es horror sin fin, estas proféticas palabras se sienten en carne viva de millones de trabajadores y sus familias a nivel mundial. No obstante la miseria en la que hunde el capitalismo a millones de personas, la crisis orgánica del capital ha hecho que síntomas de barbarie se respiren en la sociedad. En México es escandaloso el número de asesinatos que se registran diariamente por conflictos entre las mafias de narcotráfico.

El incremento de la violencia

En países que son apéndice de las potencias imperialistas, la burguesía nacional ha sido totalmente incapaz de poder ofrecer a los trabajadores una vida mínimamente digna, a los países latinoamericanos los corroe una pobreza exacerbada, mala alimentación, desempleo y un sinfin de lastimosas situaciones, todas creadas por la rapacidad de la burguesía nacional e internacional. En cualquier barrio obrero no se ven las condiciones mínimas de vida digna, el empleo en el mejor de los casos es precario y los salarios son increíblemente bajos. El empobrecimiento en las últimas décadas ha sido tal que muchas familias obreras han pasado a formar parte del lumpenproletariado, se han desclasado, han perdido la visión de clase y en su lugar, se ha situado un desprecio e inconciencia para con todo lo que les rodea, incluso la vida de los demás. Aquí la batalla por la sobrevivencia se ha llevado a su máximo punto y sus consecuencias son claras, violencia, narcotráfico, prostitucion y robo son el pan de cada día. Es una contradicción muy dolorosa la que se repite día con día en estos países, mientras que diariamente salen millones de dólares al extranjero producto de la apropiación del trabajo no pagado a los obreros, miles de jóvenes hijos de trabajadores pasan a formar parte de cuadrillas delictivas, muy bien organizadas, exponiendo su vida y la de sus familias, asesinando a quien se le ponga enfrente o por encargo. Estos grupos al final de cuenta se convertirán en un baluarte de la reacción en el momento en que los trabajadores salgan a las calles a luchar por transformar sus condiciones de vida. El narcotráfico es parte del mismo Estado capitalista, los vínculos que existen entre los magnates de la droga y los gobiernos en Colombia, México y muchos más países son evidentes. Estos ejemplos son muestra grafica que para terminar con el narcotráfico y la delincuencia organizada es necesario terminar con el Estado que mantiene a salvo las relaciones de propiedad y la dinámica de súper explotación. En este sentido la batalla hipócrita lanzada por estos gobiernos contra el narcotráfico sólo es en muchas ocasiones un distractor para que los millones de explotados pierdan de vista los ataques que lanza la burguesía y también para que se reproduzca un sentimiento generalizado de miedo, el no poder salir a la calle o luchar por mejorar tus condiciones de vida porque en cualquier momento pueden matarte.

Los 18 meses del gobierno de Calderón

El presidente espurio arrancó su mandato rodeado de sus hombres leales, de un lado el secretario de las fuerzas armadas y del otro el secretario de marina, inmediatamente después dijo que daría una batalla incansable contra el narcotráfico y esa fue la excusa perfecta para sacar al ejército a las calles y militarizar varias ciudades del país aumentando con esto los abusos de los militares a los trabajadores y la juventud, incluso causando muertes por “equivocaciones” a manos de los militares. La participación militar fue en su momento una muestra de fuerza del gobierno, no al narcotráfico, sino al movimiento obrero que impulsaba con fuerza la lucha contra el gobierno espurio y contra los ataques que este lanzaba. A 18 meses de que Calderón tomó el poder las cifras hablan por sí solas: “En 18 meses de gestión de Felipe Calderón Hinojosa se han cometido 4 mil 44 ejecuciones: 2 mil 794 de enero a diciembre de 2007, y mil 250 del primero de enero al 20 de mayo de este año.” (La Jornada, 22/05/08) Estos asesinatos, en las últimas dos semanas, se han intensificado al llegar a prácticamente 15 muertos cada 24 horas. Sin duda alguna estos son síntomas de barbarismo resultado del callejón sin salida del capitalismo. Las perspectivas de las mismas autoridades policiales es que esta situación se incremente, es decir que en los próximos días podemos ver rodar cabezas en cualquier esquina sin que ni la policía, ni el ejército, ni ningún otro cuerpo policial pueda detener esta andanada de crímenes.

Conflicto entre bandas del Estado

Engels decía que el Estado se podía reducir a un grupo de hombres armados. Los diferentes cárteles de la droga que luchan entre sí disputándose los mercados de distribución de la droga han trabajado duramente para afinar sus aparatos militares, en muchos de los casos, los que están al frente de estos aparatos paramilitares son ex policías, ex oficiales del ejercito, ex miembros de cuerpos especiales, los cuales han desertado porque se sienten mucho más motivados de luchar del lado de las mafias por sus jugosos dividendos económicos. Pero ahí no acaba la cosa, incluso muchos de los que ahora “prestan sus servicios” en activo a alguna corporación policial son parte de la mafia, los cuales, incluso, han defendido pistola en mano, la entrada del ejercito a sus territorios. La corrupción que se vive en general en cualquier Estado capitalista palidece cuando se conocen los grados de corrupción de los mandos militares o policiales de, principalmente, las ciudades fronterizas del país. Son cantidades ingentes de millones de dólares las que están en juego si es que el cuerpo de policías no se pone de acuerdo con el cártel en cuestión. Así lo que vemos en muchas ocasiones son luchas de parte del Estado (desertores, policías o militares en activo, etc.,) contra el ejercito o las policías “leales” al gobierno. Esto no quiere decir que no ha existido un reclutamiento fuera de las corporaciones represivas del Estado, hay informes que hablan de escuelas de adiestramiento militar por parte de los brazos armados de los cárteles. Estos aparatos son verdaderas milicias con mandos centralizados, en muchos de los casos con mejores armas que el mismo ejército y dispuestos a morirse por los recursos económicos que están en juego. Si bien es cierto que muchos de los conflictos que han arrojado los más de 4 mil muertos se han desarrollado entre los mismos cárteles, está claro que el Estado no ha podido y no a querido poner fin a este conflicto sangriento que a los que más afecta son a los pobladores pobres de la zona, desde niños (como los de preescolar que rescató el ejército de un kinder en Tijuana en medio de una balacera), jóvenes, amas de casa, trabajadores o campesinos.

¿En realidad el Estado combate al narcotráfico?

Éste es otro aspecto importante a clarificar, según se dice entran al país para el tráfico de drogas alrededor de 10 mil millones de dólares anuales ¿alguien en su sano juicio puede creer que esa entrada masiva de capitales es indetectable para el gobierno? Por supuesto que no. En los últimos meses incluso se han modificado leyes que pretenden suspender las garantías individuales cuando al gobierno o a la autoridad le venga en gana. Se está tratando de equiparar la delincuencia con la protesta social, en realidad lo que se pretende es reprimir al pueblo, si de verdad buscaran cortar de tajo al narco, nada más fácil que eliminar el secreto bancario y hacer públicos los libros de cuentas de todas las empresas, ahí nos daríamos cuenta que como señala Mario Puzo “detrás de cada gran fortuna hay un crimen”. En realidad el Estado en el combate al narco funge el papel de un elemento de contrapeso, cuando una banda ha rebasado ciertos limites en cuanto a poder, se le trata de limitar, ya sea permitiendo que los otros grupos la golpeen o deteniendo a un par de cabecillas. En realidad es un juego hipócrita que sólo terminará cuando el sistema capitalista sea eliminado, mientras eso sucede podemos ver que los grandes narcotraficantes que no rebasan ciertos límites pueden cantar ufanamente “los pinos me dan la sombra, mi rancho pacas de a kilo”.

¿Cuál es la alternativa contra la violencia?

Como lo hemos explicado un poco más arriba, esta ola de violencia está íntimamente ligada con el Estado de explotación, se puede decir que son las dos caras de una misma moneda, la política que la burguesía y los gobernantes desarrollan, impulsa que jóvenes estén dispuestos a poner en peligro su vida, la falta de empleo bien pagado, falta de educación, en general de alternativas para un futuro mejor es el caldo de cultivo donde se desarrollan la carne de explotación de los cárteles. No podemos resignarnos a que estos sean hechos consumados y simplemente esperar con los brazos cruzados a ver si algún día el ejército o el gobierno explotador pueda luchar de forma decidida contra las mafias de la droga. Es como si nos pudiésemos esperar de este gobierno que nos mejore los niveles de vida o nos dé verdaderos empleos. La burguesía puso a fecal en el poder porque quería resultados, estos pasan por machacar aún más la precaria vida de los trabajadores y eso es precisamente lo que hace el espurio. Es poco probable que sus campañas contra los cárteles de la droga sean serios pues los dirigentes de estas mafias son grandes millonarios que en más de una ocasión han apoyado a candidatos del PRI y del PAN en sus campañas electorales, son parte de la misma clase que ahora está en el poder, los grandes narcotraficantes también son burgueses y por ende, su política es una política explotadora y llena de riesgos para los más necesitados que se enrolan en sus filas. Al final de cuentas, sólo capitalizan las condiciones que sus colegas crean. Por supuesto, ante el peligro real de la violencia debemos crear grupos de autodefensa, en cada pueblo o barrio afectado por la acción criminal, al mismo tiempo tenemos que actuar de manera organizada en contra de los centros de distribución de droga formando comités locales contra la droga. La dispersión es el mejor espacio para el desarrollo del de las bandas delictivas pero cuando éstas encuentran una oposición de masas, huyen despavoridas. Algunos dirán: “eso generaría más violencia”, nosotros decimos la peor violencia es la que se soporta inerme. Nosotros no creamos la violencia pero debemos organizarnos para enfrentarla. Nuestra lucha pues, no se tiene que reducir por echar del gobierno al espurio, sino a la burguesía que es la que en realidad controla los designios de millones de hombres y mujeres en nuestro país y en el planeta, es decir, nuestra lucha tiene que ser por cortar de tajo las bases de este sistema explotador (la propiedad privada de los medios de producción) y con esto dar paso a una economía nacionalizada bajo control directo de los trabajadores organizados en una gran asamblea de representantes, los cuales dirigirán, a partir de las necesidades más apremiantes de las masas, un estado de los trabajadores. ¡Sólo el socialismo nos librara de este cáncer que recorre nuestra sociedad! ¡Únete a Militante y lucha con nosotros por estas ideas!

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