Conforme avanza el año, el proceso electoral se acerca. Ante ello, todos los grupos interesados en participar comienzan a moverse. Las condiciones particulares del país y del PRD mismo hacen que dicho proceso asuma una importancia primordial para el futuro del partido.

El plano nacional estará marcado por una de las crisis más profundas desde los errores de diciembre de 1994 con el correspondiente descenso en todos los aspectos que atañen al bienestar de los trabajadores. No cabe duda que en estas circunstancias habrá una reacción por parte de las masas para tratar de castigar al partido en el gobierno (el PAN), cuyos funcionarios han tratado de esconder lo inocultable mientras que al mismo tiempo lanzan un ataque tras otro.

Esta es una situación ideal para que una propuesta política de carácter revolucionario adquiera fuerza de masas. Si la dirección del PRD asumiera una oposición de izquierda consecuente no habría duda de que estarían dadas todas las condiciones para un triunfo avasallador.

Lamentablemente la situación a lo interno del partido es, siendo amables,  caótica. Durante todo el año pasado se vivió un proceso altamente desgastante durante el cual la posición del ala de Jesús Ortega no dudó en emplear los peores trucos para mantener el control del aparato.

Ortega siempre se ha basado en el pragmatismo y oportunismo de distintos grupos locales para construir su corriente, la cual basa su actividad en emplear todos los medios para insertarse en el sistema político establecido y vivir de él.

Durante el 2006 Ortega y su gente afianzaron sus posiciones, especialmente en la medida en que los seguidores de López Obrador se centraron en construir la Convención Nacional Democrática y el Frente Amplio Progresista.

Cuando los seguidores de López Obrador intentaron  refrendar su posición de mayoría dentro del PRD por medio de la elección de presidente de Alejandro Encinas, se dieron cuenta que los chuchos no sólo no querían ceder espacios sino que estaban dispuestos a lo que fuera con tal de mantener el control del partido, especialmente de frente al proceso electoral de 2009.

No cabe duda que hubo una decepción muy grande en las bases del partido. Algunos militantes dejaron el PRD, aunque está muy lejos de ser una desbandada, sí demuestra el grado de confusión que la política de los dirigentes de los distintos grupos del PRD ha generado.

Pese a que Alejandro Encinas se negó a participar en el Comité Ejecutivo como Secretario General, los grupos que conformaron la Izquierda Unida sí se integraron e incluso reclamaron más posiciones dentro del Comité Ejecutivo. Todo esto se hizo sin una clara explicación a la militancia de las razones de esta política contradictoria.

El siguiente paso de el ala Izquierda Unida dentro de la cual participan los seguidores de Andrés Manuel López Obrador fue el de declarar que ya se han inscrito más de 2 millones y medio de personas al gobierno legítimo. De manera paralela a este anuncio, se oficializó la presentación de la alianza electoral Convergencia-Partido del Trabajo excluyendo al PRD.

El mensaje era claro, la posibilidad de que el movimiento en torno a AMLO se presentase con otras siglas que no fueran las del PRD estaba abierta.

El ala de Jesús Ortega, que es maniobrera y oportunista, pero no tonta, tomó nota  de esta amenaza, si en el 2009 se permitía una escisión seria de la izquierda, el PRD viviría un desplome electoral que no aseguraría las posiciones suficientes a aquellos grupos que están con Nueva Izquierda porque les garantiza un modus vivendi.

Por su parte, el ala de Izquierda Unida tampoco tenía intenciones serias de romper con el PRD, aún con el apoyo de los dos millones y medio de personas que participan dentro de la CND y el gobierno legítimo, no podía presentarse por sí misma en el siguiente proceso electoral y tanto los partidos Convergencia y del Trabajo tienen más interés en consolidar su posición propia que en servir de estructura para un nuevo partido, en donde seguramente ocuparían un lugar secundario frente a la avalancha de militantes  de Izquierda Unida.

Así que conforme avanzan los días tanto Nueva Izquierda  como Izquierda Unida entran en la repartición de candidaturas sin reconciliarse pero sin romper. Se trata de un matrimonio donde los integrantes se odian, pero pierden más separándose que rompiendo, por el momento así es, pero dicho equilibrio inestable amenaza con romperse ante la menor coyuntura.

Al final, los dimes y diretes de ambas partes no fueron más que parte de una negociación, en donde lo menos importante era la propuesta política de izquierda de frente al proceso electoral.

No obstante la militancia del PRD y los trabajadores que votan se verán enfrentados a una serie de listas, en donde muchos de los candidatos son reconocidos enemigos del movimiento en torno a la CND.

En un ambiente como éste, no sería raro un elevado nivel de abstencionismo que puede significar un relativo descenso de la presencia del PRD en las cámaras. Especialmente en esta elección intermedia.

Con todo, la situación no está predeterminada de antemano, es muy importante destacar que el enemigo principal dentro del PRD es el grupo de Nueva Izquierda, el cual lucha no por transformar sino por convivir con el actual régimen y por lo tanto, está dispuesto a negociar lo que sea con tal de obtener un reconocimiento por parte de la burguesía.
Para combatir a la derecha del partido reiteramos que las maniobras y las transacciones no son útiles, ya que sólo confunden y desconciertan a la militancia que está dispuesta a dar incluso la vida por transformar este país.

Lo que se necesita es una izquierda consecuente, combativa y revolucionaria, es decir socialista. Hacemos un serio llamado a todos los grupos e individuos dentro del PRD, que luchan por rescatar al partido de la nefasta influencia de la derecha, a discutir y constituir una auténtica corriente socialista que enfrente seriamente la tarea de rescata al PRD para la lucha por el socialismo.

Escríbenos y organízate con nosotros: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Por un PRD democrático combativo y socialista.

Enero de 2009.


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