La victoria de AMLO en gran medida ha significado que el conjunto de las y los trabajadores tengamos confianza en nuestra fuerza organizada como motor para transformar la realidad. Ésta idea se ha extendido a diversos ámbitos, el más destacado es la lucha por mejores condiciones laborales. A seis meses del nuevo gobierno, el raquítico crecimiento económico no está llegando a los trabajadores, nuestro salario sigue sin alcanzar, sin embargo, los empresarios y capitalistas siguen ganando y acumulando suculentos beneficios a costa de nuestra esclavitud y explotación.

Es por ello que ante los discursos de cambio, la realidad se ha impuesto, las patronales y los capitalistas han impuesto leyes laborales y contratos eliminando todo renglón de carácter avanzado a nuestros derechos; aplicando más recortes y ataques a nuestras condiciones de vida, miles de despidos se están produciendo y los empleos creados están siendo cada vez más precarios.

La distribución más justa de la riqueza en determinados períodos históricos se logró sólo gracias a la lucha de la clase obrera. En esa lucha, los sindicatos jugaron un papel fundamental en unir a los trabajadores, para así colocarse en posición de arrancar colectivamente mejoras a los patronos y a los gobiernos. Este factor, el de los sindicatos de combate y clasistas, es una de las carencias en la actual situación. Las direcciones de la CTM, CROC, CROM, CT no sólo no están haciendo frente a la ofensiva de la patronal, sino que en muchas empresas colaboran activamente con la patronal para recortar derechos y/o empleos. El grueso de los trabajadores afiliados a estas centrales no sabe sus derechos y muchos menos en que beneficia el sindicato o en que se destina el porcentaje descontado cada quincena de cuota sindical, descuento que llega como el caso de Matamoros a ser del 4% por trabajador. 

La política de pactos también está siendo seguida por el sindicalismo independiente causando que muchos de los contratos colectivos más beneficiosos para los trabajadores ahora mismo estén en un riesgo latente o de plano mutilados. Es por ello que las luchas de la clase trabajadora han mantenido dos características este último periodo, la conformación de sindicatos democráticos e independientes a las centrales corruptas y pro patronales y por otro lado el tema del salario y la defensa de los contratos colectivos.

Primero de mayo en Matamoros marca el camino

El pasado primero de mayo presenciamos una fotografía nítida de lo que ahora mismo se está gestando y desarrollando en el movimiento obrero mexicano. La lucha obrera histórica de Matamoros no cae de un cielo claro, sino como consecuencia de todo lo anterior. Está marcando la senda y sin duda, cimbrando a las organizaciones de trabajadores, así como en el conjunto de la clase trabajadora.

Después de más de 10 años sin hacer un desfile por el día del trabajo en Matamoros, los obreros y obreras junto con sus familias lo retomaron como un día de lucha y de protesta demostrando que esta insurrección está lejos de terminar, que está escalando en organización, conclusiones y tareas. Con una asistencia de más de 10 mil personas se tomaron las calles uniéndose conscientemente como clase obrera. La conciencia de clase se adquiere a través de la experiencia, no sólo del obrero en su empresa, sino también asimilando la experiencia y lucha de los obreros de otras empresas, de su país e incluso a nivel internacional. Lo que hemos presenciado en Matamoros no es más que eso, la clase habida de ideas y reconociéndose como una clase para sí misma.

Crisis en la CTM

Matamoros también desnudo la crisis sindical que viven las grandes centrales. Han sido rebasadas en todos los aspectos, no sólo fueron obligados a legalizar las huelgas sino a retroceder políticamente y físicamente, sus golpeadores y aparato de control quedaron completamente arrinconados sin posibilidad de actuar y cuando lo intentaban el movimiento respondía con firmeza y contundencia. Por otro lado, la salida de Tereso Medina dirigente del sector de la Industria Metal Mecánica Sidero-Metalurgico, Automotriz y Proveedoras de Autopartes en General, con la intención de formar otra central sindical deja ver no sólo un conflicto de intereses políticos, sino que algunos han pensado en abandonar el barco antes de un mayor hundimiento.

La burocracia pro-patronal nunca esperaba una respuesta por parte de los obreros como la obtenida en Matamoros. Por años los dirigentes sindicales pactaron limosnas del empresariado a los trabajadores, han sido amplificadores ideológicos de las empresas para convencernos de ser incompetentes e incapaces de organizarnos, fomentar el miedo a los patrones, decir que ellos ya hacían lo suficiente con darnos empleo y traer inversión a nuestras comunidades, como si fuera un favor humanitario. Estos dirigentes por años se han hecho ricos con nuestras cuotas sindicales mientras nosotros nos desmayamos en los centros de trabajo por enfermedades causadas por explotación o por falta de alimento, sed o cansancio extremo. 

Ahora vistiéndose falsamente de un ropaje en defensa de nuestros intereses, dispuestos a combatir el charrimo y la corrupción pretenden engañarnos. Ante este escenario estos parásitos pensaron que nunca nos revelaríamos contra este estado de cosas. Lo que tampoco saben es que tenemos conciencia y esta se transforma, muy a pesar de sus intentos de matarnos de tedio, rutina y enajenación en los centros de trabajo, ésta se desarrolla, avanza, y nos lanzamos a la lucha.

Pioneros en estas batallas contra estas centrales son los compañeros de Honda, en El Salto, Jalisco, que por años y a pesar de la represión conformaron el Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (STUHM), otros han sido las y los compañeros jornaleros del Valle de San Quintín conformando el SINDJA, lucha iniciada en 2015. Ahora mismo los compañeros del movimiento 20/32 están iniciando ese mismo proceso, salir de están centrales en el contexto actual para conformar nuevas organizaciones que retomen el origen de los sindicatos y avanzar en la lucha es un acierto, incentivemos la ruptura con el charrismo pero a la vez luchemos por unificar todos estos esfuerzos, tenemos que crear sindicatos nacionales, de industria o por sector que converjamos en movilizaciones unitarias. 

Las nuevas centrales sindicales

Pero no sólo Matamoros está pariendo una nueva era, hay poco más de 100 conflictos laborares iniciados por demandas económicas y por conformar uniones, centrales o sindicatos independientes. Esto lo han olfateado las burocracias allegadas a la 4ta transformación, y con el objetivo de controlar este movimiento en ascenso y hacerse de un aparato que en el futuro le permita mantener el poder han comenzado a mover sus piezas en el terreno sindical.  La conformación del nuevo Sindicato Nacional Democrático de los Trabajadores del Seguro Social al frente de Armando Rosas Torres, la ofensiva legal contra Romero Deschamps y la conformación de Petromex supuestamente con 40 mil afiliados y la más destacable la conformación de la Confederación Internacional de Trabajadores CIT bajo la dirección de Napoleón Gómez Urrutia supuestamente con 10 federaciones y 150 sindicatos recibiendo el apoyo no sólo del gobierno y la presidenta de MORENA Yeidckol Polevnsky sino también de Martin Esparza dirigente de la Nueva Central así como del SME y de Rodolfo González Guzmán de la CROM demuestran su interés por agrupar a los trabajadores bajo sus propios intereses.   

La política de AMLO ante los trabajadores ha sido esta, al mismo tiempo que guardar distancia con toda lucha obrera simbólica. La dirección y diversos personajes políticos de su partido han pasado a la ofensiva, pero no en defensa de los trabajadores sino del lado de las patronales y el empresariado haciendo declaraciones rechazando abiertamente la lucha, el caso de Yeidckol Polevnsky desprestigiando a los obreros en Matamoros y su dirigente la compañera abogada Susana Prieto y defendiendo a Napoleón como hombre honesto e intachable es de un nivel de ruindad y traición a los trabajadores que no debemos de permitir. Una parte de la dirección de MORENA ha sido clara: apoyamos las causas justas del pueblo, pero si tocan nuestros privilegios económicos, empresariales y políticos pasaremos a la ofensiva.   

En el periodo actual la lucha por mejores condiciones de trabajo y por la conformación de nuestras organizaciones políticas choca directamente a los intereses de los grandes empresarios y capitalistas. La huelga y lucha atentan contra lo más preciado de este sistema: la propiedad privada y los obscenos benéficos de los grandes ricos. La lucha actual no se da en un marco de prosperidad económica donde los capitalistas pueden ceder una parte de sus ganancias, vivimos una época de crisis económica mundial donde la lógica es ir cercenando más y más nuestros salarios, contratos y vidas.  

Por un sindicalismo democrático, clasista, combativo y de izquierda

Para que el movimiento progrese y siga dando pasos al frente necesitamos rescatar o/y conformar sindicatos combativos, de clase y democráticos. Las patronales en Matamros han cedido ante la gran fuerza demostrada, pero no están vencidos y en cuanto vean la oportunidad querrán dar una lección a los trabajadores. Nosotros tenemos que avanzar, ser más, más organizados, identificar el enemigo real y dotar a nuestros sindicatos de un programa revolucionario y clasista. Rechazamos toda injerencia en nuestras organizaciones de personajes como Napoleón, Aceves del Olmo, Yeidckol Polevnsky, etcétera; ellos no nos representan y defienden los intereses de su clase, la empresarial.  

Detrás de la fachada imponente e intimidante del empresariado reina el pánico de que esto se extienda como pólvora en todo el país, porque de hecho así está siendo. Hagamos valer nuestra fuerza numérica y con esta gran victoria a nuestras espaldas atraigamos a capas de trabajadores que aún no participan, atraigamos a otros sectores y hagamos más amplia esta batalla. Aprovechemos la crisis del viejo Régimen y sus tradicionales organismos de control acentuada por la derrota del pasado 1 de julio para borrarlos definitivamente de la historia, continuemos liquidando esta mafia y retomemos nuestras organizaciones bajo nuestro control democrático. No estamos asistiendo al fracaso de la lucha, todo lo contrario, sino al fracaso del reformismo, la negociación, la capitulación y la falta de confianza en la clase obrera por parte de los dirigentes sindicales.

Recuperemos las señas de identidad que hicieron los sindicatos una herramienta poderosa en la lucha de la clase obrera contra los patrones y con la que conquistamos derechos laborales, sociales y políticos que hoy están amenazados o simplemente han sido arrebatados.

Entendemos que el origen de los graves problemas que padece la clase obrera es el propio sistema capitalista. Por tanto, los trabajadores no debemos limitarnos a luchar contra sus efectos, debemos luchar también contra la causa. Necesitamos un sindicalismo anticapitalista y que enmarque su acción en el combate contra este sistema opresor y esclavizante, que luche por una sociedad distinta. De lo contrario, un modelo sindical que se limita a actuar como regulador del conflicto entre obreros y patrones, conduce a la desmovilización, a la pérdida de derechos y a actuaciones tan indignas como las que vemos hoy en día en el SNTE, Petroleros o IMSS.

Estamos asistiendo al largo y difícil camino del amanecer de la revolución obrera, esto apenas comienza.

    


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