El pasado 23 de febrero en el marco del 84 Aniversario de la CTM, López Obrador tomó la palabra para cerrar con broche de oro dicho acto de lo más protocolario y falso en la defensa de los derechos de la clase trabajadora. Muchos dirán que es el Presidente y no se puede negar a asistir, otros que es parte de su táctica de alianzas para beneficios de los más necesitados. Pero miles de trabajadores miramos su asistencia y escuchamos estupefactos su discurso alabando a la asesina burocracia sindical y honrando a los empresarios. Tenemos que decirle señor presidente que nosotros tenemos otros datos y concepción de esta gente.

Los empresarios no son humanistas, son capitalistas 

“Los empresarios del México de hoy no son explotadores o esclavistas como en el Porfiriato, ahora la mayoría actúan con dimensión social, con justicia y humanismo”. Así se refirió AMLO a los empresarios, pero el punto de vista de obreras y obreros es muy distinto. Por años estos “hombres respetables y trabajadores” se han llenado los bolsillos a costa de la vida de millones de obreras y obreros. Es falso que estos señores nos hayan traído desarrollo y trabajo digno, en donde han instalado cada cordón industrial, en cambio, no sólo han destruido nuestro medio ambiente, han destruido nuestro tejido social, trayendo junto con ellos todas las lacras del sistema capitalista como la violencia, la drogadicción, el narcotráfico, feminicidios, prostitución; su industrialización desmedida y rapaz no ha traído a nuestros barrios luz eléctrica, alcantarillado, calles pavimentadas, escuelas, hospitales o museos, sólo basta con darse una vuelta a las zonas industriales de la frontera norte para darse cuenta de esa realidad, los pocos servicios que hay son para subsistir mínimamente y poder presentarnos al otro día a la línea de producción.

Estos señores no han quitado el hambre a nadie, todo lo contrario, los salarios dicen ser altos, pero no dicen que el costo de la vida también; la precariedad laboral es el pan de todos los días, las horas extras es la cotidianeidad, los accidentes y lesiones de trabajo son la norma y la colusión entre empresarios y dirigentes sindicales es tal que cada revisión contractual es para beneficio de la patronal, la alta burocracia sindical esta ya tan fusionada con la cámara empresarial que pertenecen ya a la misma clases social y por ende actúan coordinados para defender sus intereses de clase y no los de los trabajadores.

Un sector de trabajadores sigue confiando en la honestidad y capacidad negociadora y deliberante de AMLO para equilibrar las diferencias irreconciliables entre las dos clases sociales, pero otro sector, en concreto el sector obrero industrial, está siendo muy consiente que los intereses de los empresarios son totalmente antagónicos con los de las y los obreros que todos los días no hacen más que vender su vida entera al patrón nacional e internacional. Son los que en estos momentos están forjando un nuevo movimiento obrero sindical para afrontar a la patronal y sí, señor presidente, también a la CTM.

La CTM, una central patronal   

“La CTM tiene origen, rumbo y destino” pregonó el presidente, pero estos 84 años no han sido de defensa de los oprimidos sino de pactos con los patrones y custodiar que los opresores sigan amasando sus riquezas y que a ellos les toque lo correspondiente, han sido años de robo, represión, firmar contratos basura que garanticen la explotación, han sido la cuarta pata que sostiene este sistema, estos “honorables luchadores sindicales históricos “no son más quienes a través de la colaboración de clases y represión por medio de boletinajes, despidos, asesinatos, rompiendo huelgas, golpeando trabajadores e infundiendo miedo han sometido a la clase obrera manteniéndola en la pasividad, obligándola a aceptar cada migaja de la patronal como un favor y avanzar en la pérdida de derechos democráticos como: respeto a la jornada laboral de 8 horas, sindicalización por elección, pensión, seguridad social, contrato colectivo y no individual, permisos por maternidad o enfermedad, etcétera.   

¡Viva la CTM! Vitoreo para rematar el presidente, ¿la misma CTM que millones de trabajadores repudian y en este momento abandonan para conformar un verdadero sindicato democrático? Para nosotros gritar eso señor presidente significa avalar todos los crímenes y robos de Aceves del Olmo y compañía, reforzando el mensaje que los trabajadores y empresarios podemos vivir en Santa Alianza, que uno sin el otro no podemos existir, que todos somos hermanos y que “exijamos” nuestros derechos sin molestar a los empresarios o espantar las inversiones. Sin embargo, a la hora de exigir un salario mínimo y digno el empresario no sólo olvida nuestra “hermandad” sino que defiende con todo su arsenal su propiedad privada y sus beneficios. La historia de nuestras luchas nos demuestra que los patrones no son nada sin nosotros, de nosotros extraen su riqueza incalculable, pero nosotros sí podemos prescindir de ellos, no necesitamos a los patrones para poner bajo control obrero nuestros centros de trabajo y realizar una producción planifica en base a la necesidad del pueblo y no de competencia desmedida capitalista. Por eso y más, nosotros gritaríamos: ¡Viva la clase obrera! ¡Abajo el charrismo sindical!  

Patrones y charros, una alianza criminal  

Por parte del sector empresarial, el presidente del CCE, Carlos Salazar Lomelí, consideró como “un privilegio” hablar ante la CTM y aceptar la invitación de su amigo, Aceves del Olmo, quien ha estado dispuesto a trabajar en un ambiente pacífico para mejorar las condiciones de todos los trabajadores de México.

Claro, la CTM ha sido pieza angular para que los empresarios exploten la mano de obra mexicana como una gran mina de oro, ya que a nosotros se nos paga tres veces menos por el mismo trabajo que aun trabajador en Estados Unidos, por supuesto que esto no es culpa de nuestros compañeros de clase del otro lado del Río Bravo sino habla de cómo los capitalistas trasladan sus empresas a otros sitios para pagar menos y no perder competitividad y mercado a costa de nuestras vidas.

Por eso nos parece indignante que se glorifiquen diciendo que gracias a las colaboraciones entre el sector obrero y empresarial se logró el aumento del salario mínimo. Este aumento salarial fue una exigencia de los monopolios canadienses y norteamericanos, no fue porque de verdad les interesa alzar el salario, con eso no mejora nuestro poder adquisitivo de la canasta básica y, por otro lado, este aumento responde también a una necesidad que tiene el gobierno de AMLO de cumplir con una serie de promesas a la clase obrera, esto no ha sido regalado, esto lo hemos conquistado con la lucha y la huelga, el Movimiento Obrero Matamorense 20/32 fue un ejemplo y está siendo un faro para miles, este aumento es una forma de apaciguar este despertar y decir que es fruto de las negociaciones y acuerdos en las salas acolchonadas.   

El acercamiento de AMLO a la CTM también responde a la necesidad que tiene MORENA de hacerse de una estructura de apoyo para sus futuras campañas, pero la manera de ganarse a la clase obrera es haciendo todo lo contrario, rompiendo con el charrismo sindical asesino, llamando a que la clase obrera tome sus sindicatos y los democratice y llamar a la movilización para respaldar cada iniciativa que éste quiera lanzar en beneficio de la clase obrera.      

“Con los trabajadores todo, sin los trabajadores nada”

Esta frase para nosotros los trabajadores es muy clara y significa algo muy concreto, basarse en el pueblo y no en los empresarios para trasformar radicalmente nuestra realidad. La democracia sindical, la reforma agraria, el salario digno y toda una serie de demandas democráticas son imposibles en la etapa actual de crisis del sistema capitalista, si AMLO quiere implementar de verdad estas medidas tiene que romper con los que llamo sus amigos y colaboradores el pasado 24 de febrero, no hay otro camino.

Por supuesto que los trabajadores entusiasmados aplaudían las propuestas sobre el Infonavit y las pensiones, porque son demandas muy sentidas. El acceso a una vivienda digna sin que estemos pagando por más de 30 años una casa en la periferia, muy pequeña donde el hacinamiento es la norma, por supuesto que lo deseamos; que queremos una vejez digna también, pero no queremos discursos queremos hechos concretos. La expropiación de la burguesía, de los bancos, las empresas y latifundios se torna más que necesaria para conseguir estas demandas transicionales y para el avance de la sociedad y no la barbarie que estamos viviendo, he ahí el kit de la cuestión. AMLO es un político convencido de la idea de un Estado bien aceitado y el poder gobernar en equilibrio para todos, pero la historia de la sociedad no es así, los intereses de una clase terminaran imponiéndose sobre otra y AMLO tiene que elegir su bando si es que en verdad es un político honesto, de lo contrario, la clase obrera mexicana junto con los jornaleros, las mujeres oprimidas y la juventud le enseñaran su lugar en la historia.   

¡Por un sindicalismo de clase y revolucionario!


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