¡Al oligopolio energético solo lo parará la movilización en las calles!

El debate que está abierto hoy en día por la Reforma Energética ha alcanzado magnitudes internacionales. Esto no es casualidad, el fondo de lo que se debate no son las energías limpias, el costo de producción o venta, sino que deja entrever la pugna por el control de un sector estratégico en un momento de prolongada crisis capitalista y sobreproducción en el sector eléctrico.

Estamos ante un escenario de ofensiva de la burguesía en el que se ve obligada a defender con uñas y dientes su propiedad y sus negocios. La generación eléctrica privada en México ha sido defendida por las multinacionales con una campaña de mentiras y aullidos ensordecedores en el que las energías limpias y el planeta es lo que menos les importa.

Una batalla importante  

Los empresarios de la energía nos reclaman que hay que cumplir con las leyes y los contratos ya establecidos ¡Que cinismo! ¿Cuándo ellos han cumplido con la ley? ¿Cuándo ellos han hecho valer el aumento salarial del 20%? ¿Cuándo han dejado valer la democracia sindical sin su injerencia vía los charros sindicales? Este discurso es un gran chantaje sólo a favor de sus beneficios millonarios.

Atado de pies y manos a sus compromisos con la burguesía, el gobierno mexicano está maniobrando desesperadamente para amortiguar el impacto social sin lesionar de forma significativa los intereses del oligopolio energético. Pero, inevitablemente la reforma lleva un coste financiero que estos empresarios no están dispuestos a asumir.

La reforma eléctrica que ha presentado AMLO solamente intenta aminorar la presión que ejercen las multinacionales de la energía sobre la economía mexicana. Él mismo ha dicho que sólo busca quitar las “aristas más filosas” de la Reforma de Peña Nieto sin derogarla y proteger al sector nacionalizado de “la voracidad de algunas empresas”.

Avalar la Reforma Energética tal como se ha presentado es seguir regalando miles de millones a las empresas mientras la pobreza y la pobreza extrema se siguen extendiendo por el país. Aceptar esta lógica lleva a la complicidad con las multinacionales de la electricidad, que se lucran con la miseria de la clase trabajadora y condena a muchas familias a la pobreza energética.

Se tendrá que pelear cada palmo de terreno perdido de décadas de políticas privatizadoras. Como ya se vio, la burguesía va a utilizar toda la variedad de herramientas que tenga a su paso, el chantaje internacional, la prensa nacional e internacional y las declaraciones de los organismos patronales, sus centros de investigación, el boicot, amparos promovidos, etcétera.

No podemos pedirles empatía con las necesidades de la gente a los tiburones de la energía porque no la tendrán jamás, eso no es posible dentro de la sociedad capitalista, donde la burguesía ve la energía como uno de los negocios más jugosos, harán todo lo posible por seguir acumulando esas riquezas, aunque en el camino devasten al planeta entero, total, ellos ya viven con todo lo que requieren, al grado de pagarse viajes recreativos al espacio exterior.

Estos magnates de la energía tienen proyectado incrementar sus benéficos en más de 30% para 2025 y apoderarse de más recursos públicos, por ejemplo, en Europa recibirán 140,000 millones del Plan Europeo de Recuperación y en el caso de México cada año reciben 900 millones de pesos. Esa es la única “empatía” que conocen los capitalistas: la empatía por los beneficios multimillonarios.

La importancia de la movilización

Ahora más que nunca estos empresarios desean no sólo mantener la reforma de EPN sino profundizarla. Uno de sus mayores temores de que AMLO llegará al gobierno, era precisamente que su base social exigiera resultados y congruencia en el tema energético. Por eso observan con peligro dar alguna concesión, saben que será un mensaje de confianza para el conjunto de la clase trabajadora y los oprimidos que puede impulsarlo a ir más allá e incluso avanzar en otros terrenos donde ellos también tienen intereses y negocios, es por ello que su resistencia es tan colérica y seguirá escalando.  

Al oligopolio de la energía solo lo parará una enérgica movilización en las calles. Esta batalla no es sencilla, ni pequeña y no se ganará con la sumas y restas de votos en el Congreso, sino con la movilización contundente, revolucionaria y masiva del conjunto de los oprimidos, de no hacerlo, la reforma se quedará estancada o la aprobaran totalmente mutila y sin aplicación como pasa con la reforma del outsourcing y el aumento del salario mínimo.

La derecha de Morena encabezada por Mario Delgado sabe el peligro que significaría poner en acción a las bases de izquierda del partido, sabe que su cabeza también estaría en juego, por eso son ahora nuestro primer obstáculo para la movilización.

Es mentira que los acuerdos con la derecha sean la única vía para la aprobación de la reforma, los hechos hablan por sí mismos, la política de colaboración y acuerdos con la derecha es la que en las elecciones pasadas llevó a la derrota y a la decepción, confusión y desmoralización de cientos de militantes de base. ¿Es esta la forma de combatir a la derecha?

Solo a través de la movilización contundente del conjunto de la clase trabajadora se arrebatan reformas profundas en beneficio del pueblo. La acción de las y los trabajadores poniéndose en movimiento en las calles, en los centros de trabajo, en las colonias, en las escuelas, es la única garantía de llevar a cabo una verdadera transformación. ¿O no es así como echamos atrás el desafuero en 2005?

Es necesario buscar alianzas sí, pero con las luchas que todos los días estamos dando los oprimidos a lo largo y ancho del país. Confiemos en nuestras propias fuerzas, si tuvimos la capacidad de echar a la derecha del gobierno, podemos arrebatarle los sectores claves de la economía también.

Cómo vamos a convencer de nuestra lucha a los sectores indecisos o a los que aún no se suman al partido si nos imponen gente como Espino en nuestras filas. Se puede derrotar a la derecha y a los empresarios tanto en las urnas como es las calles, a condición de dar un giro de 180 grados a la política defendida desde la dirección, basándonos en la movilización de la base, retomando la lucha activa calle por calle, casa por casa.

La participación activa de la base y la movilización debe ser permanente, no solo a la hora de las elecciones o en la promoción de algún candidato, la participación en campañas como la del juicio a los expresidentes o la revocación del mandato nos señalan cuál es el camino a seguir.

Lo que se necesita es la expropiación y la nacionalización de toda la industria

La reforma de la estructura de la tarifa, los cambios en el sistema de subastas, incluso el fortalecimiento y extensión de la CFE, solo serían parches inútiles para poner límites al oligopolio eléctrico. La única forma de garantizar una electricidad asequible, generada de forma sostenible, es considerándola como un servicio básico imprescindible para el conjunto de la sociedad, que tiene que ser prestado por una empresa pública que ponga como primer objetivo satisfacer al menor coste posible las necesidades de los hogares y de las unidades productivas y que de ninguna manera puede estar supeditado a los intereses de grandes grupos financieros.

Sólo levantando un movimiento de masas que ponga en peligro todas las posiciones de la burguesía lograremos vencer la resistencia de los privados y sus personeros políticos y también rendir las pretensiones imperialistas desde EEUU o España.

La única solución posible es la expropiación y nacionalización total de las grandes compañías energéticas sin indemnización, poniéndolas bajo control de los trabajadores. Así se garantizaría un servicio básico imprescindible para el conjunto de la sociedad, un precio de la luz que sea accesible para la población trabajadora y no la fuente de enriquecimiento de un puñado de poderosos.

Una propuesta así contaría con el apoyo entusiasta de la mayoría y sacaría a millones a las calles. En primera línea estarían los cientos de miles de activistas que sostuvieron la intensa movilización contra la reforma de Peña y los millones de votantes de Morena.

No más políticas a medias, no más concesiones a políticas capitalistas que nos entierran más en la miseria y que dan oxígenos a los empresarios y sus partidos de derecha, hay que volver a llenar las calles, ahí está nuestra fuerza y ese es el único camino para una transformación de raíz real de esta sociedad.  

¿Por qué luchamos?

-Derogación total de la Reforma de EPN

- Terminar todos los contratos y declarar ilegal todos los permisos de generación eléctrica privada.

- Expropiación y nacionalización sin indemnización de toda la industria energética y ponerla bajo control de las y los trabajadores.

- Impulsar un plan para evitar la sobreproducción y dirigirla en beneficio del pueblo, tanto para la producción como para el consumo en los hogares.

- Invertir en la renovación tecnológica y el reordenamiento de la generación y distribución. Para ello no necesitamos a los capitalistas, necesitamos un control democrático de la industria, por parte de los obreros electricistas, de los empleados y usuarios.

- Un genuino Plan Nacional para la industria que garantice la renovación tecnológica, la ampliación de las energías limpias sin el despojo de comunidades ni destructivas con el medio ambiente. ¡No más megaproyectos de muerte!

- Por la restitución de sus puestos laborales a todos los trabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro.

 

Descarga nuestro volante en PDF y distribúyelo en tu circulo, comité, colonia, centro de trabajo, sindicato y/o actividades por la Reforma Energetica


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