Hemos oído hablar sobre las movilizaciones y luchas protagonizadas por jóvenes en los años 60, 70’s, 80’s, 90’s y del nuevo milenio, luchas como el mayo francés, el movimiento por el desarme nuclear en Estados Unidos, la Huelga del 99 en la UNAM en México, el papel de la juventud en la revolución Cubana, el movimiento estudiantil en contra de Pinochet en Chile, son algunos ejemplos. Recientemente, los jóvenes también hemos dado luchas importantes.

La juventud tiene mucho por que luchar

Sin embargo, al hablar de todas estas grandes movilizaciones y significativas luchas, son depuradas de su carácter revolucionario, desprestigiando a sus participantes y sus reivindicaciones, acusándolos de alterar el orden y causar el caos, y de no tener bases concretas y reales por los cuales se realice, más que su holgazanería y su intención de faltar a clases.

Pero la realidad es muy distinta a la que nos quieren hacer creer, toda movilización tiene una base objetiva en la cual sustenta la razón de su lucha actualmente se ve reflejada en el hartazgo de la violencia y la impunidad sistemática, en la explotación laboral y las condiciones paupérrimas de vida.

Existen presiones sociales y económicas muy fuertes sobre la juventud, que nos han llevado a luchar. Estas presiones nos orillan a aceptar jornadas laborales de más de 8 horas en condiciones precarias sin seguro laboral y prestación alguna. Otro sector de jóvenes ante la desesperación, falta de empleos de calidad y degradación social, recurren a la delincuencia perpetrando asaltos y robos.

También enfrentamos una cultura hipersexualizada en donde jóvenes mujeres son víctimas de acoso, violaciones y asesinatos por el solo hecho de ser vistas como objetos y no como personas. Las cifras son de 10 feminicidios en promedio al día, este 2019, más las víctimas de acoso, abuso sexual y violación.

Y que decir, que en casos extremos, algunas mujeres tienen que recurrir o son abligadas a la prostitución siendo nuevas esclavas de la pornografía y la criminalización sexual.

Compañeros estudiantes y jóvenes trabajadores y trabajadoras, sabemos más que nadie a lo que nos tenemos que enfrentar día con día para poder sobrevivir en este sistema, obstáculos como la inseguridad y violencia por parte del crimen organizado e incluso de los mismos policías, limitaciones económicas para seguir asistiendo a nuestras escuelas, en las que además se es víctima de agresión escolar y se corre peligro ¡hasta no volver con vida a nuestro hogar!

Tan solo el año pasado se ha registrado una ola de violencia, que resultó en la desaparición de jóvenes estudiantes y la criminalización de  estos. Tenemos a nuestro compañero Marco Antonio de preparatoria 8, quien fue golpeado y desaparecido por policías capitalinos.

Por otro lado, vivimos inmersos en un mundo de drogas, siendo la juventud la principal consumidora y estas ¡son adquiridas en las mismas escuelas!

Además padecemos falta de oportunidades de acceso a la cultura o algún deporte, debido a los sistemáticos recortes presupuestales.

Nadie nos puede decir que no hay motivos de movilizarse, tampoco nos pueden decir que vivimos en un ambiente de paz y que exageramos en nuestras demandas, no debemos de dejarnos engañar, por nadie, ni por nosotros mismos.

Pero ante toda adversidad que nos enfrentamos día con día existe una alternativa para acabar con esto de forma definitiva, y esa alternativa es la organización de toda la juventud como una sola fuerza.

La juventud ha demostrado que juega un papel político fundamental y que sus reivindicaciones son legítimas, siempre y cuando tenga métodos correctos, perspectivas acertadas y demandas que exijan lo que por derecho nos corresponde.

Últimas luchas estudiantiles

En el último periodo la juventud hemos emprendido luchas, obteniendo victorias parciales, por ejemplo, contra el régimen autoritario del priismo, el movimiento #YoSoy132, en 2012, estalló en repudio a años de corrupción, opresión y explotación cínica para beneficiar a unos cuantos. Este movimiento se convirtió en internacional, llegó a aglutinar a más de 15 mil estudiantes en la manifestación más grande y capitalizó la simpatiza de miles de trabajadores. Desafortunadamente fue secuestrado por un pequeño grupo de jovenes que no representaban las aspiraciones de la mayoria que nos manifestamos.

Las movilizaciones por la aparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014, que consiguió acciones globales, paros en más de 30 universidades de todo el país y grandes movilizaciones. Si el #YoSoy132 quebró la legitimidad de las instituciones electorales, el movimiento por la aparición de los 43, quebrantó la legitimidad de las instituciones de justicia y especialmente de la PGJ y el ejército.

Tambien en el 2014, vimos la lucha de los estudiantes del IPN contra la reforma educactiva de Peña y sus efectos en el reglamento interno y los planes de estudio, en septiembre de ese año, se realizaron dos marchas de más de 70 mil alumnos, 28 funcionarios fueron obligados a renunciar por el movimiento y se lograron algunos avances significativos en muchas de las demandas, ahora finalmente se ha cancelado la reforma educativa, pero hay demandas aún vigentes.

El año pasado nuevamente tuvimos grandes movilizaciones que hermanaron a estudiantes de diferentes universidades, en el contexto del 50 aniversario del 68, miles emprendimos la lucha para echar a los porros de las universidades, gracias a la cual se consiguió la expulsión de 18 porros y la suspensión del coordinador de vigilancia de la UNAM. Este movimiento derivó en el apaciguamiento de estos grupos tradicionalmente hostiles a la organización estudiantil.

A lo largo de estos años tambien hemos visto una potente organzaicion estudiantil en rechazo al machismo y la violencia de genero, cada día más jóvenes estudiantes se integran a esta lucha de todas las escuelas, asi como tambien mujeres jóvenes trabajadoras.

Pese a los grandes logros del movimiento estudiantil en los últimos años, las principales demandas quedan pendientes, como la aparición con vida de los compañeros normalistas, la democratizacion de las diferentes instituciones, condiciones dignas de estudio, presupuesto del 10% a educacion, ciencia, tecnologia y cultura, etc y el cese a la violencia, ya sea machista, institucional o del crimen organizado. ¡Aún tenemos mucho por que luchar!

Ahora, la juventud está a prueba para ser la vanguardia en el movimiento no sólo en México, también alrededor del mundo, la lucha por la educación pública gratuita en países como Chile, Argentina y en México, las movilizaciones por una calidad de vida mejor en EE.UU y en España, y ahora también la lucha en contra del cambio climático en Alemania y Gran Bretaña.

No debemos de dejar que un puñado de burócratas y de empresarios decidan sobre nuestros futuros arrebatándonos nuestros derechos fundamentales como la educación y la salud y los monopolios nos despojen de unas calidad de vida mejor, orillándonos a trabajos precarios con salarios de miseria.

Únete al sindicato de Estudiantes

El Sindicato de estudiantes es una organización que lucha por los derechos de los jóvenes y los estudiantes, derecho a la educación pública gratuita, derecho a la salud, derecho a un trabajo digno después de terminar nuestros estudios, estamos en contra del racismo y la xenofobia, en contra de la militarización de nuestras escuelas y calles, en contra del machismo y la educación sexista.

Compañero estudiante joven trabajador, tus carencias y obstáculos son los mismos que la de todos los jóvenes hijos de trabajadores, no se encuentran solos en esta lucha que afrontamos día con día, los invitamos a que se unan para que juntos superemos la etapa de la opinión y el debate para pasar a la acción para un mejor futuro para nosotros y nuestras familias.

¡La lucha sirve, la lucha sigue!

¡Organizate y lucha!


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