Por ello recurren a las más variadas fórmulas para lograr el mismo objetivo, desde el “pequeño” cobro de cuotas, que más o menos existe en todo el país incluyendo la UNAM, hasta otros como el recorte presupuestal, impago de salarios a personal, destrucción de derechos educativos, etcétera. El “Bono Educativo” lanzado por el gobierno es un nuevo ataque disfrazado contra la gratuidad y es uno de los golpes más duros que se han recibido en los últimos años.

Bono Educativo

El gobierno de Peña Nieto adquirió un préstamo de 8 mil 581 millones de pesos a pagarse en 23 años, con un interés del 8% cada seis meses. Este préstamo, “bono”, será orientado a “mejorar la infraestructura” de 16 mil escuelas, muchas de las cuales no cuentan siquiera con baños o aulas. Así dicho, pareciera un paso al frente para solucionar los problemas educativos.

Sin embargo, se trata de un préstamo extremadamente caro que redundará en un jugoso negocio para los banqueros. Los CETES, que son los bonos de deuda del gobierno federal, a seis meses pagan aproximadamente 3.5% de interés; el “bono educativo” pagará 4.5% por encima de ese interés. Pareciera que la diferencia no es mucha, pero cuando tanto dinero está en juego, incluso medio punto porcentual hace una diferencia grandísima,, tan es así que el gobierno federal y el Banco de México han debatido durante tres años las pequeñas variaciones en esa tasa, antes de decidirse a cambiarla.

La tasa de interés del Bono Educativo fue inflada de manera artificial por el mismo gobierno, siendo el bono de deuda más caro con el que cuenta el gobierno. Esto conecta además con el hecho de que cada año se lanzarán nuevos bonos hasta sumar 50 mil millones de pesos al final del presente gobierno; el monto total y la tasa de intereses podrían aumentar a capricho del mismo gobierno. La cereza del pastel la pone el pago que las finanzas públicas harán durante tres años a los prestamistas, y que sin embargo no bajaran, en un solo peso, la deuda, a eso le llaman “años de gracia” y es un elemento legalmente aceptado en el contrato.

De aquí en adelante y cada vez más el capital privado financiará la educación pública, por ello el presidente de la COPARMEX declaró: "Nos ha parecido muy acertado este bono (…) donde los particulares, a través de la Bolsa (de valores), podamos invertir en la infraestructura educativa y obtener un rendimiento". El bono educativo es una estafa para las finanzas públicas, que pagan los trabajadores, y un gran negocio para los inversionistas privados.

Finalmente es importante ver que este bono pone en riesgo el financiamiento de la educación a futuro. Si la crisis internacional se fortalece, entonces los préstamos al gobierno podrían hacerse mucho más caros o definitivamente frenarse por un determinado tiempo, eso dejaría a la educación pública sin financiamiento. La caída tan profunda del precio del peso y del barril de petróleo mexicano son síntomas claros de que hay un riesgo muy severo en continuar endeudando al país.

Cómplices silenciosos

Entre un sector de jóvenes se ha difundido la idea de que José Narro y Enrique Graue, ex Rector y Rector de la UNAM, son personajes que encabezan grupos progresistas, ya que no coinciden plenamente con los planes del gobierno priista. Las declaraciones de José Narro, rechazando el posible recorte al presupuesto universitario, fortaleció esta idea. Partiendo de ello, se suponía que los ataques al presupuesto educativo vendrían fundamentalmente de la mano del candidato priista a la rectoría, Sergio Alcocer.

El Bono Educativo, como proyecto a corto plazo, se conoce desde inicios del año pasado, eso quiere decir que Narro, Graue y todos los candidatos a rectoría estaban enterados, sin embargo ninguno hizo nada, ni siquiera declaraciones en contra. De hecho, coinciden las fechas en que la Rectoría universitaria apoyó el debate sobre la democracia en la UNAM y la aprobación del Bono Educativo, de esta forma queda claro que Rectoría y Presidencia están de acuerdo en la esencia y en la táctica de los ataques, están actuando coordinadamente. No existe burocracia progresista en la Rectoría, esto es importante de frente a la lucha que los jóvenes y trabajadores debemos seguir organizando. Debajo de esa delgada piel de corderos de los altos funcionarios de la UNAM, están los mismos intereses de la derecha y los empresarios

¡Hay que luchar!

Peña Nieto no solo ha dado un paso contra la gratuidad de la educación, también está atacando el derecho a la salud, la vivienda, el salario y otros aspectos que deberían ser derechos básicos y fundamentales. Sin embargo no les es suficiente, necesitan más y más ataques.

No hay alternativas individuales, ningún joven o trabajador va a librarse del peso de la crisis que ponen los empresarios sobre nuestras espaldas. Por tanto, la tarea más urgente es organizarnos, colocándonos en pié de lucha.


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