La embestida de la derecha contra el gobierno de López Obrador no es algo sorprendente, sino totalmente esperado. Los procesos de los últimos años en América Latina son la muestra clara de cómo los sectores más conservadores darán la batalla hasta el final por recuperar el poder político total. El problema es que, en la mayoría de estos casos, ha sido la izquierda reformista quien ha pavimentado el camino para el regreso de la derecha al poder, al abandonar la movilización y lucha del pueblo trabajador como la vía para una verdadera transformación social.

Desde la llegada de AMLO a la presidencia, quedaba claro que, a pesar del gran respaldo popular, un sector de los empresarios, banqueros y políticos más recalcitrante no se quedarían con las manos cruzadas, e intentaría reagruparse y utilizar todos los medios a su alcance para reestablecer el control político, incluso a través del propio Morena.

Durante los últimos meses y aprovechando la situación que estamos viviendo en torno a la pandemia, se ha intensificado toda una campaña de ataques contra el actual gobierno, utilizando los grandes medios de comunicación, así como redes sociales y hasta se han convocado auto-marchas, en las que la principal consigna es la destitución del presidente de la república, utilizando cuestiones tan ridículas como caracterizar a este gobierno de comunista.

De manera “oficial” se ha conformado el llamado Frente Anti Amlo (FRENA), que encabezan personajes como el empresario Pedro Luis Martín Bringas, quien era miembro del Consejo de Administración de Soriana; Genaro Lozano, quien fue parte del Consejo Nacional Ciudadano de Femsa, y uno de sus miembros más activos en redes sociales es el periodista Pedro Ferriz de Con. A esto se suman miembros de Partido Acción Nacional (PAN) y otros personajes como Juan Bosco Abascal, fuerte opositor a la despenalización del aborto, caracterizando como asesinas a las mujeres que lo practican.

Del mismo modo, se conformó un bloque de gobernadores panistas, al cual se ha sumado Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco por Movimiento Ciudadano y Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán por el PRD. El principal punto de conflicto se centra en exigir más recursos a los estados, reclamando que estas prerrogativas se destinan de forma desigual. Pero en el fondo, es parte de toda la campaña golpista que impulsa principalmente el Partido Acción Nacional, agrupando a personajes como los expresidentes Vicente Fox y Calderón, así como a los grupos empresariales más dominantes en nuestro país.

¿AMLO va contra los empresarios?

Lo que vivimos no es una lucha entre partidos y mucho menos entre ciertos personajes, lo que está de fondo es una lucha de clases, y por lo tanto una lucha por la apropiación de la ganancia. En última instancia la llegada de López Obrador a la presidencia es resultado del impulso de miles de trabajadores, campesinos y jóvenes pobres que queríamos y queremos un cambio real que signifique la mejoría en nuestras condiciones de vida. Esta es la base social que respalda a este gobierno, y es a este respaldo a lo que realmente le tienen miedo los grandes empresarios.

El problema es que este gobierno impulsa ciertas medidas en las que intenta beneficiar a esa base social, a través de programas sociales principalmente, pero al mismo tiempo, también quiere gobernar para el beneficio de los empresarios, es decir aplicar una política de conciliación de clases, pensando en un capitalismo con rostro humano, lo cual es imposible si entendemos claramente la lógica bajo la cual funciona el capitalismo.

Los empresarios sí tienen muy claro que el objetivo de este sistema es la acumulación de capital y garantizar grandes beneficios para ellos. Es por ello que, ante algunas medidas de AMLO, como enfrentar la corrupción, evitar rescates bancarios, obligarles a pagar impuestos, la cuestión de la facturación falsa etc., son muy incomodas para ellos, aunque de fondo no atenten contra su propiedad, al final siguen teniendo en sus manos las principales palancas de la economía. Ellos quisieran regresar a sus representantes políticos, que les garanticen todos los elementos para seguir generando jugosas ganancias, y continuar con medidas de mayor explotación hacia los trabajadores.

La respuesta de AMLO y Morena

Uno de los principales problemas del reformismo es creer que solo respetando la ley y el Estado de Derecho se puede construir una sociedad más justa, de ahí los mensajes de AMLO a “portarse bien”. La situación de la pandemia y de la estrategia “quédate en casa” expresó de forma muy clara esta situación; muchas empresas, principalmente en las maquilas del norte del país, obligaron a sus trabajadores a seguir acudiendo a los centros laborales, hubo muchos despidos, y el ejemplo más claro fue el de las tiendas Elektra del empresario Salinas Pliego, uno de los más beneficiados en este gobierno, las cuales nunca cerraron, y no solo eso, el propio empresario hizo varios llamados a “no quedarse en casa” y a seguir trabajando, sin importarle poner en riesgo a miles de trabajadores en todo el país, y contradiciendo de forma airada al gobierno federal.

El problema es que desde el gobierno federal y la secretaría del trabajo no se tocó a estas empresas y empresarios, no se tomó un una sola medida real a pesar de que eran decretos establecidos en el Diario Oficial de la Federación.

La debilidad invita a la agresión; ante respuestas totalmente frágiles de AMLO, lo que vemos es como se envalentonan más los empresarios, como lo ha hecho el propio Salinas Pliego, al cual no le importa en lo absoluto las medidas anunciadas por el gobierno federal y literal hace lo que quiere, sin importarle la ley tan sagrada para AMLO. Otro ejemplo son las declaraciones de José Antonio Carbajal “El Diablo”, empresario de Femsa, el cual al ser obligado a pagar impuestos al SAT, declaró que pagaría el doble para sacar a AMLO en 2022.

Por otro lado, el partido Morena, ante la lucha electoral que se avecina para el próximo año, recurre nuevamente a las alianzas sin principios. Están anunciando ir juntos Morena, PT y el Partido Verde. Lo peor de todo es que personajes como Rafael Barjas El fisgón, representante de la formación política en el partido, salen a defender este tipo de alianzas con el argumento de que “así es la política”. Pero nosotros les decimos que no, que así es la política para ellos y bajo este sistema podrido; que, aunque se asumen de izquierda, se mantiene bajo las mismas estructuras de gobierno establecidas por el régimen anterior, y bajo la lógica de alianzas sin principios con tal de ganar electoralmente y luego creer que gobiernan para el pueblo.

La fuerza del gobierno de AMLO esta en las bases que lo votamos en 2018 y lo llevamos a la presidencia, es decir con miles de trabajadores, campesinos, indígena y jóvenes hijos de trabajadores que hemos luchado por una verdadera transformación. Y es con este sector con el único que debe hacer alianzas para enfrentar esta embestida de la derecha, haciendo llamados a la organización y lucha del pueblo y enfrentando de manera firme a los empresarios.

De abandonar la lucha y movilización del pueblo como mecanismo de transformación, la historia que hemos visto en otros países de América Latina se repetirá en México y nuevamente los trabajadores seremos los que paguemos los platos rotos. No hay medios caminos: reacción o revolución.


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