El pasado 24 de enero Andrés Manuel López Obrador informó su contagio por Covid-19, también informó que Olga Sánchez Cordero quedaría al frente de las conferencias mañaneras. Enseguida, miles de mensajes de solidaridad se desencadenaron deseando su pronta recuperación.

La memoria fresca del “prianismo”

La memoria de la clase trabajadora es muy clara sobre el significado de los Regímenes del PRIAN, no sólo por la corrupción característica, sino también por el desempleo, la privatización masiva de servicios públicos, la crisis permanente, el saqueo de las arcas del Estado, la precarización generalizada, la pérdida de derechos laborales y el poder adquisitivo, etc.

La indignación y hartazgo hacia los anteriores gobiernos es muy profundo, y hoy AMLO ha logrado capitalizar todas las esperanzas de un cambio entre un sector amplio de la población; hay un sentimiento hondo de querer cambiar las cosas y terminar con la pobreza, la desigualdad, la opresión, etc. Esto es realmente lo que está detrás de los mensajes de apoyo dirigidos a AMLO y su alta popularidad.

Sin embargo, la situación aún no ha cambiado en lo fundamental. Estamos viviendo un empeoramiento de nuestras condiciones por la pandemia, actualmente tenemos peor acceso a la salud pública debido a “priorizar” la atención a la COVID-19 y la saturación que de esto ha devenido; la atención a otros padecimientos se ha reducido hasta casi desaparecer, el desempleo se ha incrementado, tenemos una contracción del 8.9% del PIB, la violencia hacia la mujer y la violencia provocada por el crimen organizado se han incrementado también, etc. Pero las masas de trabajadores y trabajadoras que salieron a votar en 2018 como la única forma que tuvieron para transformar las cosas tienen claro que esta contingencia, que ya ha sido terrible, sería una masacre mayor en manos del prianismo.

La derecha al asecho

Ante la enfermedad de AMLO, la derecha frívolamente se frota las manos y su reducida capa de seguidores expresan, en mensajes de odio y deseos de un fatal desenlace, lo que sus principales dirigentes esconden en discursos hipócritas de solidaridad.

Para ojos de todos y en especial de la derecha, es evidente que no existe hoy un personaje que pueda reemplazar a AMLO en las expectativas que el pueblo trabajador ha puesto sobre él. Son esas expectativas de empleo y salario digno, de uso del presupuesto para las necesidades de las y los jóvenes, trabajadores y campesinos, de menor desigualdad y robo, las que la derecha no está interesada en que se cumplan y boicotea a cada paso para salvar sus propios intereses y privilegios. Es esta actitud de la derecha que alimenta la indignación y polariza aún más.

Ante la actitud oportunista tanto de la derecha dentro de MORENA como fuera de ella, es importante luchar por una verdadera participación de las bases en el partido, de frente a las próximas elecciones; es momento de abrir paso a los y las trabajadoras honestas para que jueguen un papel de control y dirección del partido, poniendo así un cerco a todas las políticas conservadoras y pro empresariales.

Una mujer al frente del gobierno no nos garantiza nada

El hecho de que Sánchez Cordero se haya puesto al frente de las mañaneras durante la ausencia de AMLO, es un avance para las tendencias de derecha. A diferencia de algunas posturas que sostienen que es un progreso en la lucha de las mujeres, la realidad es que esto no garantiza un gobierno que defienda los derechos de las trabajadoras y sus hijas. Olga, que comparte más similitudes e intereses con las mujeres de la burguesía que con las trabajadoras, se ha desbordado en declaraciones constantes pro feminismo, sin embargo, la violencia hacia nosotras sigue cobrando la vida de 10 mujeres al día, estando ella en una posición privilegiada para combatir esa violencia machista.

 Además ha sido Olga junto con un sector pro empresarial del gobierno actual, quienes lanzaron la consulta amañada para mantener a Constellation Brands en Mexicali, pese al rechazo demostrado años atrás por miles de habitantes en enormes movilizaciones. Esta postura es entendible si se considera que Sánchez Cordero es propietaria de concesiones de agua, aguas que deberían ser públicas. Es urgente desterrar del gobierno de AMLO a todos los que conservan o ambicionen privilegios sólo obtenibles a costa del resto del pueblo; y Olga es una de estos elementos.

La sustitución temporal y parcial de Olga dentro del gobierno, pone de manifiesto que ante la ausencia de AMLO, el puesto será ocupado por los sectores infiltrados de la derecha y del empresariado, sectores totalmente ajenos y enemigos de nuestros intereses como clase trabajadora. Estos personajes por más que se revistan de discursos feministas o populares, han demostrado en los hechos de qué lado están, es por eso que los oprimidos debemos de pasar a la ofensiva, siendo nosotros quienes dirijamos este gobierno y no ellos.  

El pueblo organizado es más fuerte que un solo hombre

No es posible que un sólo hombre logre los cambios que aspira el pueblo e implica un riesgo que la derecha está dispuesta a aprovechar en cualquier momento. La mejor garantía de que lograremos una verdadera transformación es barrer con los arribistas y políticos descompuestos, y que el conjunto de los oprimidos, los principales afectados de los regímenes explotadores y corruptos, los más deseosos de un cambio, seamos los que pongamos en marcha esa transformación participando desde las tareas más pequeñas hasta en las funciones más importantes, con un control democrático y con rendición de cuentas cotidiana, así como una remuneración que no exceda los ingresos de los obreros cualificados. Basta de privilegios políticos o económicos, el pueblo debe participar activamente y llevar la batuta, no para embellecer al capitalismo, sino para destruirlo y sobre él construir un sistema justo y libre.

Es urgente un vuelco de 180° en las políticas de la 4T, más allá de la conmoción, la única manera de asegurar que prevalezcan los intereses de la clase obrera es con una participación activa y democrática dentro del gobierno y del partido. Eventualidades como la caída en enfermedad de AMLO, hacen más necesaria la organización de los trabajadores y su entrada en escena en todos los frentes, es un llamado de alerta para el pueblo; el caudillismo no es una opción para los retos de enfrentamos en medio de la crisis desatada que está cobrando la vida, el empleo y la salud de millones de jóvenes y trabajadores en todo el mundo. Es fundamental construir un partido de los trabajadores, un gobierno de y para los trabajadores y una fuerte izquierda revolucionaria anticapitalista y antipatriarcal.


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