El pasado noviembre de 2020 se presentó por parte del Gobierno federal la iniciativa de eliminar la subcontratación. Inmediatamente se hicieron sonar las alarmas del empresariado que, en los últimos años gracias a la Reforma Laboral de 2012 aprobada por Felipe Calderón, han amasado miles de millones de pesos y dólares a costa de pagar mano de obra barata y mantener a millones de nosotros en la precariedad laboral.

El cinismo y chantaje de los capitalistas 

Al unísono, las cámaras empresariales y diversas trasnacionales, han dicho que si se elimina esta forma de contratación - explotación - perderán competitividad, millones de empleos desaparecerían y se ahuyentaría la inversión extranjera. Ante la “difícil” situación que viven las empresas, esta reforma la platean como peligrosa e irresponsable. Estos multimillonarios que nunca los hemos visto en la línea de montaje, en la obra, en la mina o en la hostelería, nos hablan de dificultades. ¡Qué broma de mal gusto! La traducción de todas estas declaraciones es que no están dispuestos a perder un centavo de sus exorbitantes beneficios.

Por su puesto que sus mercancías son competitivas, las colocan en el mercado y generan      riquezas obscenas, pero gracias a que nos pagan una miseria. La otra parte fundamental de todo esto es que, al tener bajos salarios, es menor el tiempo de trabajo que requerimos para generar nuestra paga y el resto de tiempo que laboramos en la fábrica es para generar riqueza que jamás veremos y que el patrón se queda. De esta manera los empresarios capitalistas se benefician ampliamente con la precariedad laboral. 

Cargar la crisis en las espaldas de la clase trabajadora

El outsourcing en México creció un 73% en 10 años, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía INEGI. Los sectores que más se benefician con este tipo de contratación son, en primer lugar, la generación y distribución de electricidad, agua y gas con un 42% de los trabajadores, situación que surge como resultado de la Reforma Energética. Otro sector importante es la minería, donde una tercera parte del personal está contratado por outsourcing. Siguiéndole el sector agropecuario y agroindustrial  lo que según el presidente del Consejo Nacional Agropecuario supone aproximadamente el 7.6 millones de empleos bajo esta modalidad, significando con ello la mayoría de los trabajadores de esta división.

Y si analizamos por Estados vemos datos alarmantes, como el que el 70% de toda la actividad productiva de Baja California se encuentra bajo ese modelo de contratación y, en el caso de Quintana Roo, más de la tercera parte de su personal ocupa este esquema, lo que supone un           35%  de los trabajadores y le otorga el primer puesto a nivel nacional. Este Estado, dedicado ampliamente al turismo usurero y consumista, tiene a más de la mitad (52%) del personal que trabaja en servicios de alojamiento y preparación de alimentos en outsourcing. El 99% de las personas que laboran en corporativos están contratados bajo esta modalidad, y se eleva a un       90% de los trabajadores en el sector minero.

La Asociación Nacional de Consejos Empresariales Regionales expone que hay proyectos de inversión programados en los próximos 5 años para territorio mexicano como parte del T-MEC, los cuales establecen la modalidad del outsourcing. Los alemanes también llamaron al orden ya que México es su primer socio comercial en América Latina.

El empresariado que ya está en batalla es el de la industria maquiladora, donde básicamente se discutirá sobre las relaciones laborales en la industria automotriz y manufactura; el sector financiero y de seguros; el energético e industrias extractivas; telecomunicaciones y tecnologías de la información, así como turísticos.

La subcontratación también tiene rostro de mujer, al menos 1.8 millones de trabajadoras cuentan con contratos de este tipo, lo que representa un total del 38% del outsourcing durante 2019. Las actividades relacionadas con la salud y la asistencia social son las que recurren más a este método de contratación, representando un 64% de las contrataciones en sector salud, sectores en los que predomina la mano de obra femenina. Otro de los campos laborales donde predomina la participación de mujeres por outsourcing es el educativo.

Mientras el 0.1% de la población mundial vive inundado de riquezas, para los explotados la subcontratación significa morir trabajando, o sea: nulas pensiones o menor porcentaje de ellas; menores liquidaciones e indemnizaciones por accidentes o enfermedades laborales; prescripción de la estabilidad laboral; el robo o reparto menor de las utilidades; negativa del            derecho a la sindicalización o a la libre asociación y organización por nuestros derechos y la negociación colectiva de nuestros contratos; la no creación de antigüedad, negativas de  licencias de maternidad o incapacidades pagadas y la realidad de que para muchos, la seguridad social es un sueño.  

Además, las patronales evaden impuestos, cuotas al IMSS y los fondos de vivienda. La Procuraduría Fiscal sostiene que hay más de 6,000 empresas de subcontratación ilegales que evaden al fisco por más de 21,000 millones de pesos al año.

Nuestros derechos no se podrán negociar, se ganarán luchando 

Todo lo anterior demuestra que en los “diálogos” entre el Gobierno federal y los empresarios se debatirá algo más que justicia y legalidad para las y los trabajadores. Los empresarios están firmes y saben lo quieren, ante la crisis económica y los conflictos imperialistas entre China y Estados Unidos no están dispuestos a ceder ni un pedazo de su mercado, necesitan no solo mantener este modelo de trabajo sino profundizarlo. AMLO no puede confiar en ellos ni podrá convencerles, creer lo contrario es una fantasía.

Sobre la mesa están de por medio sus beneficios, los empresarios no estarán dispuestos a otorgar nada si es que no se lo arrebatamos a través de la movilización. No ganaremos nada por medio de las Cámaras o los curules que disque posee el movimiento obrero, tenemos que llamar a la movilización en los centros de trabajo y en las calles junto a las y los trabajadores. La iniciativa presentada es un paso adelante pero AMLO debe apoyarse en la clase obrera, llamar a los sindicatos -democráticos y combativos como el SNITIS, SINDJA, la CNTE e independientes como la UNT y la NCT- que respalden la iniciativa y la acompañen con la movilización. Romper todo diálogo con los sindicatos patronales y de colaboración como la CTM y CT, ellos no son los representantes de la clase obrera, ellos se nos han impuesto y no representan nuestros genuinos intereses. 

Basarse en los trabajadores y en su movilización es clave para la eliminación de la precariedad y la subcontratación. De no hacerlo, la ley será aprobada con infinidad de eufemismos legaloides hablando de justicia pero donde los únicos beneficiados serán los empresarios. Se están jugando mucho y van a presionar duramente, nosotros también debemos  dar la batalla, aquí lo que hay son intereses antagónicos irreconciliables. Como trabajadores nos jugamos una vida digna y libre o la barbarie y la muerte.  La clase trabajadora no puede ni debe contar más que con sus propias fuerzas. Solo cuando los trabajadores fuertemente organizados y totalmente consientes de las estratagemas de las políticas parlamentarias y de pactos, desarrollen una amplia agitación obrera en todo el país, se conseguirá que el congreso haga algunas concesiones reales en beneficio de la clase trabajadora ¡Los derechos se ganan luchando!  


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