El calvario que viven miles tratando de llegar a Estados Unidos en busca de una vida digna, se ha recrudecido recientemente. Tras los argumentos de “impulsar una migración ordenada, segura y regular” el imperialismo norteamericano oculta crímenes, barbarie e historias trágicas que día con día vive el pueblo centroamericano y mexicano en su trayecto por cruzar la frontera sur de Estados Unidos.  

AMLO exige atender el fondo del problema: invertir en la zona para generar empleos, eliminación de la pobreza y frenar la descomposición social a través de la educación, así como un sinfín de programas sociales. Sin embargo, estos buenos deseos no están en la agenda imperialista, todo lo contrario, continúan siendo las principales causantes de que la región se encuentre en el estado actual. El impulsar un Plan Marshall en la región es pura demagogia, nada de eso se llevará a cabo, todo lo contario, la crisis actual del sistema exige expoliar aún más la región.  

Barbarie tras barbarie

En estos tres primeros meses del año, se han requerido 22 mil solicitudes de asilo, la mayor cifra en la historia. Las autoridades estadounidenses detuvieron en marzo de este año a unas 171,000 personas que intentaban cruzar, la cifra mensual más alta de los últimos 15 años. De las cuales 19 mil son niñas y niños migrantes que viajaban solos. El INM reportó que, entre el 1 de enero y el 21 de marzo, se han registrado 31,492 personas migrantes, lo que representa un aumento del 18% respecto al mismo periodo de 2020.

Desde que Trump lanzó el “programa” Quédate en México en enero de 2019, se han enviado más de 71 mil solicitudes de asilo en México y se han expulsado a 400 mil migrantes, la gran mayoría a nuestro territorio, en espera de revisar su retorno o deportación a su país de origen. La espera y trayecto por México se ha recrudecido no sólo con lo que ya conocemos: raptos, extorsiones, asesinatos, robos, violaciones sexuales a nuestras hermanas y demás crímenes y atrocidades. Ahora con la pandemia: el hambre, las enfermedades y el hacinamiento en campamentos improvisados en lugares carentes de absolutamente todo ha traído por consecuencia una desesperanza aún mayor y un sinfín de lacras más, como es la prostitución, el aumento de tráfico de personas, la represión, los abusos policiales, el racismo, la colusión de instituciones del Estado con los polleros, el narcotráfico y la trata de personas, y el nulo apoyo legal es claro e indignante. 

El 70% de los niños y adolescentes detenidos en México son deportados a sus países, devueltos a la barbarie, muchos de ellos ni siquiera tiene a donde llegar. El instituto de migración no gestiona ponerlos en contacto con sus padres que los esperan en Estados Unidos, pasan meses en albergues constituidos por asociaciones pro migrantes, que sin ellos las y los niños y adolescentes pasarían la vida en jaulas o en la calle.

Ante la falsa diplomacia se impone la realidad 

La llegada de Biden a la presidencia norteamericana se vio por muchos migrantes como una esperanza, pero su política sólo cambia públicamente y por encima de su antecesor. Su delegada Roberta Jacobson lo expresa sin miramientos: "La verdad es que la mayoría no va a calificar para recibir asilo en EE.UU."

La propuesta de reforma migratoria presentada por Biden lanzada como la más progresista en la historia es sin duda pura propaganda, pero resultado de las enormes presiones políticas de todo el proceso de lucha que se está viviendo en Estados Unidos. Un sector de los demócratas ha planteado esta reforma para ganar la simpatía de migrantes y calmar un poco los ánimos de lucha de este sector que, sin duda, junto con el pueblo afroamericano, han protagonizado el tsunami de movilizaciones.

Esta ley plantea regularizar a 10 millones de indocumentados, de ser así esto sería histórico. En este sentido uno de los sectores más beneficiados serían los jóvenes, hermanos llegados niños y que ahora su promedio de edad es de 24 años y que se calculan poco más de 700 mil, de los cuales 75% son connacionales. Además, ordenó la reunificación de los niños migrantes con sus familias, situación que está pendiente; puso fin a la construcción del muro fronterizo y pidió revisar los programas de inmigración legal cancelados por Trump. Sin embargo, todo esto queda en el aire ante una inminente oposición no sólo de su partido sino de todos los republicanos que están claros en continuar como antes. La aprobación de esta ley sólo se ganará en las calles.

Sin embargo, estos anuncios ocultan el objetivo de seguir a rajatabla la reaccionaria, racista e inhumana política migratoria anterior, política que ahora mismo la realidad impone y muestra. Será imposible que el diálogo diplomático forcé a cambiar de actitud al imperialismo, principal causante de la catástrofe en Centroamérica.

El capitalismo y el imperialismo son los responsables de estos crímenes humanitarios

Tras años de explotar la región a su antojo, imponer tras la Operación Cóndor regímenes que han gobernado con la bota y el fusil militar, sosteniendo gobiernos totalmente vinculados con las mafias del crimen y apoyando una y otra vez políticos reaccionarios que han terminado aplastando las luchas del pueblo con la represión más sangrante el imperialismo ha llevado al límite a nuestros hermanos.

No se nos olvide que el imperialismo norteamericano asesinó y despareció una generación completa de salvadoreños con tal de “pacificar” en la región. Los 4 mil millones de dólares que invertirán anualmente en el llamado triángulo norte (Guatemala, Salvador y Honduras) no irán destinados a empleo digno, educación pública o mejorar los servicios de salud en la región, se invertirán en proyectos de saqueo de recursos naturales o en las fuerzas policiales y militares de los Estados para que en cada frontera centroamericana existan retenes armados hasta los dientes para frenar los desplazamientos, violando totalmente las leyes de libre tránsito que rigen la región. 

Los responsables de las malas condiciones de vida en las colonias, de la falta de educación pública, de centros de salud, de zonas deportivas y verdes, de que el acceso a la vivienda digna sea un lujo cada vez más inalcanzable para la mayoría, del alto índice de desempleo y violencia, no son los migrantes, son los recortes y las privatizaciones en beneficio de un puñado de capitalistas que se enriquecen a costa de los recursos públicos, de explotar a los trabajadores nativos e inmigrantes y a los que los imperialistas representan y defienden.

Por eso AMLO no debe de ceder ni un ápice a las presiones imperialistas, ni a los chantajes económicos para que seamos un dique para la migración. Ahora como antes tenemos que basarnos en la movilización del pueblo independiente de la nacionalidad, abandonar su política de paz social y falsa diplomacia, su colaboración de clases y su capitulación ante el imperialismo. Tenemos que organizar la lucha de los trabajadores y la juventud contra los prejuicios racistas y defender una vida digna para todas las personas, independientemente de su origen; en lugar de impulsar los controles de fronteras, los muros, las deportaciones, las leyes migratorias o el endurecimiento de las políticas de asilo que no van al fondo del problema y sólo hacen eco en esencia de un discurso reaccionario, utilizando métodos que tratan en realidad a los inmigrantes como criminales peligrosos, con lo que en la práctica alimentan el racismo, dando alas a cometer abusos como los que cobraron la vida de Victoria el pasado 27 de marzo en Tulum.

Estas medidas racistas, además de estar lejos de suponer ninguna solución, crean las condiciones para que se desarrollen problemas y conflictos de convivencia en las zonas donde se están asentando los campamentos, además de ser el caldo de cultivo para que los grupos reaccionarios culpen a la migración del problema del desempleo, violencia e inseguridad difundiendo con ello su discurso racista y clasista.

Solo organizando la lucha en las calles, unidos los oprimidos independiente de nuestra nacionalidad, combatiendo este sistema, se puede conquistar una vida digna para todos. Exigimos, la construcción de albergues suficientes y dignos en todas las áreas de transito de la migración, otorgamiento de todas las solicitudes de asilo, el retiro de la Guardia Nacional de la frontera sur, depuración de todos los cuerpos policiacos y migratorios, los principales responsables de la aplicación, con gran presteza, de esta política racista aberrante que impera.

En esta época de profunda crisis del sistema capitalista es necesario levantar y luchar con un programa que expropie a los grandes capitalistas, que ponga bajo el control de los trabajadores toda la riqueza para que pueda ser utilizada en beneficio de todos. Sólo de esta forma quedará demostrado que hay riqueza suficiente para que todos, nativos y extranjeros, podamos alcanzar una vida libre de opresión, represión y racismo.

¡Nativa o extranjera, la misma clase trabajadora!

¡Ningún ser humano es ilegal!


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