Todas las alarmas han sonado en la CDMX, ante la pérdida de seis alcaldías por parte de MORENA, en la generalidad de ellas por un margen amplio: Álvaro Obregón 56% ante 34%, Azcapotzalco 43% ante 37%, Cuauhtémoc 48% antes 38%, Magdalena Contreras 51% ante 39%, Tlalpan 41% ante 39% y Miguel Hidalgo 56% ante 38%. Las y los trabajadores sabemos muy bien que este resultado no se ha debido solo a la campaña de odio y mentiras de la derecha y, adjudicarlo a ello solamente, nos parece un error y un intento de ocultar la realidad para no asumir la responsabilidad que le corresponde al Gobierno actual y al partido.

La derecha dice que fueron unas elecciones históricas, porque le han beneficiado los resultados momentáneamente, sin embargo, la participación fue menor que en el año 2018 cuando de los 7, 628, 256 votantes, participaron 5, 393, 557 poco más del 70% del padrón. Ahora en esta elección la participación bajo a 3, 960, 067 de votantes, con un 52% de participación, perdiendo la derecha casi 900 mil votos y MORENA cerca de un millón.

Gobernar como el régimen anterior no es el camino

Desde la cúpula burocrática de MORENA se justifican los resultados aduciendo que ¡así es la democracia! Que a veces se gana y a veces se pierde. Otras voces han ido más allá, adjudicado este retroceso como resultado del fallo en la labor militante y que no se logró movilizar al grueso del apoyo del partido. Estos argumentos tratan de justificar la política y métodos incorrectos llevados a cabo desde la burocracia, lamentablemente respaldados por el silencio o nula oposición por parte de los sectores que se dicen la izquierda del partido. 

Además, ocultan el descontento real a la política de MORENA y echan sobre los hombros de la militancia una responsabilidad que no les corresponde, ellas y ellos trabajadores de a pie, hicieron lo que les correspondía, incluso pedían el voto avergonzados por candidatos impresentables y en muchos casos les exigieron hacer uso de mecanismos para coaccionar el voto como la vieja usanza priista. Estas dirigentes trasladan la responsabilidad nuevamente a las masas, cuando los únicos culpables de esta debacle electoral en la Ciudad son las políticas de continuidad, los manejos y gestión que no se han diferenciado de la derecha o que de plano no han hecho nada. Las alianzas con la derecha o la imposición de candidatos para muchos no solo nos asqueaban sino nos ahuyentaba totalmente.

Los hechos son concretos: la ausencia de medidas contundentes en beneficio de la clase trabajadora y la juventud, el poco o nulo respaldo e impulso de nuestros derechos y luchas, la falta de oposición contundente en el Congreso y Senado contra la derecha, la falta de beligerancia contra los grandes poderes económicos con los que se ha trazado una estrategia de “unidad nacional” y la desmovilización social propiciada desde el Gobierno e incluso su criminalización. Todo esto ha pasado una dura factura en las elecciones.

Durante estos años, MORENA en las alcaldías donde gobernó tuvo una oportunidad de oro para demostrar que se puede regir con y para la clase trabajadora, integrándola en las discusiones, toma de decisiones y destinación de presupuesto, definición de acciones concretas para mejorar de fondo nuestras condiciones materiales de vida, que en medio de la pandemia se vieron duramente afectadas, etcétera. Desafortunadamente muy poco de esto sucedió, no hubo cambios sustanciales más allá de los apoyos sociales que han aligerado un poco las presiones diarias, además de los arreglos cosméticos en la Ciudad o la creación de espacios como los especializados para a la atención a las mujeres víctimas de violencia machista, pero que incluso los inauguraron sin personal ni infraestructura, etc.

Para muchos de nosotros fue claro que las practicas burocráticas se mantuvieron, los privilegios sobre unos cuantos también, la violencia desarrollándose aún más, la pobreza galopando en nuestras familias fruto del desempleo y la precariedad en nuestros trabajos, etc. Nada de esto nació con los gobiernos actuales, de hecho, les votamos para que esto cambiara, pero nada de esto cambió ni cambiara si se sigue gobernando como antes y defendiendo un programa asistencialista que de poco ayuda a la catástrofe que estamos presenciando.

Reivindicar la juventud y lucha feminista

Lamentablemente también MORENA poco se orientó a sectores claves que ahora mismo se están movilizando como la lucha feminista y la juventud. Lamentablemente la Secretaria General del partido responsabiliza y afirma que la juventud votó por la derecha porque carece de memoria histórica. Tal afirmación nos parece un insulto a las y los miles de jóvenes que no hemos dejado de movilizarnos desde el año 2012 contra la derecha. Claro que tenemos memoria y sabemos muy bien quien es la derecha, pero lamentablemente muchos no nos vemos representados por MORENA e incluso traicionados, porque no levanta un programa revolucionario que defienda nuestros derechos e intereses.   

¿Durante toda la campaña cuándo se habló de frenar la violencia contra juventud, defender la educación pública ante la expulsión de miles de nosotros por la pandemia, de derechos sexuales y reproductivos, de acceso a la cultura y a la recreación? ¿Cuándo se ha planteado eliminar la precariedad en los centros de trabajo donde nos explotan o un subsidio de despido cuando millones de nosotros fuimos arrojados a la calle por la crisis sanitaria? Muchos de nosotros hemos sido condenados a la pobreza del desempleo y al hacinamiento en nuestras casas donde sufrimos un ocio destructivito, la violencia machista extrema y un sinfín de violencias.

En cambio, lo que hemos recibido es una campaña de menos precio a la lucha feminista e incluso de desprestigio a la lucha estudiantil como ocurrió con los compañeros normalistas de Mactumactzá, Chiapas, así como un silencio total a nuestras luchas, ignorándolas y por tanto no dando solución. Todo esto no ha pasado de largo dentro de nuestras conciencias y tiene sus costos, pero para nada hemos votado a la derecha.   

La derecha mostró decisión

A diferencia de MORENA la derecha mostró su ideología y programa con decisión y arrojo, logrando movilizar y hacer partícipe a su base social como nunca antes lo había hecho y atraer a ella a una parte las capas medias duramente golpeadas por la crisis y la pandemia. La demagogia y el discurso de la coalición de derecha presentando la Ciudad como un oasis de progreso, donde todo debería estar abierto y los empleos se defienden, han conectado con sectores de la pequeña burguesía, en un momento en el que la crisis se hace más devastadora. Se ha hecho evidente que la propaganda del Gobierno insistiendo en que en esta ocasión sí se está llevando a cabo una salida en beneficio de la mayoría, no goza credibilidad entre capas de la población que están siendo muy golpeadas.

La mejor herramienta contra la derecha hubieran sido impulsar un plan real para las y los trabajadores durante la pandemia. Pero la renuncia a llevar a cabo medidas enérgicas como: la nacionalización de la banca o sectores estratégicos para destinar esos recursos colosales para las necesidades de la inmensa mayoría, de romper de una vez por todas con la política de recortes, revestir estructuralmente el sector salud y la educación pública con recursos materiales suficientes y depurar el aparato del Estado de la burocracia y arribistas, ha dado gasolina a la derecha para sus ataques y demagogia acusando a MORENA de incapaz e incompetente. De haber llevado acabo esto, MORENA hubiera atraído al sector de las capas medias más cercanas a la clase trabajadora.

El avance de la gentrificación en la CDMX

Estos resultados reflejan también el desplazamiento de la clase trabajadora a la periferia y las colonias más populares y humildes. También como resultado de la política de los gobiernos de izquierda, que han impulsado la idea de una ciudad vanguardista y moderna, donde obviamente nuestra clase tiene un lugar, pero únicamente como servidumbre o mano de obra barata. La especulación inmobiliaria se puede observar en toda la Ciudad, donde departamentos de 90 m2 se venden en cuatro millones de pesos, donde el gobierno está participando y motivando el encarecimiento de la vivienda en vez de expropiar todos los departamentos vacíos y destinarlos a la gente sin o que necesita hogar.

Miles han sido desplazadas de sus colonias por el encarecimiento de servicios, porque se sitian de plazas comerciales o de edificios inmensos que les arrebatan el agua o les aplastan los monolitos de construcciones. La cultura es cada vez más privatizada y elitista, lo vemos con el proyecto Chapultepec o la privatización de espacios del Centro Histórico. La CDMX se ha convertido hoy por hoy uno de los lugares más caros para vivir.  

La paciencia se agota

A pesar de todo lo anterior MORENA refrenda su apoyo en las zonas más proletarias de la ciudad y sobre todo gana en las zonas donde la pobreza a golpeado duramente, por ejemplo, conforme a la Encuesta de 2020 del Coneval, en Milpa Alta el 49% de la población vive en la pobreza, en Xochimilco el 40%, en Tláhuac el 39% e Iztapalapa el 35%. Es claro que la clase trabajadora sigue teniendo confianza y esperanza en que las cosas cambien, que no nos da igual que gane la derecha o Morena, pero esta confianza tiene límites y no es ciega.

Desde todo el proceso de elección la base del partido estuvo muy descontenta y se movilizó no solo contra la elección de Mario Delgado, también contra la imposición de candidatos y como se estaba llevando las elecciones, muchos apretamos los dientes soportando muchas cosas. Este proceso por luchar por un partido auténticamente de izquierda sigue vivo y latente, nosotros lo constituimos no para ser un partido electorero sino para ser una herramienta de lucha que nos sirva para transformar de raíz nuestra realidad.

Por eso a nosotros no nos da igual que pase o deje de pasar en MORENA, no nos da igual lo ocurrido y no sacar las conclusiones adecuadas es seguir allanando el camino a la derecha para su retorno. Nos preocupa y nos pone alerta porque la derecha al frente de esas alcaldías ya sabemos que significa, a la derecha se le combate luchando y no tendiéndole la mano aliándose con ella, de hecho, esas alianzas lo que han hecho es fortalecerla como lo hemos visto con el Verde Ecologista que incluso ahora ya amenaza con valorar su alianza. La derecha solo pudo fortalecerse ligeramente en la Ciudad gracias a su coalición, es una advertencia que de no revertir la política seguida hasta ahora por MORENA ésta la capitalizara al máximo para golpear y reposicionarse. 

Tenemos que retomar la calle, la movilización y la lucha. Es imprescindible no solo un rearme ideológico del movimiento obrero y la juventud, es la hora también de construir una izquierda anticapitalista armada con el programa del marxismo para levantar con coherencia y determinación en el movimiento obrero, en los sindicatos de clase, en los barrios y centros de estudio, en los movimientos sociales la bandera de la transformación socialista de la sociedad, ese es el único camino para construir un partido auténticamente de izquierda revolucionaria y tener un gobierno legítimamente de las y los trabajadores y cerrarle camino a la derecha.


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