El pasado 29 de mayo, luego de tres días de paro laboral, los obreros de Johnson Controls obligaron a la patronal a dar un bono de aproximadamente mil 300 pesos a cada trabajador por concepto de utilidades y permitir la conformación de una nueva agrupación sindical afiliada al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos del país, tal como lo exigían los obreros que desconocieron al líder sindical charro que tenía el Contrato Colectivo de Trabajo afiliado a la Confederación Regional Obrero Mexicana (CROM).

Rostro salvaje del capitalismo

“En México trabajar para una empresa transnacional, significa para los trabajadores aguantar el acoso psicológico, malos tratos y violaciones a los derechos humanos laborales, que ejercen también la CROM titular del Contrato Colectivo de Trabajo”. Con estas palabras, una obrera iniciaba su denuncia por la violación a los derechos laborales en Johnson Controls.

Johnson Controls es una empresa estadounidense que fabrica asientos para automóviles y se encuentra situada en el parque industrial Bralemex (a un costado de la autopista México-Puebla); siendo proveedora de la armadora alemana Volkswaguen (VW), genera más de 850 empleos directos, donde se puede ver claramente el rostro salvaje del capitalismo. A las mujeres trabajadoras embarazadas, por ejemplo, no les respetan los documentos emitidos por el Seguro Social que justifican su ausencia; las distinguen con una bata verde, pero no para darles un trato adecuado, sino para esconderlas cuando hay visitas y éstas no se den cuenta que ellas hacen trabajos pesados, no aptos para su estado.

Muchos otros trabajadores son contratados por una empresa llamada One Digit (mediante el esquema Outsoursing o contratación por terceros), quien no les otorga prestaciones y les paga un salario menor al de los trabajadores contratados directamente por Johnson Controls. En julio del 2007 fueron despedidos varios de ellos que pidieron les mostraran el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) y denunciaron que son objeto de espionaje; que trabajan 12 horas diarias, despiden personal de planta para ser relevados por trabajadores eventuales que firman contratos cada tres meses y así no logran la antigüedad.

Proceso molecular de la conciencia

Las tensiones y malestar en los trabajadores por las malas condiciones laborales se fueron acumulando y decidieron realizar un paro indefinido de labores a partir del 26 de mayo del año en curso, exigiendo un pago mayor de utilidades al que la empresa les había ofrecido de 104 pesos; el reconocimiento de un nuevo sindicato, pues el existente no protegía sus intereses y fue desconocido; el respeto a la jornada de ocho horas, pago de horas extras y derecho a la seguridad social.

Luego de tres días de paro laboral, la empresa se vio obligada a aceptar la mayoría de las demandas de los obreros, incluyendo, las de quienes firmaban contratos temporales cada tres meses. Ahora, con el reconocimiento de su nuevo sindicato, los trabajadores buscarán mejorar el CCT incluyendo: revisiones salariales y contractuales cada año, jornada no mayor a ocho horas, pago de horas extras, acceso pleno a la seguridad social, más días de vacaciones, higiene en el comedor, transporte para los trabajadores, capacitación profesional y bonos de productividad y de desgaste físico. Sin duda, los obreros de Johnson Controls demostraron el descontento acumulado de los trabajadores poblanos contra la degradación de sus niveles de vida, así como, también, que la mejor defensa es el ataque, pues la única manera de arrebatarle a la burguesía una mayor parte de la plusvalía que generamos los trabajadores es a través de la organización y la lucha combativa.

Defender las conquistas laborales y luchar por el socialismo

Los marxistas siempre apoyamos la lucha de los trabajadores por sus reivindicaciones inmediatas y la defensa de todas las conquistas laborales que el conjunto de la clase trabajadora le ha arrancado a la burguesía. Las conquistas laborales, por mínimas que sean, representan un paso adelante en la dignificación de la vida de la clase trabajadora que le permitan estar en condiciones para luchar por el derrocamiento de la burguesía y su sistema capitalista fracasado. Para esto, debemos recuperar nuestras organizaciones tradicionales (sindicatos y partidos de izquierda) y luchar por una dirección combativa al frente de ellas que se oponga categóricamente a la contrarreforma a la Ley Federal del Trabajo que la burguesía y su gobierno pretenden imponer.

Organicémonos y luchemos, también, contra la corrupción, amiguismo y persecución sindical, así como por una vida democrática al interior de nuestros sindicatos; por un salario mínimo de 9 mil pesos; jornada de 30 horas sin reducción salarial; derechos sindicales y laborales para los trabajadores eventuales, obtención de la base a los l5 días de trabajo y seguridad social, entre muchas otras demandas inmediatas. Pero, al mismo tiempo, debemos vincular y unificar la lucha por estas demandas con las de todos los sectores oprimidos y explotados de la clase trabajadora y plantearnos la transformación socialista de la sociedad. Sólo bajo el socialismo, la clase trabajadora, única creadora y progresiva de la sociedad, podrá ser dueña de la riqueza que produce mediante su fuerza de trabajo y mejorar sustancialmente las condiciones de vida del conjunto de la población. 

¡Viva la lucha de los obreros de Johnson Controls!

¡Por un sindicalismo de clase, democrático y combativo!

¡Por una huelga general de 24 horas para derrocar a Calderón!


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