escrito por Pascual Betancourt martes, 04 de marzo de 2008 La diferencia entre el marxismo y el reformismo no consiste en la "aceptación" o no de las reformas (simplemente planteando la cuestión se ve su patente absurdidad). Por un lado, está el hecho de que sólo pueden conquistarse reformas serias mediante la movilización de la clase obrera en lucha contra los capitalistas y su Estado y, por otro, que la única manera de consolidar los logros alcanzados por los obreros y garantizar todas sus necesidades es mediante la ruptura del poder del Capital y llevando a cabo la transformación socialista de la sociedad. Alan Woods, Bolchevismo: El camino a la revolución Este mes de marzo serán las elecciones para la dirección del PRD. Ahora como nunca es fundamental que esta organización tradicional de masas se erija a la altura que los acontecimientos actuales demanda: Ante la imposición después del fraude, que como consecuencia ha traído una política cada vez más virulenta contra nuestra clase, nuestra tarea primordial, una tarea ineludible e insalvable es la de derrocar a FeCal. La vigencia de la lucha por el socialismo Encinas decía en un debate el 3 de febrero: “...Nosotros dejamos atrás... Nosotros optamos por dejar atrás muchos de los viejos de los dogmas de la izquierda y optamos por la vía de la democracia, dejamos atrás la vía de la revolución y de la dictadura del proletariado... estoy convencido de que nadie en este partido está replanteando la vía de la violencia, es decir, la vía revolucionaria”1. Sin duda la caída del bloque soviético fue una conmoción terrible para una enorme capa de militantes del movimiento obrero. La andanada de la burguesía contra el marxismo y la lucha por el socialismo se apuntaló de un argumento absolutamente falso: la caída del bloque soviético no era ninguna prueba de la inviabilidad del socialismo como modelo. Lo que había sucumbido por su propio peso era un aparato burocrático que al dejar de jugar algún papel mínimamente progresista impulsando la economía planificada y por el contrario, al convertirse en un lastre, colapsó. Es correcto rechazar las tradiciones burocráticas que terminaron por echar tierra a la revolución bolchevique, triunfante de la clase trabajadora del siglo pasado, pero incorrecto es también identificar a esta degeneración con la verdadera lucha por el socialismo: la lucha por arrancar el poder político de la burguesía, inventando terceras vías o nuevos socialismos de nuevos siglos. A los marxistas se nos critica el siempre proponer la misma solución desde hace más de siglo y medio. El detalle está en que desde hace más de siglo y medio vivimos el mismo viejo problema. No hay vuelta de hoja: ellos tienen el control de lo que nosotros producimos y he aquí los resultados. No lo podemos soportarlo más. Claro que sí queremos la vía revolucionaria: una revolución es cuando las masas adquieren conciencia de sí mismas y además, esta conciencia la aplican en su vida cotidana, lo cual, en un proceso revolucionario no puede converger a otra cosa que a la toma del poder por parte de nosotros. ¿Eso será un proceso violento? ¿Se le está invitando al lector a ponerse un parche en el ojo y salir con un cuchillo entre los dientes echando tiros a diestra y siniestra? Por supuesto que no. La burguesía mexicana está más débil que nunca. Tomar el poder es una tarea relativamente sencilla siempre y cuando se asuma una política firme al respecto. Repetimos: mientras más organizados estemos, ya sea en nuestras organizaciones tradicionales de masas o fuera de ellas (pero principalmente dentro de ellas), más reduciremos la virulencia con la que puedan responder todas las alimañas parásitas de la sociedad que no nos dejan crecer2. Sólo una salida La próxima dirección del PRD tiene que llegar flamante, llena de vigor y con la mente despejada para asumir las tareas del próximo periodo. Necesitamos avanzar y para avanzar, necesitamos dejar de retroceder. La imposición del chaparro fue un retroceso que hemos pagado caro con el incremento al precio de la vida, el aumento a la represión, etc., etc. El primer paso es quitarnos al espurio del camino. El mejoramiento (o al menos, frenar el deterioro) de nuestro nivel de vida pasa directamente por el derrocamiento de FeCal. PRD, CND, Gobierno Legítimo y sindicatos deben llamar a y preparar una huelga general que finalmente tumbe de la silla a ese payaso. Simplemente decir que es un payaso o burlarse de él o estar cierto de su ilegitimidad no es suficiente, de palabras, hasta la burguesía se come un taco. Es necesario poner en práctica una política revolucionaria de frente único entre todas estas organizaciones para asestar el golpe mortal a través de una huelga: método pacífico y muy efectivo, siempre y cuando se prepare, siempre y cuando se den pasos adelante: fechas concretas, actividades locales de preparación. Los militantes más comprometidos del PRD han jugado y siguen jugando en la historia contemporánea un papel ejemplar de dedicación, sacrificio y esmero. No se puede esperar menos de la dirección de nuestro partido. ¡Por un PRD con un programa socialista! ¡Para derrocar al espurio, huelga general! ¡Únete a Militante para luchar por las dos consignas anteriores!

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