El pasado 13 de agosto, como buen cínico al apelar a la figura del Presidente Cárdenas para justificar su política privatizadora, el espurio Peña presentó su contrarreforma energética, misma con la que se modificaría los artículos 27 y 28 Constitucional para abrir de par en par las puertas al gran capital en la exploración, explotación, manejo de reservas, transformación industrial (refinación y petroquímica), almacenamiento y transporte del petróleo y de esa forma desplazar a Pemex de la cadena productiva de los hidrocarburos. Además seria desmembrada la CFE al quedar el sector privado en libertad total para la generación de electricidad.

De ser aprobada dicha contrarreforma las consecuencias serán desastrosas para las condiciones de vida del pueblo trabajadora al caer los ingresos del Estado ante la pérdida de una parte significativa de las utilidades de Pemex, pues para compensar el descalabro, la alternativa de Peña sería eliminar el régimen de exención de IVA para alimentos, medicamentos y útiles escolares, recortar más aún los gastos para la educación pública, la salud, servicios públicos, apoyos para el campo, entro otras medidas.

Jugoso negocio

Las contrarreformas petroleras implementadas por Salinas y todos los gobiernos posteriores han significado, por un lado, una cada vez mayor abandono y deterioro de Pemex, y por otro, una más marcada participación del gran capital sobre el petróleo mexicano por medio de toda una serie de fórmulas legaloides que han dado como saldo una amplio abanico de diferentes tipos de contratos para con la paraestatal, mismo que se han traducido en ganancias multimillonarias para los inversionistas. El ejemplo más reciente es la adjudicación por medio de esa clase de contratos del 48% del complejo petroquímico de Pajaritos, instalado en Coatzacoalcos, Veracruz, por parte de la empresa Mexichem. La medida, misma que sería dada a conocer el pasado 31 de julio por medio del Diario Oficial de la Federación, significa en la práctica el crear las condiciones óptimas para que Mexichem en adelante monopolice la producción nacional de cloruro de vinilo, principal insumo para fabricar PVC, y de paso aniquilar a Pemex como competidor en ese mercado al ser despojado de su planta productora.

A pesar del deterioro, Pemex continúa siendo una empresa bastante rentable. La paraestatal y el petróleo mexicano representan un jugoso botín para el capital trasnacional y sus socios nacionales: de acuerdo a la revista Forbes, en 2012 Pemex se ubicó en el número 34 de entre las empresas con más ingresos en el mundo (en promedio 125 mil 300 millones de dólares anuales); además ocupa el onceavo lugar entre las diferentes empresas petroleras más importantes. Por lo demás, de acuerdo a Pemex, las reservas mexicanas total de petróleo son del 44 mil millones de barriles, cantidad a la que habrá que sumar las reservas prospectivas (50 mil millones de barriles) y 60 mil millones de barriles de recursos no convencionales. Estas cifras ponen a México entre las reservas petroleras más grandes del mundo.

Esa cantidad de reservas y esos millones son los que animan a Peña y a la burguesía a tratar de imponer esta vez una contrarreforma energética que haga palidecer a todas las que se han presentado desde principios de los años 90 a la fecha.

Debemos luchar de manera unificada

Los trabajadores de Pemex en Coatzacoalcos movilizándose y protestando contra la venta de la mitad de Pajaritos, ello el pasado 8 de agosto, ya han dado una primera muestra sobre el camino a seguir; lo petroleros se oponen a la medida y al eventual despido de mil 200 trabajadores que laboral en el complejo petroquímico. Los trabajadores de otras latitudes debemos hacer nuestra la lucha de los petroleros y exigir no sólo que Peña retire su contrarreforma, sino que además se cancelen todas las medidas implementadas contra Pemex y todo el sector energético (por ejemplo debemos demandar la rehabilitación de Luz y Fuerza del Centro bajo control obrero) por parte de los gobierno del PRI y del PAN y que sólo han derivado en jugosas ganancias para la burguesía a cambio de más pobreza en México.

Para frenar a Peña junto con el PRI y el PAN es necesario actuar a la altura de las circunstancias, en 2008 la contrarreforma energética de Calderón pudo ser derrotada no obstante eso no sucedió. Vivimos una época en el que, dada la bancarrota actual del capitalismo mundial, el Estado y la burguesía requieren a toda costa atacar los derechos de los trabajadores tan profundo como puedan como condición para incrementar sus beneficios. Ante esa realidad es necesario señalar que, por consecuencia, la defensa de Pemex exige llevar a la lucha a un plano superior al de experiencias pasadas. De entrada es vital que los sindicatos, Morena, el ala de izquierdas del PRD, junto a demás organizaciones de los trabajadores, el campesinado pobre y la juventud, organicen un solo frente de lucha para que golpeemos todos juntos el mismo día y a la misma hora.

Con el objetivo de unificar la lucha es importante que ese frente asuma junto a la defensa de Pemex, las demandas de los diferentes sectores en lucha, tales como por un salario digno junto a un empleo estable y democracia sindical (¡Fuera Romero Deschamps del sindicato de Pemex!); por más subsidios para el campesinado pobre, contra el coyotaje y la especulación con los productos agrícolas; por el respetos las policías comunitarias y la libertad de los comuneros presos; por la expropiación de los latifundios y por poner un freno a las empresas mineras que invaden tierras y monopolizan el 25% del territorio nacional; en defensa de la educación pública y por el derecho a los estudios universitarios, etcétera.

Para ello es vital que dicho frente llame a formar comités de acción en cada fábrica, ejido, comunidad, colonia y centro de estudios, para organizar la lucha e impulsar acciones para paralizar al país. La realización de una huelga general de 24 horas es el camino para demostrar nuestra fuerza y provocar una escalada en la lucha que efectivamente pueda estar en condiciones para derrotar la política privatizadora y antiobrera de Peña.

El espirito del decreto expropiatorio del Lázaro Cárdenas del 18 de marzo de 1938 era el de impulsar la soberanía nacional y propiciar un desarrollo de México de forma independiente, sin embargo a 75 años de ese hecho historio nuestro país es menos soberano y más atrasado; ello se debe a los miles de poderoso lazos que poseen las potencias capitalistas para a través del mercado y la inversión, arrodillar a naciones como la nuestra y ponerlas a su servicio. Bajo el capitalismo ninguna nación atrasada jamás podrá ser soberna y nunca podrá salir del atraso, es por ello que la única alternativa posible es romper con la propiedad privada sobre las fábricas, la banca y las tierras, y ponerlas bajo el control democrático de los trabajadores en el marco de una economía planificada socialista.

Luchemos por:

- Cancelación inmediata de la deuda de PEMEX.

- Desconocimiento sin indemnización de los contratos parasitarios con PEMEX.

- Expropiación sin indemnización de la maquinaria, edificios e infraestructura de las empresas contratistas de PEMEX y la contratación de base de sus empleados por la paraestatal.

- Ni un solo despido más en PEMEX.

- Por la democratización e independencia respecto del gobierno del sindicato de PEMEX

- Por una PEMEX bajo el control directo y democrático de los trabajadores.

- En defensa del petróleo y contra la privatización de Pemex.


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