Fue justamente hace año y medio cuando el terremoto obrero más potente de las últimas décadas paralizó la vida laboral en una de las zonas maquiladoras más importantes del norte de México: Matamoros. En enero de 2019 un enorme movimiento cimbró la estructura del sindicalismo oficialista y charro del país, particularmente del estado de Tamaulipas. Dicho movimiento parió una nueva construcción organizativa para miles de trabajadores de las maquiladoras en la frontera norte: el Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores de Industrias y Servicios (SNITIS).

Esto ha sido uno de los mayores resultados que dejó el Movimiento Obrero Matamorense 20/32; el pasado 5 de junio se cumplió un año de la obtención de toma de nota por parte de la Secretaría del Trabajo. Este proceso conlleva una gran importancia, ya que implica arrebatarles miles de trabajadores a las grandes centrales obreras charras y, con ello, desenmascarar las enormes complicidades entre empresas, sindicatos corruptos y gobiernos pro patronales.

La importancia de la calidad ante la cantidad

La toma de nota se otorgó con la integración de 2 mil agremiados registrados, pero con el respaldo de 15 mil trabajadores. Aunque en un inicio la cantidad de trabajadores pudiera representar una minoría comparada con la cantidad de obreros que pertenecen a los sindicatos tradicionales, este número no representa en nada el músculo con el que cuenta el nuevo sindicato.

El SNITIS se ha planteado la afiliación masiva de los y las obreras que participaron en el MOM 20/32, lo que representaría, mínimo, las plantillas laborales de alrededor de 100 empresas y el arrebatarle, a largo plazo, los contratos colectivos de trabajo a la CTM, CROC y CROM en toda la republica, con resultados de 60 millones de trabajadores afiliados.

En realidad, lo que el SNITIS ha mostrado, más allá de los números, es ser un ejemplo para las y los obreros en el país de organización y triunfo a través de la lucha colectiva. Demostrar la fuerza con la que cuentan los obreros para hacer temblar al aparato explotador en el mundo, retomar los eficientes métodos de lucha de la clase trabajadora para arrebatar lo que por derecho les corresponde y ser conscientes de su condición de clase ha sido el verdadero triunfo del SNITIS.

La lucha es el único camino

El camino para desterrar de raíz los vicios, abusos, explotación y violencia que el sistema capitalista ejerce sobre la clase trabajadora es largo y duro, pero no imposible. Es gracias a la formación paciente, el ensayo y error, las lecciones de las luchas pasadas y las propias como se forja el carácter de todo luchador social para afrontar de mejor manera los obstáculos que se nos imponen para la construcción de una nueva sociedad y un mejor futuro.

Durante este año, los trabajadores del SNITIS han atestiguado la vehemencia con la que los capitalistas defienden sus privilegios, sin importar que la clase trabajadora siga sufriendo las consecuencias; no se han cansado de chuparle la sangre, de exprimirle hasta la última gota de sudor y de quitarle el último aliento a costa de sus beneficios. Ahora, además, intimidan y evitan que los nuevos senderos de lucha que los obreros han creado progresen y se conviertan en la gran avalancha que sepulte los restos de un sindicalismo servil y un sistema decadente y agónico.

Los despidos a los trabajadores dispuestos a renunciar al charrismo y afiliarse al nuevo sindicato, la intimidación y golpes hacia el secretario general del SNITIS, impedir la organización para detener las labores no esenciales ante la pandemia del COVID-19, el encarcelamiento de la compañera Susana Prieto; son tan sólo el reflejo del temor que tienen la burguesía, la patronal y sus gobiernos sobre el potencial y la fuerza que posee la clase trabajadora.

Los trabajadores de Matamoros han perdido el miedo y han aprendido que sólo mediante la lucha se pueden conseguir nuestros derechos. Consolidar un sindicalismo democrático, combativo y de clase que impulse los tradicionales métodos de lucha de la clase trabajadora será la clave para afianzar al SNITIS.

La base para evitar la colaboración de clases, el reformismo y la inmovilidad en la cual muchos sindicatos independientes han caído es seguir fortaleciendo el método asambleario y democrático de toma de decisiones, integrando a cada obrera y obrero en el debate de las demandas, programa, métodos y acciones que deban seguir. Es importante la formación de una dirección colectiva dentro del SNITIS que sea capaz de responder ante cualquier situación y llevar avante la lucha ante los ataques que sigan lanzando los patrones.

Confiemos únicamente en nuestras fuerzas, mismas que han demostrado estar dispuestas a defender nuestros intereses de clase hasta las últimas consecuencias. A un año del SNITIS los trabajadores son pioneros de esta nueva era que parirá una nueva sociedad… ¡Una sociedad de l@s obreros, para l@s obreros!


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