En junio de 1997 entro en vigor la ley de los sistemas para el ahorro del retiro, mejor conocida como la Ley de las Afores. La imposición gubernamental de esta ley significó un enorme triunfo patronal pues inicio la desaparición de una conquista mayor de la clase obrera; el derecho a la jubilación, disfrutar un retiro pagado después de años de explotación y deslome creando riqueza a cambio de recibir miserias salariales.

Con esta ley, todo aquel que empezó a laborar después de iniciada su vigencia, en lugar de jubilación recibirá una pensión proporcional a lo ahorrado hasta su retiro, mientras la jubilación anterior le daba derecho a recibir una pensión de por vida. Todo ello significa un enorme ahorro para empresarios y gobierno. Para los millones de trabajadoras y trabajadores que iniciaron su labor productiva a partir del 1 de julio de 1997, la jubilación es un cuento de hadas.

Que la crisis la paguen los trabajadores

La burguesía ve con preocupación la situación económica nacional. Según datos del INEGI, el crecimiento económico ha caído desde 2010 y para 2020 se espera un crecimiento del cero por ciento, pero la crisis no es una situación privativa de México, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) informa el descenso del intercambio mundial de mercancías desde el segundo semestre del 2017, situación agravada por la guerra comercial entre China y los Estados Unidos. Por su parte el Banco Central Europeo (BCE), tratando de ocultar la crisis afirma optimista: “el sector manufacturero está mostrando señales de tocar fondo”. Declaraciones que confirman la crisis capitalista mundial, de la cual México no escapa.

Desde hace unos años la patronal, los políticos e intelectuales a su servicio, dan voces de alerta sobre lo que era evidente desde un principio; este sistema jubilatorio no garantiza una vida digna a los trabajadores, ni siquiera la vida. Con las actuales pensiones de retiro, el 95% de quienes se retiren alcanzaran menos del 30% de su último salario, volviéndose esto una bomba de tiempo.

Sin embargo, a los capitalistas no les importa, han iniciado una campaña para demostrar cuan caros son los trabajadores, los argumentos son: “valen 156% del PIB los pasivos del sistema de pensiones”, “para el 2021 el Gobierno Federal deberá presupuestar más de un billón de pesos para el pago de pensiones y jubilaciones del sector público”, “el valor de las obligaciones financieras de 69 esquemas pensionarios (de empresas públicas) representó 72.3% del PIB de 2018, por un total de más de 17 billones de pesos”. La idea detrás de estas afirmaciones es demostrar que los trabajadores son un peso insostenible para las fianzas del país. Cuándo se trata de acumular riquezas, la clase capitalista es inventiva para encontrar mecanismo para aumentar el saqueo de la mano de obra, bajo su lógica la crisis no la pagaran ellos, sino nuevamente los trabajadores.

¡Pensiones dignas para todos!

A la cabeza de esta cruzada esta la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) al frente de la cual está el ex Secretario del Exterior de México, José Ángel Gurría ¿Qué propone? Aumentar la edad de jubilación, la cual ya fue aumentada de 60 a 65 años; aumentar las aportaciones de los trabajadores del 6.5% a un mínimo de 18%; reformar el sistema pensionario desapareciendo los sistemas de jubilación que aún subsisten en diferentes contratos colectivos de trabajo.

Pero no hay ni un ápice de maldad, lo anterior se quiere hacer ¡para proteger a los trabajadores! Si un efecto secundario de esto significa desentenderse del bienestar de la población, no igualmente de secundario es la ganancia que pretenden obtener patrones y gobierno de esto ¡Que cinismo tan grande!

En este panorama es grave que funcionarios del gobierno de Morena estén de acuerdo en estas “soluciones”. El más claro ejemplo es el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quién señalando la existencia de una población que envejece y con una mayor expectativa de vida, se convierte en un caballo de Troya a favor de la patronal; y si bien el presidente López Obrador lo ha desautorizado, al mismo tiempo ha dejado abierta la posibilidad de avanzar en este sentido.

La burguesía ataca todas las conquistas de la clase obrera, la crisis la empuja a ser más agresiva, el único dique para detenerla es la acción de los trabajadores de la ciudad y el campo, para esto se requiere una enorme y sistemática propaganda para explicar que la jubilación y demás conquistas no tienen que ser convertidas en cuentos de hadas. Nuestra fuerza y organización son suficientes y capaces para detener toda agresión y asegurarse una vida y vejez digna, donde nuestra labor productiva nos garantice toda existencia, para ello se requiere arrebatar el control de los medios de producción a la burguesía, poniendo el capital al servicio de toda la población. Arrancar de las manos de la propiedad privada los recursos de las pensiones y ponerlas bajo control democrático de los pensionistas ¡No pagaran a costa de nuestra vida su crisis! Ya les hemos dado suficiente y hasta más.

¡Por la nacionalización de las pensiones!


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